Francisco Orts Llorca: uno de los cientificos más insignes que Benidorm ha dado al mundo

Era un ejemplo de honestidad, meticulosamente honesto en todos los órdenes de la vida y sentía un profundo amor a la verdad y la justicia; todas estas cualidades, y otras más, quedan enmarcadas en su característica bondad, de tal forma que Francisco Orts Llorca fue un sabio, un gran hombre de ciencia y un Maestro, pero, sobre todo, fue un hombre bueno, y como tal pienso que le gustaría ser recordado”, así recuerda el sobrino, Alfonso Puchades Orts, a su tío carnal: uno de los científicos más universales que ha dado Benidorm al mundo en la, por aquel entonces, disciplina médica todavía incipiente de la Embriología. Un genio que en nuestro pueblo tiene media calle aunque a nivel nacional e internacional alcanzó los más altos reconocimientos. Esta semana les invito a dar un paseo por la vida y obra de Francisco Orts Llorca, de la mano de su sobrino.

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

        Hijo de Jaime Orts García de Presno (nacido en Santander pero de procedencia, como toda su familia paterna, de Benidorm) y Margarita Llorca Orts también de Benidorm, nació Francisco Orts en Tampico (México) el 10 de junio de 1905 porque su padre, capitán de la marina mercante, en esa época, era Práctico en ese puerto. El “Práctico” de un puerto era un capitán de la marina que tenía la gran responsabilidad de dirigir y facilitar las maniobras de un buque al llegar y atracar.

        A los tres años de edad, el pequeño Francisco y su familia regresan a Benidorm y durante esta estancia nace su madre en 1908, a su vez madre de Alfonso Puchades Orts, que es quien me ha ayudado ha documentarme sobre la figura de tan ilustre vecino. Un niño que, a muy pronta edad se tuvo que acostumbrar a los viajes y a los cambios no sólo de pueblo sino también de país. Como mucho de los y las benidormenses de la época cuyo padre trabajara en la mar, en este caso Jaime Orts García como Capitán de Marina. Pero pronto vuelven a Benidorm.

        De nuevo regresa la familia a Benidorm

        “Es de esta época, tenía unos cuatro años, cuando le guarda en la memoria el primer recuerdo consciente de su estancia en su pueblo: un viaje en diligencia desde Vergel a Benidorm. Siendo ya muy mayor me refirió esta experiencia de la que aún tenía una imagen nítida del cambio de caballos”, explica su sobrino.

        Un tiempo después, la madre, Margarita, viaja con los hijos a Veracruz pues el marido había sido nombrado Práctico de ese puerto. “Allí asiste Francisco por primera vez a la escuela y me contaba como al iniciar la clase todos los niños en pie y con la mano en el pecho cantaban el himno mejicano, cuyas estrofas a pesar de los años transcurridos recordaba perfectamente”, recuerda Alfonso Puchades.

        De nuevo, un  nuevo traslado. Año y medio después regresa Margarita con sus dos hijos a Benidorm, mientras el padre permanecía algún tiempo en Nueva Orleans como inspector general de una naviera americana.

        Según su sobrino, “ya en Benidorm, Francisco asiste a la Escuela Pública donde el maestro Don Félix le prepara para el ingreso en Bachillerato. ¡ Siempre guardó un cariñoso y agradecido recuerdo de ese maestro” !

        “Durante esta estancia en Benidorm a Francisco Orts Llorca le gustaba subir al Castillo y, otear desde allí, el horizonte, jugar con otros niños por las calles del pueblo, como entonces hacían todos, y acompañar a su abuelo materno, también llamado Francisco como al paterno, que era marino y muy aficionado a la astronomía, pues conocía casi todas las constelaciones, que luego le explicaba a su nieto”, relata Puchades.

        Estudiante en Valencia y Málaga

        Es de suponer que a un hombrecito de mundo, que era por aquel entonces ya Orts Llorca, acostumbrado a los viajes y a las mudanzas de casa, hizo los tres primeros cursos de Bachillerato en Valencia y el resto en el colegio de los jesuitas El Palo, en Malaga.

        Se licenció en la Facultad de Medicina de Valencia con Matrícula de Honor en todas las asignaturas y finalizó la carrera en 1928 con Premio Extraordinario. Antes hizo parada y fonda en París junto al gran maestro de la Anatomía H. Rouvière que le inculcó la inquietud por el conocimiento de esa ciencia. “En más de una ocasión me refirió entre sonrisas, cómo estando con unos amigos tomando unas copas conoció al gran Maurice Chevalier que se sentó en su mesa y cantaron y bailaron juntos, y en otra circunstancia conoció a Raquel Meller, entonces en todo su esplendor, -puntualiza su sobrino-, y que algunos profesores le dejaron huella en su futuro desarrollo profesional”.

        Antes de iniciar medicina, durante algún tiempo, y como no podía ser de otra manera, “se sintió inclinado por los estudios náuticos influido, sin duda, por los antecedentes marineros de sus antepasados (padre, abuelos, bisabuelos, etcétera), todos ellos dedicados al mar, -destaca Alfonso Puchades-, después de su estancia en París, muy provechosa para su formación anatómica, defendió la Tesis Doctoral en Madrid en 1932 con la que extrajo la máxima calificación; obtuvo la plaza de profesor auxiliar de Anatomía en Valladolid y en 1935 la Cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina de Cádiz, donde impartió docencia (salvo el paréntesis de la Guerra Civil, que pasó en Valencia) hasta 1954, cuando gana por concurso la misma Cátedra de la Facultad de Medicina de Madrid”.

        Según su sobrino, “de sus años de estudiante guardó un recuerdo imborrable entre otros, de su Catedrático de Anatomía, Don Jesús Bartrina, que tanto influyó también en su afición por esta materia, y que propició que obtuviera en segundo curso el premio Dr. Casanova de Anatomía, dotado con 500 pesetas y diploma”, -y añade-, “estando en cuarto curso en una clase, el profesor dijo: “Hay que operar una hernia inguinal, pero claro, esto es anatomía pura: ¿Alguno de ustedes se sabe el trayecto inguinal?”. Francisco respondió: “Yo”.“Bien, pues explíquelo, replicó el profesor. Mi tío lo hizo con tanta claridad y seguridad que el profesor le interrumpió: “Muy bien, baje y opere”. Bajó y operó, siendo su ayudante el propio profesor, que quedó admirado del conocimiento y habilidad del alumno. Esta fue la primera intervención quirúrgica de las muchas que luego realizó en Cádiz, siendo ya Catedrático de Anatomía”.

        Durante su prolongada estancia en Cádiz ejerció también con gran éxito y prestigio como Cirujano, pero al trasladarse a Madrid dejó la Cirugía para dedicarse plenamente a la docencia e Investigación Anatómica y Embriológica, hasta su jubilación, en 1975, “aunque tras ésta nunca abandonó la investigación”, apostilla su sobrino.

        En 1944, en Cádiz, publicó un libro “Anatomía Humana”, que, tras múltiples ediciones, es una obra clásica y libro de texto en numerosas Facultades de Medicina de España e Hispanoamérica y con la que han estudiado decenas de miles de alumnos.

        Francisco Orts Llorca introdujo y potenció la Anatomía Funcional y la Embriología Descriptiva y Experimental en España, creando escuela de la que salieron prestigiosos profesores y catedráticos de estas disciplinas en Facultades de Medicina de toda España y en algunas extranjeras.

        En 1933 la Junta para Ampliación de Estudios le concedió una ayuda para ir a Viena junto al Profesor Fischel, entonces el más importante embriólogo de Europa. “Esta estancia confirmó su interés por la Embriología que ya no abandonaría nunca, y, durante ella, coincidió con los que luego fueron destacados científicos y científicas como Francisco Zumel, Pedro Laín Entralgo, Carballo, Vázquez y Juan Bartual Moret. También en Viena conoció a la que luego fue su esposa durante 58 años, Ana Bartis.

        Durante su vida académica publicó dos centenares de trabajos de investigación, dirigió más de 70 Tesis Doctorales, impartió conferencias, ponencias y cursos en numerosos centros académicos, instituciones y universidades de españolas y extranjeras. Creó una embrioteca cuyos embriones humanos perfectamente clasificados y seriados, en cortes histológicos, la convirtieron en una de las mejores y con mayor número de especímenes de Europa, en la que realizaron trabajos numerosos investigadores españoles y extranjeros. Fue Director del Hospital Clínico de Madrid desde 1969 hasta su jubilación en 1975.

        “En su vida y formación han tenido influencia numerosas personas, desde maestros de su niñez y juventud, a eminentes personalidades del mundo de la Ciencia y la Cultura con los que mantuvo estrecha amistad.

Obtuvo numerosos títulos académicos y recibido diversos premios y condecoraciones”, -subraya Puchades Orts-, “Francisco Orts Llorca ha sido un eminente científico, universalmente respetado y considerado, que destacó además por sus excepcionales cualidades humanas reconocidas por todos los que lo trataron.Tras una larga vida, extraordinariamente fecunda, falleció en Madrid el 21 de abril de 1993”.

        Francisco Orts fue el impulsor, el introductor y propulsor de la Anatomía Funcional en España siguiendo los pasos de los grandes anatómicos europeos Braus y Beninghoff y de la embriología experimental que había iniciado antes en Europa Speeman.

        El joven Francisco Orts Llorca en Benidorm

        Durante muchos años venía a Benidorm con frecuencia: “Siempre le recuerdo la navidad en casa, una temporada no demasiado larga en verano y cuando había algún acontecimiento familiar. Aunque se construyó un chalet en el Rincón de Loix, siempre se quedaba en casa de mis padres”, -rememora su sobrino- “recuerdo que durante el tiempo de permanencia en Benidorm, todos los días se comía arroz en casa, principalmente ‘a banda’ pues era su preferido”.

        Su sobrino también cuenta que “tenía muchos amigos en Benidorm, de infancia y juventud, y le gustaba reunirse con ellos ¡cómo disfrutaba hablando valenciano y que le llamaran “Paco el de les Lloretes”! y tomar un café o una horchata que le encantaba; le gustaba la natación: recuerdo que en alguna ocasión nos retó a algunos amigos, a mis hermanos y a mí a ir nadando desde la Playa de Levante a la del Mal Pas bordeando el “Gos i la Tortuga”. También le gustaba el fútbol como espectador (en Madrid fuí muchas veces con él al Estadio Santiago Bernabeu) y como jugador lo hacía de portero”.

        “Otra de sus facetas más desconocidas la cuenta el Dr. Don José Pérez Llorca que fue Catedrático de Oftalmología en Cádiz y Madrid y gran amigo y compañero de Francisco Orts, quien le regaló a éste su estuche de disección anatómica, a cambio mi tío tuvo que cantar, al menos en una ocasión, en el teatro Ronda de Benidorm la zarzuela, “El Rey que rabió”, interpretando el personaje de Jeremías con gran éxito”, afirma su sobrino.

        ¿Cómo era personalmente Orts Llorca?

        “Como sobrino carnal suyo, y por haber convivido muchos años con él, pienso que soy la persona viva que más lo ha tratado y mejor lo ha conocido y querido. Esto me permite decir con rotundidad que si Francisco Orts Llorca llegó a ser el insigne científico y maestro que ha sido porque antes fue el Hombre al que todos los que le conocimos admiramos por estar dotado de unas cualidades humanas absolutamente excepcionales”, describe se sobrino.

        Para Alfonso Puchades, “en él destacaba el espíritu de servicio, ese darse, entregarse por aquello en lo que creía y quería; era un hombre extraordinariamente sencillo, afable, agradable y cortés en el trato con todos; exquisitamente respetuoso con la libertad de los demás, sin tratar de imponer su criterio en el campo de las ideas ni su autoridad moral en la línea de trabajo que quería emprender cada uno: él orientaba, aconsejaba y dirigía, pero no imponía; era comprensivo con los errores ajenos y supo amoldarse al cambio de los tiempos que conlleva el tránsito generacional. Creía profundamente en el significado de los términos lealtad y amistad, -y concluye diciendo-, “tenía un refinado sentido del humor, y en momentos de cierta intimidad, una ternura a veces sobrecogedora: a mí, al menos, cuando me hablaba recordando a sus seres más queridos, me impresionaban no sólo las palabras, sino cómo las decía, su timbre de voz y su mirada, que dejaban entrever sus más íntimos sentimientos”.

        ¿Sabías que…?

        La formación académica de Francisco Orts Llorca es y era una de las más reconocidas dentro y fuera de España, como así lo avalan la estela de premios que le concedieron las más prestigiosas universidades del país y allende nuestras fronteras.

        Durante su etapa gaditana desarrolla también una gran labor investigadora en el campo de la embriología, que fue su gran pasión y duraría el resto de su vida. En 1944 publica una monumental obra “Anatomía Humana” en tres volúmenes que, tras numerosas ediciones ha sido el libro de texto básico de numerosas Facultades de Medicina de España e Hispano América y con la que han estudiado decenas de miles de alumnos. “Entre ellos estaba un grupo de jóvenes de Benidorm que, al iniciar sus estudios de medicina, sus padres prefirieron enviarlos a Cádiz, en lugar de Valencia o Granada, para ser protegidos y quizás controlados por los profesores Pérez Llorca y Orts Llorca. Entre ellos destacaron los doctores José Pérez Martorell (psiquiatra) y Miguel Pérez Devesa (que fue Alcalde de Benidorm); también Antonio Marcet cursó los estudios de la carrera náutica para Capitán de Barco en Cádiz y en esa etapa convivió en la casa del matrimonio Orts Llorca -señala su sobrino-, “he sido amigo de todos ellos y todos, sin excepción, me referían el recuerdo imborrable de sus años gaditanos y el gran cariño y respeto que conservaron a Don Paco, como familiarmente le llamaban”.

        En 1954 obtiene por concurso la Cátedra de Anatomía de Madrid, donde abandona definitivamente la cirugía para dedicarse plenamente a la docencia y la investigación.

        “Fruto de esta labor y como uno de sus mayores logros fue la creación de una escuela de la que numerosos discípulos suyos fueron profesores y catedráticos entre los cuales modestamente me cuento”, desvela el también alumno Alfonso Puchades.

        Durante su vida académica dirigió decenas de Tesis Doctorales y publicó unos 200 trabajos de investigación. Su actividad se manifiesta también a través de numerosas conferencias y cursos impartidos por toda la geografía española y fuera de nuestras fronteras. Entre estos últimos podemos destacar los llevados a cabo en Lisboa, Stanford de Californía, Instituto Rockefeller de Nueva York, Columbia, Baltimore, San Luis de Missouri, Chicago, Toledo (Ohio), Montevideo, Buenos Aires, La Plata, Cordoba (Argentina), Rosario, Panamá, Helsinki, Bruselas, Leyden, Londres, Interlaken, Caracas, Jerusalén, Méjico, Rio de Janeiro, Florencia, Laussanne, etc. En 1975 ocupó el Sillón 31 de la Real Academia de Medicina.

        Ha sido uno de los grandes científicos españoles de la segunda mitad del siglo XX, reconocido universalmente por lo que ha sido distinguido con varios doctorados Honoris Causa, nombrado Miembro de Honor de numerosas instituciones y Academias de España, Europa y América y premios como la Medalla de Oro al Mérito Científico, Premio Nacional de Investigación, Encomienda con Placa de Alfonso X El Sabio, Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, Gran Cruz de Sanidad, etcétera.

        “Tuvo relación y amistad, en algunos casos muy estrecha, con grandes figuras de la medicina de su época como Gregorio Marañón, Jiménez Díaz, Lain Entralgo, José Casas, Fernando de Castro (discípulo de Ramón y Cajal), Gay Prieto, Severo Ochoa, Grande Covián, José Pérez Llorca, y un largo etcétera, con muchos de los cuales y, a través de él, también conocí y traté yo y pude comprobar la consideración y afecto que le tenían”, afirma el discípulo.

        “En 1966, el Ayuntamiento de Benidorm quiso distinguir a dos muy ilustres hijos de Benidorm, los Académicos de la Real Academia de Medicina, Dres.: José Pérez Llorca y Francisco Orts Llorca, dedicándoles una calle a cada uno. Por cierto, unos años más tarde el Consistorio cambió incomprensiblemente el nombre de una parte de la avenida dedicada a mi tío”, -y puntualiza-, “por otra parte, pienso que el paso del tiempo borra muchas cosas y personas de la memoria, y Francisco Orts Llorca no ha sido una excepción, hasta el punto que muy poca gente del Benidorm actual sabe quién fue y qué méritos contrajo para que una calle lleve su nombre”.