
¿Alguna vez te has detenido a reflexionar sobre si el éxito que tienes es el que realmente te hace feliz?
Carmen de la Peña.- Hoy en día la presión por el logro y el reconocimiento es constante, a veces perdemos de vista lo que realmente importa: nuestra felicidad interior.
Hace unos meses, me encontraba en un proyecto que me demandaba mucho tiempo, y que al final del día no me hacía sentirme tan plena; pero mi compromiso por hacer las cosas como toda una profesional, me hacía dedicarle mucho más tiempo del que habíamos acordado.
De pronto, me di cuenta que por lograr los objetivos, me pasaba todo el día teletrabajando, tenía media hora para comer, y siempre llegaba tarde a mi Máster…. cuando bien me iba, podía ver a mi esposo 30 minutos sin dormirme.
Tuve que tener un accidente que comprometió mi vida, y me «sacó fuera del mercado laboral» casi 5 meses. Mucho de ese tiempo tuvo que ser un reposo absoluto, y pude pensar… ¿realmente esto es el éxito para mi?.
Durante este viaje de autoconocimiento, descubrí que el éxito no siempre va de la mano con la felicidad plena. Darse cuenta de que los números en mi cuenta bancaria no eran suficientes para colmar mi espíritu me llevó a una profunda transformación. Fue entonces cuando entendí que la felicidad radica en alinearse con nuestra esencia, encontrar significado en lo que hacemos y sentirnos plenos en cada paso que damos.
Durante mi travesía de redescubrimiento personal, tres libros se convirtieron en mis aliados invaluables. «Resetea tu mente» de Mario Alonso Puig me enseñó la importancia de reiniciar nuestro enfoque y recuperar nuestra esencia. «Cómo hacer que te pasen cosas buenas» de Marian Rojas Estapé me recordó que la felicidad está en nuestra actitud y en nuestra interpretación de los acontecimientos. «La conquista de la voluntad» de Enrique Rojas me mostró el poder de la disciplina y la determinación en el camino hacia nuestros sueños.
En última instancia, descubrí que el éxito verdadero es aquel que se entrelaza con nuestra felicidad interior. No se trata solo de logros y reconocimientos externos, sino de la armonía entre lo que hacemos y lo que somos.
Ahora te invito a que te detengas un momento y te hagas la misma pregunta: ¿tienes el éxito que te hace feliz? ¿qué elementos integran tu felicidad? ¡Me encanta leerte!.
Imagen: de la red.
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