
Abriendo brecha: apuntes estratégicos tras las elecciones generales


En esta ocasión el tema tratado es el “Turismo MICE en Alicante”, en el que el profesor Gascó analiza la situación de una línea específica de turismo, el turismo de congresos y eventos en general, en el que nuestra provincia no tiene la cuota que por calidad, infraestructuras y conocimiento, le corresponde.
No es un turismo menor, tanto por su capacidad para desestacionalizar la demanda, aún muy concentrada en nuestra zona en la época estival, como por la elevada capacidad de gasto de estos turistas y su posibilidad de actuar como prescriptor de turismo familiar posterior entre los participantes en estos eventos.
La propuesta del director del IUIT es la de coordinar los esfuerzos de las diferentes administraciones y empresas de la provincia para hacer más eficientes las inversiones tendentes a promover este tipo de turismo en crecimiento con la mejora de las perspectivas empresariales, verdaderamente importante para Alicante.
Hoy quiero hacer una breve reflexión en torno a otro factor fundamental. Me refiero al que se conoce como Turismo MICE (acrónimo del inglés Meetings,Incentives, Conventions and Exhibitions) o, lo que es lo mismo, turismo asociado a reuniones, congresos, convenciones, ferias y otros eventos corporativos, muy concentrado en los meses de otoño y primavera y, por tanto, con un impacto fuerte en la desestacionalización de la demanda, todavía muy concentrada en nuestra zona principalmente en verano.
El Auditorio de la Diputación de Alicante es escenario de eventos corporativos – JUAN CARLOS SOLERUn turismo, en general, con elevada capacidad de gasto, lo que trasciende a todo el destino y no solo a las empresas directamente implicadas en la organización del evento. Además de su carácter prescriptor para posteriores visitas de vacaciones por los asistentes a las reuniones.
Y es un turismo en claro crecimiento a nivel mundial, como acredita el reciente estudio Global Meetings Forescast 2016 de American Express Meetings & Events, un informe que señala que los eventos dirigidos a potenciar el compromiso compartido entre los empleados y la empresa se potenciarán en este año 2016 como consecuencia del reconocimiento progresivo de su valor estratégico como lugar de encuentro, diálogo y refuerzo de objetivos comunes entre todos los participantes.
Desde mi punto de vista, esta es una de nuestras asignaturas no suficientemente bien resueltas, con una participación de la provincia de Alicante que no se corresponde con nuestra cuota turística ni con la excelente calidad de nuestros recursos.
Y no se trata tanto de compartir la elevada cuota de mercado que tieneValencia en MICE dentro de la Comunidad (concentra el 70% de las reuniones organizadas, con el 76% de los asistentes, frente a un 28% de la provincia de Alicante), como de elevar nuestra participación en el turismo de eventos a nivel global, para lo que tenemos el «know how» y unas extraordinarias infraestructuras.
Integrar o coordinar las actividades en MICE de los organismos que pretenden elevar nuestra posición como el Patronato Provincial de Turismo, Alicante Convention Bureau, VisitElche, OrihuelaTurística o VisitBenidorm, mejorar la comunicación y aumentar su trascendencia en eventos orientados al segmento, debería convertirse en una prioridad.
José Luis Gascó es Catedrático de Organización de Empresas y Director del IUIT
Agustín Almodóbar Barceló.- El número de desempleados disminuyó en 354.203 personas en 2015, el mayor descenso anual de la historia. La Seguridad Social registra en diciembre 85.314 afiliados más, el mayor incremento de la serie histórica. Ya hay menos personas en el paro y más en la Seguridad Social que cuando el Partido Popular llegó al Gobierno hace 4 años.
Las tasas aeroportuarias caerán un 1,9% a partir de marzo de 2016 y se congelarán en el periodo 2017-2021, algo que potenciará la llegada de más vuelos y el establecimiento de nuevas conexiones. Las ventas de coches crecieron un 20,9% en 2015 en España, el mejor dato desde hace 6 años y el mayor crecimiento entre los países europeos importantes.
Que todo esto siga así, es lo que está en juego, necesitamos que haya estabilidad política en España, un gobierno serio y responsable y que los esfuerzos de estos años no se vayan al garete.
Alberto Garzón.- Hace siete años emergió una grave crisis financiera internacional que asustó de forma notable a las clases dirigentes de todo el mundo. Pensaban que la más grave crisis desde la Gran Depresión podría significar el fortalecimiento político de la izquierda en todo el mundo; sabían, de hecho, que las políticas necesarias para detener la hemorragia –el rescate del sistema financiero y los recortes para la mayoría- iban a ser fuertemente contestadas por la izquierda. Incluso Sarkozy habló de “refundar el capitalismo”, poniendo así la venda antes que la herida. Era 2008.

Pero lo cierto es que fue la derecha la que tomó la iniciativa. La crisis pareció pillar desprevenida a una izquierda que en gran medida había interiorizado el fin de la historia y que había asumido amplios postulados del sentido común neoliberal. Por lo general, la izquierda se limitó a pedir una vuelta a la época dorada del capitalismo. Es decir, un poco más de la vieja receta socialdemócrata. Con la izquierda noqueada, la derecha se dedicó a rescatar a las grandes empresas y las grandes fortunas, a inyectar billones de euros y dólares al sistema financiero, y a recortar en las conquistas sociales y económicas de todo el mundo desarrollado.
En nuestro país, las movilizaciones sociales se desataron muy especialmente a partir de 2010 cuando el Gobierno del PSOE se puso en manos de la troika. Los planes de ajuste, eufemismo que esconde un proceso constituyente dirigido por la oligarquía, habían llegado a España y suponían de facto un cambio en el orden social. Eso generó respuestas populares. A las huelgas generales convocadas por los sindicatos siguieron el 15-M, las marchas por la dignidad, las acciones de protesta del SAT, las mareas de los diferentes colores, el movimiento Rodea el Congreso, las acciones para detener desahucios… Hasta 2013 la política en la calle reclamaba un país distinto al que parecía cristalizar en las instituciones políticas. La crisis económica se había convertido en crisis de régimen, y ya ninguna institución se salvaba de la crítica de unas clases populares cada vez más politizadas y que parecían despertar del largo letargo en el que habían estado durante la burbuja inmobiliaria.
Las clases dirigentes en España también reaccionaron. Trataron de redirigir la crítica únicamente hacia las instituciones políticas y los casos de corrupción; obviando, intencionadamente, el componente sistémico y económico de la crisis. En el fondo consiguieron dar la vuelta a una de las grandes hazañas del 15-M, que fue poner la crisis económica y sus actores al mismo nivel que la crisis política (no somos mercancía en manos de políticos y banqueros, decíamos). A partir de 2013 cada vez se hablaba menos de paro y desigualdad y cada vez se hablaba más de corrupción y de Bárcenas. Así, lo que en 2011 fue identificado acertadamente como una crisis sistémica, con sus banqueros estafadores y empresarios corruptores, se fue convirtiendo, poco a poco, en una crisis de salud política, es decir, de simples mangantes y manzanas podridas en los partidos. La enmienda a la totalidad que hicimos en el 15-M se reconvirtió en pocos años en una suave e inocua llamada a laregeneración democrática que, en lo esencial, consistía en un mero recambio de actores.
Tras cuatro años de una durísima legislatura con Gobierno del PP en mayoría absoluta, toca hacer balance. Y, tras comprobar que el mismo partido que ha saqueado nuestro país como representante de la oligarquía, conviene también ser capaces de repensar la izquierda. ¿Qué sino deberíamos hacer cuando tras años de movilización popular y repolitización de la sociedad el ganador de unas elecciones ha sido el partido responsable de la pérdida de calidad de vida, y de la vida misma, de las clases populares?
En estos días muchas voces hablan de cambio. Es normal, porque todo cambia siempre. La cuestión es saber qué es lo que cambia y hacia dónde lo hace. Y lo cierto es que, sin desmerecer elementos positivos, el PP ha ganado las elecciones y el bipartidismo ha obtenido mayoría absoluta en escaños. Cambios cuantitativos, sí; cambios cualitativos, lo dudo. Y en este nuevo contexto tenemos una importante tarea que realizar: ser capaces de fortalecer un instrumento de izquierdas al servicio de las clases populares. A estos efectos quisiera aportar algunas ideas de cómo me imagino yo esa izquierda, de cómo imagino ese instrumento.
Nosotros hemos vivido una campaña muy hermosa y que era al mismo tiempo muy complicada. Excluidos de los grandes debates e invisibilizados en gran medida, hemos conseguido ganar la confianza de casi un millón de votantes. Aunque con resultados malos en escaños, la experiencia ha sido fantástica para comprobar cómo un proceso participativo real y que sumaba múltiples diversidades podía hacer frente a tamañas adversidades. Un millón de votos, miles de militantes y simpatizantes y extraordinarios cuadros políticos son mimbres más que suficientes para ir a un proceso ilusionante y de esperanza.
En este proceso, que se llevará a cabo este año, un debate colectivo, participativo y sin miedo puede ser el inicio de algo mucho más grande para el futuro. No sólo para fortalecer un instrumento anticapitalista, feminista y ecologista sino sobre todo para sentar las bases de un nuevo país. En ese sentido, imagino un instrumento:
Pienso en este 2016 como un año de oportunidad, y voy a dedicar todas mis energías como siempre hemos hecho. Porque venimos desde muy lejos, pero además queremos ir mucho más lejos.
¡Salud y República!
Alberto Garzón es el Coordinador General de Izquierda Unida
José Antonio Pérez Tapias.- No sólo enrarecido, sino tenso, estaba el ambiente cuando arrancó el Comité Federal del Partido Socialista el pasado 28 de diciembre. Siendo esa la fecha, alguien podría haber aludido el Día de los Inocentes y hacer cualquier chiste fácil aludiendo a la leyenda del malvado Herodes y su escabechina entre las tiernas criaturas de Belén y su entorno. Pero no, nada de bromas. No estaba el horno para esos bollos. Por el contrario, apuntando desde sus minutos previos al fondo de la cuestión, una veterana socialista comentaba con voz susurrante que el partido parecía haber entrado en fase de autodestrucción. La dinámica de la reunión del máximo órgano entre congresos del PSOE vendría a confirmar su diagnóstico, más allá del comentario coloquial. A tan curtida militante sólo le faltó citar a Freud y a su teoría de la pulsión de muerte o «instinto de destrucción» para reforzar con argumento de autoridad lo que sus avezados ojos estaban vislumbrando.
El cónclave socialista se celebraba una semana después de las elecciones generales. Obligado era hacer balance de los resultados… Pero al respecto ya se había dicho mucho en días anteriores y, con fórmulas de síntesis, cuando no estereotipadas, la cuestión era abordada por los distintos intervinientes, empezando por Pedro Sánchez, el Secretario General. Las palabras que sobre ello se formulaban iban desde el reconocimiento de lo que suponía bajar a 90 diputados en el Congreso, como peor resultado electoral del PSOE en la historia reciente, hasta las que insistían en que podía haber sido peor, dada la presencia de nuevos partidos políticos concurrentes en las elecciones, y alguno disputando electorado directamente al PSOE, como Podemos. Mantenerse como segunda fuerza parlamentaria, tras un PP con 123 escaños, se apreciaba como satisfactorio en ese contexto. Algunas alusiones no faltaron a cómo no fue posible un mejor resultado, a la vista de lo que había significado una legislatura como la que quedó atrás, de corrupción sistémica, recortes inmisericordes y políticas autoritarias del Partido Popular en el gobierno. Con todo, aunque muchos lo pensaran, nadie echó directamente sobre las espaldas de Sánchez, como candidato a la presidencia del gobierno, la responsabilidad por los malos resultados. La cifra de 90 hacía valer su cuota parte en lo que se refiere a la magia de los números.
Sin embargo, aparcados los matices -nada desdeñables- en lo que explícitamente se expresó, todo apuntaba a que tras las comedidas palabras del análisis de los comicios presionaban las impacientes demandas de ajuste de cuentas después de unos resultados electorales que hacían saltar por los aires los frágiles equilibrios con que los que había venido funcionando el aparato socialista. En el debate afloraron de inmediato las diferencias entre federaciones fuertes del partido -Valencia, Castilla-La Mancha, Asturias, Aragón, Extremadura…-, cuyos llamados barones se posicionaban tras Susana Díaz, presidenta de la Junta andaluza, como gran baronesa, exigiendo la inmediata convocatoria del congreso ordinario, y federaciones menos numerosas en militancia -Castilla-León, Euskadi, Galicia o Baleares…- o el PSC, con toda su peculiaridad, que se inclinaban por aplazar el congreso para no solaparlo con el debate sobre investidura del presidente del gobierno, posibles alianzas, etc. Asunto aparentemente inocuo encerraba bajo su epidermis la delicada cuestión de la continuidad o no de Pedro Sánchez al frente del partido, por más que él hubiera anunciado su voluntad de presentarse de nuevo para la Secretaría General -y por ende para ser otra vez candidato a la presidencia del gobierno-. O precisamente por eso, por anunciarlo, toda la polémica se debía a un meneo nada suave de la silla del poder.
La espinosa cuestión del congreso a celebrar apenas se rozaba en la resolución política que al Comité se presentó para ser aprobada, recogiendo los acuerdos logrados en la víspera en tormentosa reunión entre el Secretario General y los susodichos barones, con baronesa al frente dirigiendo tan feudal cohorte. La resolución abordaba, como elementos nucleares, la reafirmación en la negativa a dar el sí a la investidura de Rajoy o cualquier otro candidato popular a la presidencia del gobierno, el compromiso de intentar desde el PSOE una mayoría parlamentaria para gobernar si el PP no lo conseguía y la consideración de que llegar a una repetición de las elecciones sería un fracaso a evitar a toda costa. Junto a eso, en cuanto a la política de alianzas, todo el empeño del escrito era fijar una línea roja intraspasable: nada de pactar con partidos que promovieran el romper España, que plantearan un referéndum en Cataluña o que, sencillamente, fueran independentistas. Todas estas cláusulas, a decir verdad, se hacían constar fundamentalmente en tácita referencia a Podemos y a su propuesta de referéndum para solventar la cuestión catalana. De suyo, el más citado a lo largo de la sesión, siendo personaje ausente, fue Pablo Iglesias como líder de Podemos, formación política a la que se tildó, como ha recogido la prensa, de «enemiga», «bolchevique», «comunista radical» y «stalinista», amén de «independentista». No se pretendía otra cosa con tales epítetos que bloquear el camino de la aproximación al imprescindible aliado para un pacto de izquierda. De ahí que el texto de la resolución albergara una seria contradicción: se señalaba el ir a elecciones anticipadas como fracaso del que huir, pero a la vez se condicionaba la posibilidad de un pacto de izquierda hasta el punto de imposibilitarlo, con lo cual, añadido eso al compromiso de rotunda negativa a un gobierno popular, no parece quedar otra salida que el adelanto electoral. Siempre que se resista, como es el compromiso asumido, a la tentación de la abstención para favorecer nuevo gobierno de Rajoy, pues presiones para ello no sólo las habrá, sino que ya las hay.
¿Qué decir de todo ello? Pues, sencillamente, que es un mal simulacro, lo cual era razón suficiente para que algunos votáramos «no» a la mencionada resolución, pues ésta no pasaba de representar un burdo juego de apariencias, en el que ni siquiera se sostenía el intento de generar una falsa ilusión de armonía en torno a unas propuestas supuestamente pactadas, dado que ni siquiera había realidad que pudiera esconder el artificio. Todo parecía reducirse a «paz por calendario», es decir, pacificación de relaciones si se aceptaba el calendario para el congreso. Mas el caso es que, sin acuerdo en torno al calendario, como se hacía evidente, no había paz que salvaguardar. Votar «no» a eso era lo menos ante un guión tan malo para un espectáculo tan deplorable.
Para colmo, y dando motivos para un mayor énfasis en el «no» a la resolución, el simulacro se presentaba cargado de disimulo y simulación. Si disimular -diciéndolo con Baudrillard- es «fingir no tener lo que se tiene», no faltaba el fingir que no se tenía voluntad de adelantarse a prescindir del actual Secretario General; y si entendemos el simular como «fingir tener lo que no se tiene», en este caso la simulación recaía sobre la ficción de una voluntad negociadora para alcanzar un pacto de izquierda, la cual realmente no existe. La doble premisa falaz consistente en decir que Podemos es partido que «rompe» España, y que el derecho a decidir, expresado en referéndum legal -que los socialistas catalanes llevaron en su programa no hace mucho y que no hay que identificar con
de autodeterminación-, es contra la convivencia democrática, ya suponen una anchurosa «línea roja» trazada como frontera para autobloquearse el paso por parte del mismo partido que quiere presentarse como rojo en el espectro de la izquierda.
Si una pulsión de muerte detectaba la mirada de una socialista con perspectiva histórica, no faltó el comentario en voz queda de un miembro de la misma Ejecutiva que no pudo reprimirse al decir que todo lo que ocurría tenía componentes de suicidio político. El caso es que al Secretario General se le exige que bloquee el pacto que para «salvarse» debería intentar -Podemos y otros partidos también han de flexibilizar sus posturas-, con lo cual se le condena a ir al fracaso de elecciones anticipadas, para las cuales se le pretende apear de la condición de candidato. Sólo faltó que le sirvieran la cicuta a la vista de todos.
¿Algo que añadir? Es tremenda ceguera la de un Partido Socialista instalado en la espera de los acontecimientos en vez de situarse en la esperanza -«esperanza militante»- de lo que puede conseguir con una acción política capaz de concitar adhesiones y entusiasmo porque cuenta con credibilidad.
José Antonio Pérez Tapias es el Lídez de Izquierda Socialista -corriente política del PSOE
Jose Luís Gascó.- Son muchos más los resortes que tenemos que manejar para tener éxito en turismo, pero por encima de otros factores quisiera destacar los dos que me parecen fundamentales desde dentro y hacia el exterior de las empresas.

Evidentemente el éxito lo marca la fidelidad de los clientes en base a vivir experiencias únicas que les motivan a repetir con nosotros, con nuestra marca, a prescribirnos por encima de otros competidores y, a nivel agregado, de otros destinos.
En esa experiencia, la personalización del servicio juega el papel más importante: transmitir al cliente que su satisfacción es nuestro compromiso. Y disponer lo necesario para que ese compromiso sea una realidad que confirme nuestra actuación. En hostelería, en alojamiento, en ocio, en información, en solución de problemas que puedan ocurrir durante el transcurso de nuestra relación.
Lejos de lo que puede parecer por algunas prácticas erróneas, la formación es fundamental para mantener y potenciar nuestra imagen de marca turística, la imagen del destino y nuestra imagen como empresa.
Es cierto que la formación continua, la extensión de una cultura de empresa orientada a aquella personalización de las relaciones con el cliente, es más fácil con plantillas estables, lo que no siempre es posible en turismo. El recurso a empleo temporal es frecuente, fundamentalmente porque en gran medida son sectores en los que la estacionalidad tiene gran impacto.
Pero hasta donde fuera posible sustituir el trabajo eventual por empleados fijos discontinuos, estaríamos en mejores condiciones de consolidar plantillas cualificadas e inmersas en la cultura de servicio al cliente, que debe ser el primer rasgo diferencial de las empresas que quieran tener éxito a largo plazo, y esto es independiente del número de estrellas o de tenedores que tenga nuestro establecimiento. Para nuestro público tenemos que ser los mejores.
José Luis Gascó es Catedrático de Organización de Empresas y Director del IUIT -Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas de la Universidad de Alicante
Bernat Mira Tormo.- Algunos hemos ido a votar, para ver si los políticos, van solucionando los problemas de la gente que peor lo está pasando.

Y los de abajo, tenemos la obligación de expresar, tanto lo que nos gusta, como lo que no nos gusta. Y no debemos dejar de expresar nuestra opinión. Yo he votado al PSOE, y no estará de más que les recordemos, de vez en cuando, y no sólo a la hora de votar, para que les hemos votado.
¿Y qué es, lo que queremos sus votantes? Los votantes en su gran mayoría, queremos ver cómo se van poniendo las bases, para ir cambiando el actual sistema productivo y social. Para hacer un modelo de sociedad organizado de tal forma, en el que nadie pueda quedar excluido.
Y esto, ¿cómo se hace? Esta, es la prueba del algodón. Si cuando consiguen gobernar los partidos políticos que llamamos de izquierdas, la gente no percibe, que vive mejor, que tiene más seguridad en el trabajo, en la sanidad, en la enseñanza, más bienestar, más medios económicos, para poder ejercer su libertad, porque la libertad sin medios económicos no existe y es un cuento chino más. De poco nos habrá servido haber votado.
Sin embargo, creo que el cambio es posible, además de necesario. Si no lo creyera no habría ido a votar. Sé, que no va a ser fácil. Y que hay muchas cosas que se tienen que cambiar, los partidos deben abrirse a la sociedad, y ser permeables a lo que piensan los ciudadanos. Sin listas abiertas y sin primarias, un partido político se convierte en un coto cerrado de acumulación de poder. Y por muy buena voluntad que tengan sus dirigentes, esta acumulación de poder, va en contra de la democracia interna del partido, pero sobre todo, contra la transparencia, la eficacia y la democracia, del país.
Es necesario un equilibrio compartido del poder democrático del partido, entre los dirigentes del mismo y sus bases. Y las listas abiertas para las elecciones, pueden contribuir en buena medida para le democratización real de la vida política de nuestro país.
Me es un placer compartir la opinión de un gran profesional, que fuera Profesor mío en la Escuela Universiaria de Relaciones Laborales de la Universidad de Alicante, como es Jose Luis Gascó. Que ha iniciado una nueva andadura, como es trasladar su labor docente y experiencia al mundo de la información.
Este es el título que identificará la sección quincenal en la que hoy comienzo a publicar en ABC y en la que quiero hablar de una de nuestras actividades básicas, más que un sector económico, el Turismo.
«Con detalle» porque en el contexto tan competitivo que tenemos en todos los sectores, y probablemente en el turismo como en ningún otro, el éxito está en los detalles, en las pequeñas cosas que muchas veces marcan la diferencia entre lo bueno y lo excelente. Y nuestra aspiración es la excelencia, la conformación de una experiencia turística segura a la vez que siempre sorprendente.
Benidorm, uno de los motores turísticos de la provincia de Alicante
«Con detalle», además, porque pese a las limitaciones objetivas de espacio que tiene una columna como ésta, intentaré dar las claves básicas de la que, en mi opinión, es la gestión correcta de cada uno de los procesos que aborde.
Y «con detalle», finalmente, porque intentaré no obviar ninguno de los problemas que afectan a los diferentes sectores que configuran nuestra actividad, abordándolos desde las propuestas de solución que deberíamos aportar para resolverlos.
Con detalle, de manera muy concisa, empiezo con una breve reflexión acerca del que se considera uno de los temas más novedosos: el que se ha llamadoturismo colaborativo o turismo p2p (persona a persona) y que no es más que el alquiler de siempre de casas (o habitaciones) entre particulares, construido sobre potentes plataformas informáticas que facilitan el intercambio, sin adquirir responsabilidad en una transacción por la que ingresan una comisión tanto del inquilino como del propietario del espacio arrendado, en un tipo de actividad en gran medida no regulada o no controlada correctamente, lo que incorpora riesgos para los turistas a la vez que competencia desleal para los establecimientos tradicionales –seguros, impuestos, plantillas, etc.-, así como riesgo reputacional para el destino.
Soy de la opinión de que no se pueden poner puertas al campo, y aprovechar la potencia de la tecnología para mejorar los negocios tradicionales no solo es lícito, sino incluso una obligación en los imprescindibles procesos de mejora continua a los que deben someterse todos los negocios y todas las actividades. No se pueden limitar las aportaciones de este tiempo nuevo, pero esas aportaciones tienen que someterse a las mismas condiciones de legalidad que soportan los participantes tradicionales en el sector. Otra cosa no es modernidad, es atajo injusto.
José Luis Gascó es Catedrático de Organización de Empresas y Director del IUIT (Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas de la Universidad de Alicante)
José Morán.- La portada de «El Periódico» lo dice claro. Si hubo un verdadero ganador en el Debate a 4 ha sido el Gobierno del PP, que con su estrategia de comunicación y sus contactos en determinados medios, se han encargado de desactivar a los partidos progresistas. El Viejo «divide y vencerás».

A santo de qué, queridos amig@s, al minuto 2 de acabar el debate fuentes del gobierno estaban poniendo de manifiesto que el ganador fue Iglesias. ¿Ataque repentino de sinceridad ante uno de los líderes junto a Sánchez que más ha denostado y «atacado»?
No creo en las casualidades en política, y menos cuando nos jugamos tanto.

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