
Leopoldo Bernabeu.- Supongo que habrá quien todavía se sorprenda al ver como mengua el número de ciegos votantes hacia Pedro Sánchez. A mí en cambio, me produce estupefacción comprobar que todavía seguiría siendo el más votado. Me niego en rotundo a creerlo porque, aunque cada vez con más incredulidad, todavía confío en la capacidad de reacción de los españoles ante el panorama de crisis económica y colas del hambre hacia la que, desbocados, nos dirigen estos perturbados sin escrúpulos. Seguir leyendo La deriva socialista exige una revolución interna





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