
Muchos jefes parecen no darse cuenta de que cuanto más necesitas exigir respeto, más te despojas de él
Jordi Alemany.- Es como si le gritases a tu equipo: «No cuento con la capacidad de liderar, por lo que te exijo que me respetes por mi título y posición».
Para muchos, especialmente los jefes más inseguros, los que han llegado a su actual posición por su fidelidad al «amo», por actuar como palmeros del «padrino» de turno, el respeto es el trofeo que adorna la frágil estantería donde habita su ego.
Un ego que se desmorona al más mínimo escrutinio o crítica que provenga de alguien al que consideran inferior, simplemente porque ocupa una posición subordinada a la suya en el organigrama de la organización.
Un líder sabio no lidera por título, sino por su humildad a la hora de reconocer errores y aceptar críticas, su integridad a la hora de tomar decisiones, y por su generosidad a la hora de compartir su experiencia y conocimiento con aquellos a los que desea guiar y ayudar a crecer.
Un líder basa su liderazgo en la autoconfianza, el autoconocimiento y la empatía.
En lugar de exigir respeto, lo demuestra a través de su inteligencia emocional y su capacidad de practicar y promover el pensamiento crítico.
Por eso, si lideras el área de RRHH o si ocupas una posición de liderazgo y te gustaría mejorar el respeto que tus colaboradores muestran por ti, recuerda que el respeto te lo ganas, jamás lo reclamas.
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