Entrevista a Bárbara Pérez Llinares

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Hoy queremos profundizar en una persona relevante en Benidorm. Vamos a conocer de primera mano la trayectoria de Bárbara Pérez Llinares (la madre del alcalde actual de nuestra ciudad, Toni Pérez)

Periodista: Buenos días, Bárbara.

Bárbara: Buenos días, Palazón.

Periodista: Mi primera pregunta es: ¿cómo te llamas realmente? Porque, en función de con quién hables te llamas de una forma o de otra.

Bárbara: Mi nombre oficial es Bárbara; y, en la iglesia, por voluntad de mi madre, soy María del Sufragio, quizá la primera mujer que lleva el nombre de la Virgen. Y en los boy scouts me conocen más bien por Marisú. Así que ya tienes donde elegir.

Periodista: Háblame de tu infancia y juventud, de tus padres…

Bárbara: Mi madre murió a los pocos días de darme a luz; mi padre era capitán de almadraba y pasaba temporadas fuera de Benidorm, sobre todo por la parte de Tarifa, La Línea, Barbate, etc. Yo estudié con los Salesianos en Alicante; el bachillerato lo hice en el IES Jorge Juan. Mi primera idea era hacer Magisterio, pero, al final, comencé a trabajar en Almacenes Zaragoza; a continuación, en la tienda familiar que tenemos en Tomás Ortuño. Cuando me casé, me dediqué a cuidar de mis tres hijos.

Periodista: Fuiste durante un tiempo concejal del Ayuntamiento, ¿no?

Bárbara: Así es. Toda una legislatura, en tiempos del alcalde Pepe Such, por la UCD, del 79 al 82 del pasado siglo. Y por AP estaba María Zaragoza. Ambas fuimos las primeras mujeres que ocuparon cargos políticos; como yo digo, “conejillos de indias”. Yo llevaba la cartera de Festejos; María, la de Educación. Durante esos cuatro años tengo la satisfacción de haber hecho alcaldesa perpetua a la Virgen del Sufragio, y de retomar las Fiestas del Carmen, que llevaban paralizadas varios años.

Periodista: Parece que, de tus hijos, el único que ha seguido tus pasos en política ha sido Toni, que ha sido concejal de Educación, ha estado en la oposición y en la actualidad es el alcalde. Te sentirás orgullosa, ¿no?

Bárbara: Por supuesto. Lo que peor llevo, y a veces sufro por ello, es que le ha tocado una época muy difícil por la dichosa pandemia. Dios quiera que pase pronto.

Periodista: También tengo entendido que has dedicado tiempo y energías a la Iglesia.

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Bárbara: Sí, desde siempre. Tengo a gala haber organizado la primera procesión de la Cofradía del Nazareno en 1968. Y, en 1975, se me ocurrió la idea de que, en la procesión del domingo de Ramos, salieran los niños con palmas, uno de ellos encima de un borriquito. En la actualidad, colaboro con la Ermita de Sanz, ya que vivo en la huerta de mi familia, situada en el término del Almafrá. A Benidorm bajo muy poco. Y sigo colaborando todo lo que puedo en asociaciones como Cáritas, Lucha contra el Cáncer…

Periodista: ¿Me puedes hablar ahora de tu labor en los Boy Scouts Horizonte de Benidorm?

Bárbara: Ha sido otra de mis pasiones. El movimiento scout se creó en 1979, con Pepe Solbes, María Zaragoza, entre otros. El primer presidente, muy querido, fue el desaparecido José Antonio Añón, del que siempre nos acordaremos. Nuestra sede ha sido durante muchos años la primera planta del Mercado de Abastos. Cuando, por cuestiones de reformas, nos desplazaron, tuvimos la suerte de que acabábamos de comprar un enorme local en la calle que sube cerca del Cementerio Viejo. Y allí estamos. Yo he faltado a muy pocos campamentos. Me encargaba básicamente de la cocina. Ahora estoy un poco cansada; además, con lo de la pandemia… Pero muy pronto entrarán mis nietos y volveré a incorporarme. Con los scouts hemos hecho grandes viajes: a Roma, donde nos recibió el Papa (1983), a París (1993), a Santiago de Compostela (1998)… Ah, y fue memorable el campamento del Salto del Agua, donde se concentraron más de seis mil niños (1982).

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Periodista: ¿Has tenido algún reconocimiento público por tu labor en pro de las tradiciones y de la cultura?

Bárbara: Lo más emotivo que recuerdo fue una especie de despedida Scout después de una ronda solar, hace unos seis años; me concedieron una placa y me leyeron una entrañable carta, que conservo como oro en paño.

Periodista: ¿Qué haces últimamente? ¿Cómo vas de salud?

Bárbara: Estoy bien, con los achaques propios de mi edad (casi 79 años). Vivo tranquilamente en la huerta, recibo visitas, tengo contacto con mucha gente a través del wasap…

Periodista: ¿Cómo habéis acogido los naturales de Benidorm a todos los emigrantes que han venido, desde hace lustros, en busca de trabajo? ¿Crees que se han integrado adecuadamente?

Bárbara: Los benidormenses somos gente acogedora. Otra cosa es de qué manera se sienten ellos integrados. Te puedo decir que hay de todo.

Periodista: En tu opinión, ¿qué le falta a Benidorm?

Bárbara: Que terminen la Casa de Cultura. Y el IES Pere Maria. Sobre este instituto tengo una anécdota: a finales de los años 70, en el Salto del Agua sólo había dos colegios de primaria: el Mestre Gaspar López y el Gabriel Miró. Durante una cena, un primo mío, que era ministro, me dijo: “Pídeme algo para el pueblo, María”. Yo le dije: “Un instituto”. Yo no sé si surtió efecto, pero al año siguiente empezaron las obras, y ya hubo clase en el curso 79-80.

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Periodista: Bonita anécdota. María o Bárbara o Marisú, gracias por haber contestado a mis preguntas. De esta manera, muchos de nuestros lectores te conocerán un poco mejor.

Bárbara: Gracias a ti, Palazón.