
Hay que tener un cuajo monumental para atacar al Rey cuando se arrastra semejante mochila moral. Las últimas palabras de Óscar Puente contra el Rey no solo demuestran su habitual falta de educación e institucionalidad, sino una desfachatez absoluta. ¿De verdad el ministro más bronco e incompetente del Gobierno pretende dar lecciones a la cabeza de nuestro Reino?
Es vergonzoso ver a un dirigente de la PSOE pretender manchar la figura de la Corona mientras su propio partido acumula las imágenes más indignas de la democracia: fotos de pasteleo y pactos con los herederos políticos de ETA, compadreo con golpistas, apretones de manos a dictadores y corrupción sistemática en su partido. Quienes se retratan sin pudor con los enemigos de la nación y abrazan a los que quisieron destruir nuestra convivencia no tienen la menor solvencia ni categoría ética para señalar al Rey.
Si miramos a su gestión, el panorama es aún más bochornoso. Un ministro desbordado por el caos en las carreteras, acorralado por los oscuros episodios de Adamuz donde fallecieron 46 personas e incluso llego a insultar a los familiares y salpicado por los informes falsos dentro de su propio departamento debería estar pidiendo perdón a los españoles en lugar de lanzar exabruptos en redes sociales.
El Rey encarna la dignidad, la estabilidad y la unidad de España. Óscar Puente solo representa el sectarismo, el espectáculo chabacano y la incapacidad. Menos tuits para tapar las vergüenzas de su ministerio y más respeto a la Monarquía y a las instituciones que sostienen a nuestro país.
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Fuente: Monarquía Española