Según Marija Pejcinovic Buric, Secretaria del Consejo de Europa, el año pasado con motivo del Día Europeo de las Lenguas, declaró: «El día europeo de las lenguas nos recuerda que aprender un idioma es un paso hacia la apertura y el respeto por otras culturas

Bernat Mira Tormo, como ustedes ya sabrán, es un asiduo colaborador de este medio digital, CALVARI El perioidic del cor de Benidorm, donde tiene su sección: «Una de lenguas». Hoy en el Día Europeo de las Lenguas, queremos destacar una de sus conversaciones lingüistas con otros entendidos en la materia como es Javier Goitia y su amigo Antonio. Disfrútenlo
Dices:<<Ha llovido mucho desde entonces. Estamos en el siglo XXI y ha habido nuevas ideas, con nuevos investigadores y con nuevos descubrimientos sobre la lengua ibérica y en general con todas y con la ayuda técnica arqueológica e informática. Pongámonos al día>>.
De Javier Goitia
Larramendi y Hervás, dos colosos a los que los mequetrefes circundantes (ninguno de los cuales había profundizado en el Euskera) hicieron «la pinza» aprovechando los problemas económicos y la confusión de la guerra.
Coincido con todo; especialmente con los últimos párrafos.
Ahora la cosa es distinta porque tenemos la información de todo el mundo, en seis letras: google.
Javier
De Bernat para Antoni:
Hola Antoni. Dices:<<Ha llovido mucho desde entonces. Estamos en el siglo XXI y ha habido nuevas ideas, con nuevos investigadores y con nuevos descubrimientos sobre la lengua ibérica y en general con todas y con la ayuda técnica arqueológica e informática. !!Pongámonos al día!!>>.
No puedo estar más de acuerdo contigo!! Pongámonos al día!! El ibérico o vasco que se hablaba hace 7.000 u 8.000 años, no parece muy diferente del vasco con el que traducimos hoy en día, nuestra toponimia. Eso es para mí una prueba irrefutable de la unidad lingüística entre la toponimia ibérica y el vasco. ¿O será una casualidad, que podamos traducir la toponimia ibérica desde la lengua vasca y de su estructura lingüística, y que el iberico y el vasco, no tengan ningún tipo de relación?
Dices:<<Todas las lenguas cambian, evolucionan. ¿Hablas tu valenciano como lo hacía Ausiàs Marc? o ¿el castellano de Alfonso el Sabio? Tenemos hoy en día un montón de galicismos y germanismos igual como tenía el vasco con el celta, con el antiguo latín y después con el gascón-francés y castellano. El catalán y el vasco tienen hoy una forma perifrástica que antes no tenían, en catalán «vaig anar» contra la forma «jo aní». En vasco han desaparecido muchas conjugaciones de verbos en forma sintética. Existen palabras escritas en vasco de hace quinientos años que no se llegan a entender. Ningún idioma es estable, tiene derivas con el tiempo y se crean nuevas palabras. Hay lenguas que siempre innovan como el inglés. El idioma no es sólo toponimia. Existen topónimos viajeros. La Comunidad Valenciana posee en muchos procedentes de Cataluña y ésta de Occitania. Topónimos de origen de nombres personales y de origen árabe, y/o arabizados. La realidad constatada lo demuestra. No queramos desvirtuarla>>.
Para Antoni
!!EXACTO!! <<Todas las lenguas evolucionan>>, «menos los topónimos». Pero no han evolucionado tanto las lenguas, como para querer traducir los topónimos vasco-ibéricos, por el árabe, el latín, o por el suajili.
Es cierto que el vasco ha evolucionado, por eso la mejor solución para poder traducir el vasco es traducir el vasco de la toponimia, porque la toponimia suele ser cualquier cosa menos de tardía fundación. Y es donde se ve claramente la relación entre esta antigua y prehistórica lengua vasco-ibérica, con el vasco y su estructura lingüística.
Para hincarle el diente a la toponimia lo mejor es estudiar a fondo la estructura lingüística del vasco, que no solo la vemos en los diccionarios vascos, y yo utilizo cinco diccionarios vascos, entre antiguos y modernos, sino también en la lengua castellana, valenciana, etc. que tenemos delante de nuestras narices, y muchas veces no las vemos.
Por ejemplo. BE-BER en castellano, lo traducimos desde el ibérico por BE = bajo, y BER = río. O sea, BEBER = «bajo el río».
Otro ejemplo: en valenciano beber se llama BE-URE = «agua baja», que traducimos por BE = bajo, y URE, variante de URA = agua, o sea, BEURE = agua baja.
Lo que nos demuestra que para BEBER, había que bajar a por agua, porque el agua siempre suele ir por los bajos, y para darles de beber a los animales o los ganados, tenían necesariamente que bajarlos al río.
Y eso nos hace comprender lo que decía Larramendi, cuando decía que el diccionario de la lengua española no servía para nada, porque no reflejaba la gran cantidad de palabras vascas, que tenía el castellano. Y digo yo, del valenciano y de todas las lenguas mal llamadas romances.
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