
Es una confusión muy frecuente, pero conviene aclararla.
Cuando el Rey viaja al extranjero, recibe a un Jefe de Estado o preside un acto de Estado, no representa al Gobierno de turno, sino al Reino de España como Estado. Su función es representar la continuidad, la unidad y la permanencia de la Nación, con independencia de quién gobierne en cada momento.
En cambio, el Gobierno de España representa el poder ejecutivo surgido de unas elecciones. Uno de los tres poderes de cualquier Estado democrático, y que deberían ser completamente independientes el uno del otro. El gobierno es una institución política que desarrolla un programa de gobierno y cuya legitimidad depende de la confianza del Congreso de los Diputados. Como cualquier gobierno democrático, cambia cuando cambia la mayoría parlamentaria.
Por eso, aunque ambos representan a España en ámbitos distintos, no representan lo mismo.
La Corona representa al Estado español, a todos los españoles y la continuidad institucional, por encima de las alternancias políticas.
El Gobierno representa una mayoría política y ejerce el poder ejecutivo durante el tiempo que le otorga la confianza parlamentaria.
La propia Constitución distingue claramente ambas funciones. El artículo 56 establece que el Rey es el Jefe del Estado y asume su más alta representación, especialmente en las relaciones internacionales, mientras que el artículo 97 dispone que el Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado.
Entender esta diferencia ayuda a comprender mejor el funcionamiento de nuestro sistema constitucional: el Gobierno gobierna; la Corona representa y simboliza la continuidad del Estado. Son funciones diferentes, complementarias y previstas expresamente por la Constitución.
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Fuente: Monarquía Española
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