Libro Recomendado de la Semana: “Ortega y Gasset y Antonio Machado. El dilema de las dos Españas” de Pedro Menchén

No existía hasta la fecha ningún trabajo específico que analizara la relación entre Ortega y Gasset y Antonio Machado. Esta es la primera vez, por tanto, que se publica un ensayo sobre la relación entre el filósofo y el poeta. Quizá, como apunta Menchén en el prólogo, «nadie pensó que podría ser interesante la relación entre dos personas tan dispares, tan alejadas entre sí, humana e ideológicamente, o incluso que pudiera haber material suficiente para construir un libro con los elementos de su relación. Y sin embargo, los hay, abundantes incluso, aunque ocultos la mayoría en la intrahistoria personal de cada uno de ellos».

En la primera parte del libro el autor indaga en la relación personal y literaria de ambos personajes y analiza, de manera exhaustiva y rigurosa, las posibles afinidades o divergencias entre el poeta y el pensador en el orden filosófico, ideológico o simplemente humano, además de los factores que pudieron influir en la relación entre ambos. En la segunda parte explora otros asuntos, tales como el entorno social y familiar de cada uno de ellos, sus experiencias amorosas, sus creencias religiosas, sus diferentes actitudes respecto de la Guerra Civil y lo que el autor ha dado en llamar sus zonas oscuras (aspectos polémicos o no muy conocidos sobre sus vidas). Finalmente, en la tercera parte, nos presenta un bosquejo biográfico de cada uno de ellos, tan breve como conciso, aunque sin llegar a ser una mera cronología, lo que le permitirá al lector hacerse un retrato socio-psicológico o histórico-antropológico de cada personaje y confrontarlo con el otro.

No hay duda de que Ortega apreciaba a Machado más que a ningún otro poeta de su generación. Machado, por su parte, también admiraba al filósofo. Sin embargo, a partir de la publicación de La rebelión de las masas, cuya tesis contradecía los principios más elementales de quien se calificaba a sí mismo como un «demófilo incorregible», el poeta comenzó a criticarle y a discrepar de sus ideas cada vez más abiertamente, aunque sin citarle nunca por su nombre, pero eso ocurrió a partir de los años treinta, cuando el drama nacional estalló, la sociedad se dividió en dos bandos y hubo que tomar partido; o, como diría el propio poeta, una de las dos Españas les heló el corazón.