La Asociación “Contra el Impuesto de Sucesiones en la C.V.” solicita al Conseller de Hacienda una actualización del Impuesto de Sucesiones en los próximos presupuestos para 2023

Sin renunciar a su objetivo de “enterrar los Impuestos a la Muerte” proponen un Incremento del límite para la Reducción por vivienda habitual hasta los 250.000 euros y del importe por Reducción por el grado de parentesco hasta los 900.000€, con un Aumento de la Bonificación por el grado de parentesco hasta el 95%, el mismo para los casos por fallecimiento traumático.

Después de casi 25 años desde que se reguló el Impuesto de Sucesiones en la Comunidad Valenciana por la LEY 13/1997, de 23 de diciembre, existente varios límites y conceptos que han quedado desfasados por el tiempo y por debajo de los establecidos por otras comunidades autónomas, situando a la Comunidad Valenciana en una en las que más se tributa por este impuesto, y que la sociedad civil reclama su actualización.

De hecho una encuesta realizada por el propio Ministerio de Hacienda, indican que más del 70 % de la población considera que este impuesto debería de desaparecer y que el 85% rechazan una armonización del IS solo por lo alto y no por lo bajo.

Es por ello que la Asociación ha remitido, al Conseller de Hacienda, un documento informando de la situación actual con la solicitud de ciertas medidas para que se tengan en cuenta en los próximos presupuestos de la Generalitat.

Actualmente las transmisiones por mortis causa de la vivienda habitual del causante, se aplica con un límite de 150.000€ para cada sujeto pasivo, una reducción del 95% del valor de dicha vivienda. Habiendo transcurrido casi 25 años, este límite no se ha modificado, y si se hubiese aplicado el índice de inflación del 71,46% calculado por el INE desde entonces, el límite debería de aumentar hasta los 257.190 euros, por lo que la ACISCV propone incrementar el mínimo a 250.000 euros.

Al ser unos impuestos establecidos sin consenso en los diferentes territorios autonómicos, cada uno con sus vertientes ideológicas, evocan a grandes diferencias entre las diferentes Comunidades Autónomas, situando en líneas generales a la Comunidad Valenciana en la segunda autonomía donde más se paga por este tributo.

Así mientras que la Comunidad Valenciana mantiene un mínimo exento por descendientes y cónyuge de 100.000 euros, otras muchas comunidades los regulan a partir de 500.000€.

El propio comité de expertos para la reforma fiscal, creado por el Ministerio de Hacienda presentó recientemente, en marzo del 2022, siendo una de sus propuestas modificar a un mínimo exento alto, que ronde el 1.000.000 de euros y una escala de gravamen moderada para los grupos I y II de parentesco. Ante ello la ACISCV le ha propuesto al Conseller elevarlo a 900.000 euros, así como incrementar la bonificación por el grado de parentesco al 95 y 75% respectivamente si la edad de los descendientes es menor o mayor de 21 años.

Por otra parte, existen fallecimientos de los que podemos llamar imprevistos y sin que el sujeto pasivo haya tenido tiempo para planificar su herencia, los cuales a parte del apoyo moral de la sociedad tienen que llevar aparejado un reconocimiento económico con un incremento de las bonificaciones. En estos casos la bonificación debería alcanzar el 95% de la cuota tributaria a los herederos por muertes como consecuencia de violencia de género o familiar, asesinato o suicidio; víctimas de accidente de circulación o laboral, pandemia o  catástrofe; en acto de servicio, por parte de los miembros de seguridad, salud y/o protección.

El Consell de la Generalitat tiene en los próximos presupuestos una gran oportunidad de disminuir la polarización de la política en aspectos fiscales, distanciándose de pretensiones ideológicas anticuadas y sin fundamento económico moderno, que provocan un sentimiento de expolio a la ciudadanía y más de cara a unas próximas elecciones autonómicas, cada día más cercanas.