María Ángeles Rodríguez nos habla de su hermano, Don Juan

20220114_105943

Hoy tenemos con nosotros a María Ángeles, que nos va a hablar de una de las personas que más huella han dejado en el Benidorm de los últimos años: el sacerdote don Juan Rodríguez, fallecido en 2014.

Periodista: Buenos día, María Ángeles.

María Ángeles: Buenos días, Palazón.

Periodista: ¿Nos puedes hablar, en primer lugar, de los orígenes de la familia, de dónde sois y sobre todo de los primeros años del que después sería sacerdote?

20220114_105920

María Ángeles: Somos de Benidorm. Mi hermano nació en 1930; era el cuarto de cinco hermanos. Nuestro padre era el secretario del ayuntamiento; muestra madre tenía una academia. Juan era muy dinámico, sociable y activo. Recuerdo una anécdota de cuando solo tenía 7 años, en plena guerra: en la calle, hablaba con unos y con otros y llegó a decir que era anarquista y de la UGT, recriminaba a su tía que rezara el rosario y llegó a decir que, si su tío el cura no hubiera muerto unos años antes, le habrían cortado el cuello. Otra anécdota: un día, desapareció un alfiler de corbata con el que estaba jugando; el médico le preguntó si se lo había tragado; Juan contestó que no, que l’havia engolit. Después del bachiller, empezó a estudiar Derecho y, se preparaba para hacer el servicio militar, cuando le detectaron una pleuresía y ya no hizo la “mili” ni continuó con la carrera de Derecho. Todo ello le hizo reflexionar sobre muchas cosas; y después de haber estado como oficial en el ayuntamiento y haber montado una API, se decidió por el Seminario, primero en Valencia y después en Orihuela (con la edad madura de 28 años).

Periodista: ¿Ejerció siempre como párroco en la iglesia del Carmen o ha desarrollado otros cargos y en otros lugares?

20220114_105527

María Ángeles: Su primera misa data de 1964. Lo destinaron a un colegio en Elda y después a la parroquia de Torremanzanas, donde se dedicó a conseguir muchas mejoras para ese pueblo. A continuación, pasó a ejercer como párroco en El Carmen, hasta su jubilación.

Periodista: A propósito del Carmen, hay quien dice que el solar era de vuestra familia. ¿Es cierto?

María Ángeles: El solar fue cedido a la iglesia por una familia pudiente. Juan viajó a Colonia para obtener de los alemanes parte de la financiación para la construcción de la iglesia y de una torre de apartamentos; el dinero restante lo puso la iglesia y nuestra propia madre. El párroco es el encargado de administrar el edificio y alquilar los apartamentos a turistas, sobre todo en verano. En uno de ellos vive una congregación de monjas que se encarga del culto y de la limpieza.

Periodista: ¿Hay más religiosos en la familia?

20220114_105430

María Ángeles: Sí, un tío nuestro, el que he citado antes, que murió en el año 1934.

Periodista: ¿Qué otras actividades ha realizado don Juan?

María Ángeles: Aparte de ejercer como párroco, se dedicó toda su vida a ayudar a la gente, a hacer favores, a hablar con todo el mundo y dar buenos consejos; y, en ocasiones, incluso dinero.

Periodista: Dicen que era muy guapo y simpático y que muchas feligresas iban a la parroquia del Carmen por verlo, oírlo y confesarse con él. ¿Es cierto?

María Ángeles: Algo hay de eso. De jovencito era bien parecido y se relacionaba con chicos y chicas; nunca tuvo ninguna relación seria, pero las chicas lo buscaban. Ya como sacerdote, sí cuentan lo que me dices, porque era muy sonriente y afable; daba gusto estar con él.

Periodista: ¿Practicaba algún deporte en su tiempo libre?

María Ángeles: En su juventud, jugaba al fútbol. Nos gustaba hacer todos los años un viaje familiar y con amigos. Y también organizaba teatros, sobre todo para obtener fondos para la iglesia (ensayos y actuaciones en el desaparecido cine Ronda).

Periodista: ¿Tenía muchos amigos? Era muy amigo de otro cura, profesor de filosofía, también fallecido, llamado Paco Coello, ¿no es así?

María Ángeles: Tenía un montón de amigos; y sí, estaba muy ligado e Paco Coello, con el que hacía viajes a Tierra Santa, a veces con feligreses de la parroquia.

Periodista: ¿Estuvo ejerciendo hasta el final de su vida?

Sí. Como los curas no se jubilan nunca, después de su jubilación oficial en El Carmen, pasó sus últimos años ayudando en la parroquia de San Jaume.

María Ángeles: Se me ocurre decir que lo más importante que ha hecho es vivir toda su vida ejerciendo su ministerio y ayudando a todo el mundo. Y siempre procurando obtener dinero de los más ricos para favorecer a los más menesterosos. Todo el mundo se lo agradecía. A este tenor, nos ha ocurrido en dos o tres ocasiones, durante los últimos meses, encontrarnos en el panteón familiar un plato de comida a base de pescado con dos velitas blancas; suponemos que es un rito gitano, de quienes Juan era muy amigo, que significa agradecimiento por los favores recibidos.

Periodista: ¿Qué es lo más importante que don Juan ha hecho en su vida?

20220114_105600

Periodista: Era muy popular. ¿Cree que la gente lo recuerda todavía?

María Ángeles: Sí. Lo recuerda todo el mundo. Gente de su edad e, incluso, gente joven. Estoy segura de que mi hermano ha dejado una huella que no se borrará fácilmente.

Periodista: ¿Tuvo algún reconocimiento público por parte del Ayuntamiento, de la Iglesia, etc.?

María Ángeles: Ha tenido múltiples reconocimientos por parte de algunos ayuntamientos, incluido el de Benidorm. Tras su fallecimiento, la corporación municipal acordó en pleno poner su nombre a una calle, cortita, que va de la Avenida del Mediterráneo hasta la playa, lindando con la iglesia.

Periodista: ¿Qué diría don Juan de los tiempos actuales? ¿De la evolución de la Iglesia, de la política, de la cultura …?

María Ángeles: Mi hermano siempre ha sido muy moderno, no progre como dicen ahora, sino abierto a la evolución de la sociedad.

Periodista: ¿Deseas añadir alguna cosa más en recuerdo de este gran sacerdote que fue tu hermano?

María Ángeles: Nunca podré olvidar la homilía que pronunció a la muerte de nuestro hermano Ramón. Fue algo que conmovió a quienes lo escuchaban. Y si me permites, te cuento dos anécdotas más: una fue cuando Ricard Mª Carles, arzobispo de Barcelona y luego cardenal, le ofreció el puesto de obispo en la capital condal para que se encargara de finalizar las obras de la Sagrada Familia; menos mal que no accedió. La otra anécdota fue que, cuando murió el Papa Juan Pablo II, mi hermano y Paco Coello estaban en Roma. Se vistieron elegantemente, con sus alzacuellos y todo; mi hermano llevaba un reloj de bolsillo con cadena, y Paco, una cartera, como si fuera su secretario, y se colaron en la capilla ardiente salvando los controles de la entrada.

Periodista: Pues muchas gracias, María Ángeles, por tus declaraciones. Y que sigas como hasta hora, bien de salud, bien de memoria y recreándote en tus aficiones: la pintura, la literatura y la música.

María Ángeles: Gracias a ti, Palazón.