Entrevista al empresario turístico e hijo de Josefina Orts: Vicente Ibáñez Orts

Entrevista a Vicente Ibáñez Orts

Esta semana el amigo Manolo Palazón entrevista a Vicente Ibáñez Orts, reconocido empresario turístico: gerente propietario del Camping Cap Blanch y la FInca El Senyoret y sobrino de Josefina Orts

P: Buenos días, Vicente. Hace un año te entrevisté para que me hablaras de tu tío, Pere Maria Orts i Bosch, y de tu madre, Josefina. Hoy tengo el placer de entrevistarte a ti para que me hables de tu trayectoria profesional y planes de futuro.

R: Adelante, Manuel, pregúntame lo que quieras.

P: En primer lugar, háblame de tu infancia, de tus estudios y de tus primeros trabajos.

R: Nací en Valencia, ciudad en la que cursé el bachillerato en el colegio de los Marianistas del Pilar. Después estudié Ingeniero Agrónomo, pues era la única ingeniera que existía en Valencia antes de crear la Universidad Politécnica, y, tras varios años de trabajos variopintos, acabé como Profesor No Numerario en la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid, donde residí durante seis años y tuve tiempo para leer la tesis doctoral. Allí publiqué bastantes trabajos de tipo agronómico en la revista del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, en el Instituto Nacional de Meteorología, en el de Hidrología y en otras revistas de centros similares. Ya de vuelta en Valencia, ejercí como profesor Titular de Estadística y Cálculo Numérico en la Escuela de Informática de la Politécnica durante tres años más. En esa etapa me publicaron varios artículos en una revista de informática que se llamaba PC-Word. Hasta llegué a ganar un premio en la Escuela de Madrid, en 1994, el “Manuel Alonso” con el trabajo titulado: “Calidad para riego de las aguas superficiales de la cuenca del Tajo”. En 1986, mi madre, a semejanza de Vicenta Vives, madre de Salvador Moll, que había construido el Hotel Cimbel y el camping La Torreta, decidió montar un camping en la Playa del Albir, y me convenció para que le ayudara en tal empresa. Y aquí me tienes: de la tranquilidad de profesor a empresario turístico,

P: En la actualidad, además de regentar el camping, gestionas la finca El señoret, ¿no es así?

R: Así es. Es una masía construida en 1880 por los abuelos del investigador histórico de Benidorm Pere Maria Orts i Bosch, donde este pasó su infancia y juventud. Con el tiempo esta casona, de finalidad fundamentalmente agrícola, ha ido adquiriendo un carácter más noble y señorial. Esa masía fue confiscada durante la guerra civil por grupos extremistas; después de la guerra fue recuperarla, pero sin el mobiliario y un coche Hispano-Suiza. Esta finca la heredó Pere Maria; después, la compramos en el año 2000. Poco a poco se ha ido restituyendo el mobiliario con muebles y cuadros de época para darle un cierto carácter histórico que recuerde aquella forma de vida, hoy desaparecida. Más que una masía para vivir parece un museo. Actualmente, amén del terreno dedicado a huerta y frutales, utilizamos la finca para bodas y eventos. Y para presentaciones de libros y conciertos durante los fines de semana del mes de agosto (actividades restringidas a amigos y gente interesada por la música y la cultura, de personas que suelen asistir a foros culturales como “El Faro de Alejandría”, “Afratex”, “Agoraben”, y las organizadas en la librería Contalles, miembros de la Asociación de Música Clásica de Alfaz y otras.

P: Por lo que me han dicho, la entrada es gratuita, tú pones las sillas, la megafonía, pagas a los músicos que intervienen y obsequias a los asistentes con una picaeta, ¿no? Es una labor de mecenazgo.

R: Bueno, sí, en ese sentido se podría considerar que soy un pequeño mecenas, pero lo hago porque me atrae y de alguna manera colaboro con la cultura en este pueblo. Además, mi madre tenía un gran interés en ello. Los conciertos se deben a la iniciativa y el interés del violinista Joaquín Palomares, catedrático en el conservatorio de Murcia hoy día jubilado, y asesor de la Asociación de Música Clásica de Alfaz. Ya llevamos más de veinte años haciendo estos conciertos, los sábados de agosto, al aire libre, en un marco excepcional: una amplia zona de césped rodeada de cipreses centenarios que se mecen con la brisa nocturna del verano. Todo el mundo tiene la sensación de no estar en Benidorm.

P: Pero, aparte de los negocios, creo que tienes una faceta de investigador. ¿Me puedes hablar de ello?

R: Es lo me queda de mis tiempos de Universidad. Bien entendido que soy un investigador solitario. Al apartarme de la Universidad sólo me quedó la opción de escribir algún artículo suelto de divulgación, ya que, sin formar parte de un departamento, es realmente difícil publicar artículos científicos en revistas reconocidas. Soy miembro de diversas asociaciones como la Sociedad Española de Historia de la Ciencia y de la Técnica; precisamente acabo de recibir una insignia de su parte por mi pertenencia de 20 años. También soy Miembro de Honor de la Sociedad de Educación Matemática de la Comunidad Valenciana Al-Khwarizmi desde abril de 1995 por la colaboración que les presté para realizar determinados eventos. Igualmente soy partícipe de la Sociedad de Historia de la Construcción, etc. Por suerte, en un viaje familiar a Menorca, descubrí sus famosas “Taulas”, que pertenecen a la ancestral cultura talayótica y me he dedicado a estudiar cómo se diseñó su piedra superior o capitel. Bien es verdad que hasta el momento con apenas reconocimiento por parte del mundo arqueológico. Ahora me he interesado por el famoso monumento megalítico de Stonehenge, situado al sur de Inglaterra. Creo que sobre esta construcción he aportado un descubrimiento relevante, al lanzar la hipótesis de que la Piedra del Altar, la número 80 según la numeración comúnmente aceptada, que estaba tumbada en su el centro, no se hizo al azar, sino que sus dimensiones guardan entre sí una relación o sucesión armónica.

P: También sé de tu preocupación por la cultura en Benidorm, y que asistes y grabas teatros, conciertos, conferencias, presentación de libros. ¿Por qué esa afición, totalmente desinteresada?

R: Me resulta una actividad entretenida, y, además, aprendo mucho con el contenido de los actos y el nivel de los participantes que intervienen, ya sea un conferenciante, músicos o actores de teatro. Es muy enriquecedor y, gracias a mis grabaciones, doy una mayor difusión a estos eventos. Soy también muy aficionado a la fotografía.

P: ¿Qué otras aficiones practicas? ¿Deportes? ¿La fiesta?

R: En la actualidad lo que más hago es andar, una actividad muy sana y sencilla. Como deporte, me gusta el “paddle surf” en la Playa del Albir. Es un deporte relativamente nuevo. Como sabes, vas de pie sobre una tabla con un remo muy largo entre las manos. Es silencioso y relajante, adecuado para cualquier edad. Deslizarte suavemente sobre el agua es una maravilla. Y no solo lo practico, sino que doy clases de iniciación a muchas personas. Salimos a navegar desde la playa del Albir y llegamos hasta la Cala de la Mina o al Faro. Las aguas son tranquilas y transparentes, el sol se refleja en el mar, y todos se quedan sorprendidos de lo fácil que es aprender y de la belleza de estos parajes tan mediterráneos. Hay otro deporte que no practico, pero al que suelo ir a grabar siempre que puedo: son los combates de boxeo aficionado o amateur que se dan en la provincia de Alicante. Para ello me desplazo a Alcoy, a IFA y a otras poblaciones cercanas; precisamente, en mi camping trabaja Sheila “Bulldog” Martínez, tres veces campeona de Europa del peso Pluma y que en próximos meses espera disputar un mundial. También trabajó en el camping como guardia de seguridad el boxeador Roberto Santos, más conocido como “El Tigre de Benidorm”, que fue campeón de Europa en el peso super welter en varias ocasiones.

P: ¿Qué piensas de la integración de todos los que vienen de fuera (ya españoles, ya extranjeros) con los naturales de Benidorm?

R: La integración ha sido total, sobre todo la de los inmigrantes que vinieron de los años 50 hasta los 80, procedentes de Andalucía y La Mancha. Algunos vinieron con lo puesto, pero con muchas ganas de trabajar y de salir adelante. Sus hijos han nacido aquí, se sienten de aquí y constituyen una parte importantísima del motor económico del Benidorm actual. De igual manera, se han integrado maravillosamente los hispanoamericanos. Otra cosa es todos los inmigrantes que llegan recientemente de otras latitudes, como pueden ser de los países del Este de Europa, como son rumanos y ucranianos, que por su formación y religión se adaptan más rápidamente que otros grupos sociales más cerrados, como pueden ser los paquistaníes, marroquíes, etc. En último término, integrarse o no depende del interés que cada persona ponga en ello. También está la población flotante formada por los turistas, bien de Inglaterra, Alemania, Holanda o los países escandinavos que, en ocasiones, se enamoran de Benidorm y se establecen aquí. Benidorm es una ciudad muy viva, llena de actividad. Es acogedora, heterogénea de gentes y de idiomas, plural. Es un auténtico crisol de culturas. Esa diversidad es una enorme riqueza. En general nunca ha habido problemas.

R: ¿Qué le falta a Benidorm, o qué le sobra, para que sea una ciudad ideal?

R: ¿Qué le falta? Sin duda alguna, desde una perspectiva cultural, que acaben cuanto antes el Centro Cultural de la Avenida de Europa. Benidorm puede ser un importante Centro de Congresos Internacionales. Creo recordar que hace tiempo se barajó la posibilidad de proyectar el AVE de Madrid-Alicante con una terminal en Benidorm. Quedó en nada y sería muy beneficioso para nuestra ciudad. Imagínate, tomar el AVE en Atocha y en brevísimo tiempo descender en Benidorm para pasar el fin de semana. Otra sugerencia: algo que no cuesta mucho y sería interesante es crear un carril peatonal y para bicicletas que uniera El Rincón del Loix con el Rincón del Albir ya en término de Alfaz, pegado a las faldas de Sierra Helada. Eso sí, respetando siempre el carácter de paraje natural de esta montaña, pero permitiendo su uso y disfrute a muchos de nosotros. Otra cosa: el “Trenet”, ahora “Tram”, se empezó a construir en los primeros años del siglo XX, desde Alicante hasta Denia, y desde Valencia hasta Gandía. Ya sería hora de acabarlo y permitir ese enlace por la costa entre esas dos ciudades. Por último, y en otro orden de cosas, echo en falta una cierta relación personal con el instituto que lleva el nombre de mi tío, el primero que se construyó en Benidorm, el Pere Maria; últimamente he sugerido que yo podría dar alguna charla sobre Pere Maria en dicho centro e incluso invitar al profesorado a visitar la casona de “El Señoret” para que conozcan la historia de Pere Maria como escritor e historiador, y el modo de vida de esa burguesía agraria tan vinculada con el pueblo. Los profesores que conocieron personalmente a Pere Maria ya se han jubilado y los jóvenes que les han sustituido apenas saben quién es. Por otra parte, quiero remarcar que el instituto lleva su nombre, pero lo que mucha gente ignora es que los terrenos donde se edificó este centro y otros más fueron cedidos por mi madre, Josefina Orts y Bosch, a muy bajo precio, al entonces alcalde socialista de Benidorm, don Manuel Catalán Chana, que vio la necesidad de dotar a Benidorm de un Instituto. Mi madre no tuvo la oportunidad de estudiar una carrera universitaria; por eso, su ilusión era que en los terrenos de su propiedad se construyera un instituto, el cual, paradójicamente, lleva el nombre de su hermano y no el suyo.

P: Con respecto a “Los nombres sobre la arena”, novela inédita de Pere Maria publicada hace un año con algunos retoques tuyos, ¿algún comentario añadido a lo que ya sabemos?

R: De las 300 páginas que tiene la novela, yo eliminé unas 150 y añadí de mi cosecha otras tantas. Pere Maria la escribió hace más de 60 años, en 1959 en castellano, y, de acuerdo con el ambiente de aquella época, el relato tenía un carácter excesivamente religioso. Como sabes, se trata de una novela costumbrista que refleja la vida cotidiana el pueblo durante los años de posguerra (del 1 de abril de1939, al verano de 1959 en el que se celebró el Primer Festival de la Canción). Su mayor originalidad es que su trama transcurre en aquel Benidorm bucólico o idílico de antes del turismo; Pere Maria, a partir de entonces, se dedicó más a su faceta de investigador histórico; dejó de lado esas veleidades novelísticas y arrinconó la novela para siempre; yo la he sacado del olvido, la he retocado, la he maquetado y la he publicado. Finalmente la he regalado a cientos de personas que tenían interés por ella. Lo que recorté del original, como ya te he apuntado, fue debido a que me parecía algo farragosa, sobrecargada de una religiosidad que hoy está totalmente trasnochada y que hace muy lento el relato; lo que añadí, amén de un extenso prólogo y de un epílogo, fue la llegada del primer turismo en los años sesenta y el impacto que causó a los vecinos de Benidorm que no se lo esperaban y les pilló totalmente desprevenidos. Esa parte mi tío la dejó más de lado. Por otra parte, hace poco tiempo que, para acercar más la novela al gran público, el grupo de teatro Catarsis, dirigido por Manuel Palazón, llevó a cabo una lectura dramatizada de sus pasajes más importantes en la Asociación Afratex, en la Casa del Fester de la calle de La Biga. Para información del público lector, diré que, si todo va bien, es posible que esa dramatización se repita de nuevo dentro de un par de meses en el salón de actos del Ayuntamiento con objeto de difundir la figura de Pere Maria.

P: Pues esto ha sido todo, Vicente. Gracias por tus declaraciones.

R: Gracias a ti, Manuel.