Cualquier tiempo pasado fue peor… y para los perros muchísimo peor

perros

El progreso de una sociedad se puede medir, entre otros parámetros, por el trato que dispensa a los animales. Actualmente se considera que todos ellos tienen derechos, pero no siempre ha sido así.

Paco Amillo.- Los denominados “animales dañinos” (lobos, zorros, jabalíes, etc.) debían exterminarse igual que los “perros vagabundos” que podían transmitir la rabia.

En otras épocas mi perra, abandonada por sus antiguos propietarios, habría sido exterminada.

Actualmente gracias a que fue recogida por el Refugio de Animales de Benidorm, pudimos adoptarla y vive muy feliz con nosotros. Como ejemplo de lo que se hacía en otras épocas con los animales os pongo dos casos de Benidorm indicando que aquí se actuaba igual que en muchísimos otros de todo el país. A partir de la década de 1960 la situación empezó a mejorar.

En el acta del pleno municipal del 3 de marzo de 1912 leemos: “habiendo una infinidad de perros vagabundos por estas calles que de continuo molestan á los transeuntes, y á que no suceda una cosa peor por efecto de la rabia que suelen padecer, sería conveniente hacerlos desaparecer”.

La propuesta del alcalde fue aprobada por añadiendo: “autorizar al Sr. Alcalde para que adquiera la extrignina [sic] que manejada con discreción y prudencia por el alguacil sirva para el exterminio de tan dañosos animales”.

El acuerdo municipal se cumplió y en el acta del día 30 de ese mismo mes se ordena pagar “á Don José Vives Orts, farmacéutico, […] doce pesetas cincuenta céntimos por la extrignina que facilitó para la extinción de perros vagabundos y animales dañinos”.

El 27 de marzo de 1936 el Ayuntamiento de Benidorm remitía un oficio al gobernador civil de Alicante pidiendo permiso para proceder a la eliminación de “animales dañinos”, sin especificar especie: “procederá a la exterminación de los animales dañinos en este término municipal por medio de envenenamiento solicitando la autorización correspondiente”.

El veneno utilizado era también la estricnina, de la que se compraron 30 gramos en la farmacia Viuda de Lanuza que la regentaba desde el fallecimiento de su marido en 1934.

El 7 de abril el municipio comunicaba a los alcaldes de Finestrat, l’Alfàs del Pi, Altea y La Nucía que el envenenamiento se había realizado durante el período de veda. Los cebos se habían colocado en la parte norte de Benidorm y en la Serra Gelada.

La utilización de cebos envenenados era indiscriminada y podía afectar igualmente a animales domésticos; por eso se pasaba aviso a las localidades colindantes.

En 1951, cuando Benidorm se promocionaba como “El paraíso de la Riviera española”, el presupuesto municipal incluía una partida de 100 pesetas para “Premio a matadores de animales dañinos”. La partida se presupuestó pero afortunadamente no se pagó.

En ese año el ayuntamiento cobraba a los vecinos por “expedición chapas perros” un total de 590 pts., a razón de 20 pts. por chapa.

La mordedura de los perros infectados de rabia transmitía a los humanos un virus del tipo Rhabdoviridae que, a través de la sangre, llegaba al cerebro con una letalidad próxima al 100 % sobre todo en los niños.

De ahí que estas campañas de exterminio fuesen frecuentes, pero nunca llegaban a erradicar la enfermedad.

La solución actual, la recogida de animales callejeros en Refugios y la vacunación obligatoria de todos los perros, sin excepción, sí ha demostrado ser efectiva ya que nuestro país no registra ningún caso de esta enfermedad que desgraciadamente sigue afectando a animales domésticos y salvajes en muchos países.

Siguen muriendo personas por esta enfermedad y se sigue matando animales de forma indiscriminada. Nuestra solución es también la más humana: los animales envenenados con estricnina sufren dolorosas convulsiones durante un período que oscila entre la media hora y las dos horas hasta que finalmente se produce el fallecimiento. ¡Vida de perros! decía el refrán.

Fotografía de Infobae