Un momento crucial en la historia de nuestra nación

Un momento crucial en la historia de nuestra nación

Leopoldo Bernabeu.- Lo que sí hemos conseguido entre todos es tener tal nivel de confusión acerca de lo que está sucediendo en nuestro país que depende con quien hables, puedes concluir que la cosa está tan mal que no se recuerdan tiempos así, o no es para tanto porque tenemos la suerte de estar en manos de unos gestores que hacen todo lo que pueden y controlan bien la situación.

En mi opinión de periodista y ante disyuntivas como esta, que aunque pueda sonar raro me hacen dudar, siempre hago lo mismo, recurro a datos objetivos, esos que dan las estadísticas de números y cifras que sitúan cada situación en su momento actual. Interpretables sí, manipulables no.

Cuando afirmo con certeza que me generan dudas, no miento. A mi condición de comunicador le tengo que sumar, porque es inseparable, la de persona, donde sí tengo una opinión muy bien formada desde que dio comienzo esta odisea. La expreso a diario en mis escritos y mis horas de radio, para después compartirlas en las redes sociales, las del medio de comunicación que me ampara y sentir el orgullo de verlas publicadas en otros tantos.

Pero ojo, como periodista tengo la obligación de escuchar todas las opiniones y hacer un esfuerzo por entenderlas, por empatizar. Créanme que me cuesta. Aunque tengamos cargos públicos al más alto nivel en la administración pública justificando situaciones como aceptar el voto de un grupo político que aplaude a los asesinos de ETA, añadiendo que han sido elegidos democráticamente y están por tanto dentro de la legalidad, y a pesar de mi todavía temprana edad si la comparo con lo soportado por anteriores generaciones, me cuesta olvidar las imágenes de tantos crímenes y atentados.

Niños muertos en cunetas, policías desmembrados, políticos tiroteados por la nuca, jueces que explotan con sus coches, ciudadanos que han sufrido extorsiones, secuestros y amenazas. Casi 900 muertos durante 50 larguísimos años de terrorismo hasta casi antes de ayer, no pueden pasar al olvido porque unos cuantos cínicos quieran que así sea. La memoria de los que estamos vivos es la tabla de salvación de aquellos que no pueden ser ya acercados a sus familias, tal y como está sucediendo con sus asesinos.

Resulta inaudito ver y escuchar que defiendan ese voto como moral esos que son compañeros de siglas de tantos socialistas a los que segaron sus vidas. Y pido perdón por lo de compañeros, estando seguro que al escucharlo a más de una víctima se le revolverán las tripas. Pero en cualquier caso sí son los que hoy representan el partido socialista quienes los legitiman. Ese mismo gobierno que hace malabarismos dialécticos y no tienen empacho en criminalizar a un grupo político como Vox, al tiempo que justifica los votos que blanquean a esos que homenajean a terroristas al salir de la cárcel, o a los independentistas cuyo principal y declarado objetivo no es otro que dividir a los españoles, acabar con la Monarquía y con el régimen constitucional que nos resguarda, generador de la prosperidad que disfrutamos en esta sociedad democrática, libre y plural. ¿Es eso lo que queremos?.

Siento la obligación de no callar y defender lo que está en verdadero riesgo, una vez lo hayamos perdido quizás nos cueste otros 40 años recuperarlo. No olvido que pactan con terroristas e independentistas, quieren controlar la justicia igual que lo hacen ya con la Fiscalía, acallan los medios de comunicación, amenazan la Monarquía, persiguen a las fuerzas de seguridad, manipulan el CIS y nos vigilan a través del CNI, además de mentir a diario en las cifras de muertos por Covid, lo que está generando el despropósito más grande nunca visto.

El paro que sobrepasa los 5 millones de personas, las colas del hambre que no quieren que veamos, los cientos de miles de negocios que nunca volverán abrir sus puertas… sólo la llegada de la vacuna puede reconducir este descalzaperros al que nos abocan. Pero si no son capaces de resistir el embate y les aprueban esos ruinosos presupuestos generales, el dique de contención cederá y no habrá vacuna que pare el virus del desastre. Estos descerebrados se habrán encargado de que la ansiada normalidad que vivíamos hasta hace un año mute de sueño a pesadilla para siempre. Pedro Sánchez ya ha demostrado hasta donde es capaz de llegar y su partido, ese que cumple ahora 140 años, está amordazado y anestesiado. Sólo queda la resistencia de la propia ciudadanía.

A la Venezuela de hace 30 años no le hizo falta ninguna pandemia para verse en su situación actual.