Entrevista a Francisco Javier del Castillo Aparicio, Presidente de ABRECA y propietario de la Cava Aragonesa

P: Buenos días, Javier.
R: Buenos días, Palazón
P: En esta entrevista para el periódico digital Calvari vamos a tocar dos temas fundamentales: la Cava aragonesa y ABRECA. Si te parece, hablaremos primero de los inicios de la Cava aragonesa, y para eso tenemos que remontarnos a tu padre, ¿no es así?
R: La Cava Aragonesa la inauguró mi padre en Benidorm el día de San Juan de 1980, en un local de 30 metros cuadrados. Yo tenía 18 años. Veníamos de Zaragoza. Al principio, solo ofrecíamos una copa de cava y un canapé (por 40 pesetas, recuerdo). Cuando yo volví del servicio militar, empezamos a coger más locales próximos y a dar más servicios: gran variedad de aperitivos, comidas y todo tipo de bebidas. En el año 2000, más o menos, dejamos de ampliar: teníamos suficiente. En la actualidad, nuestra plantilla es de 40 empleados, entre camareros, oficinistas y personal de limpieza.
P: La Cava es un negocio floreciente: varios establecimientos, mucho personal, eventos extraordinarios, gestión continuada… Háblame de todo ello. Y del futuro.
R: La Cava aragonesa va muy bien. Es un negocio puntero y conocido en toda España. Antes llevábamos a cabo muchos eventos. Mantenemos la Feria del vino, en marzo, y el Concurso de tapas y pinchos; y participamos en varias semanas gastronómicas: de la cuchara, de tapas, del atún, de cócteles, de arroces. En cuanto a la continuidad, ya veremos. De momento. me encuentro en forma y tengo la suerte de contar con Isabel, mi mujer, que es el alma del negocio, muy trabajadora y buena relaciones públicas; sin ella, la Cava aragonesa se resentiría mucho. Tengo tres hijos, dos en Madrid y uno en Alemania, los tres muy bien colocados; creo que ninguno está por la labor de continuar con el negocio. Ya veremos qué ocurre con el paso del tiempo.
P: En la actualidad y de cara al futuro, ¿cómo ves la hostelería y la restauración en Benidorm, a grandes rasgos?
R: Benidorm es una ciudad privilegiada en muchos sentidos y goza de una hostelería potente y de calidad. El problema está, a veces, en que no encontramos mano de obra especializada, es decir, personal profesional.
P: Ahora vamos a hablar de ABRECA, asociación en la que ejerces como presidente. ¿Nos puedes decir qué significan esas siglas y cuáles son las funciones y objetivos de dicha asociación?
R: Significa Asociación de bares y restaurantes en Benidorm y Comarca. Últimamente también han entrado las discotecas. Yo llevo en la presidencia 16 años. Somos doscientos veinte socios y disponemos de una junta directiva que se reúne periódicamente para tratar asuntos relativos a la organización. Nuestro lema es que “la unión hace la fuerza”. Y mantenemos un nivel gastronómico de calidad. Cada empresa paga una cuota; con ella y con las ayudas del Ayuntamiento, la Diputación y la Generalitat Valenciana, que colaboran a cambio de promoción y publicidad, podemos mantener el personal necesario para nuestras actividades. Nos movemos también a nivel provincial. Y colaboramos con COBRECA, cooperativa de proveedores.
P: ¿Has recibido algún premio u homenaje, por ABRECA o por la Cava aragonesa?

R: S, bien como empresa, bien a título personal. En numerosas ocasiones, por parte de AICO. También como mejor somelier por parte de la Asociación de Empresarios. Y la Medalla de bronce al reconocimiento turístico por parte de la Diputación de Alicante, en tiempos de Matías Pérez Such. Ah, y casi todos los años ganamos el Concurso de Escaparatismo (tengo la suerte de contar con un empleado que es un verdadero artista en decoración).
P: Como dueño de la Cava y presidente de ABRECA, ¿qué piensas que habría que mejorar en Benidorm para que la calidad de vida sea aceptable en todos los sentidos?

R: Hay que tener en cuenta que Benidorm vive del turismo, y el turismo hoy día significa masificación, con todo lo que eso conlleva: ruidos, borracheras, etc. A eso hay que añadir a los vagabundos y a los pordioseros por pululan por toda la ciudad… Pero todo ello es difícil de erradicar y controlar. Hay acciones criticables por parte de restaurantes y particulares: en ciertos establecimientos hay “ganchos” que casi obligan al turista a entrar; hay gente que tira la basura o el vidrio a horas no permitidas; hay trileros en la playa que funcionan con total impunidad, y seguramente habrá tráfico de drogas. Con todo, Benidorm es una ciudad muy segura, con una proporción de policías que no tienen otras ciudades turísticas.
P: ¿Cómo has visto la integración de los que hemos venido de otras regiones y del extranjero con los naturales de Benidorm?

R: La integración ha sido fantástica, plena. Los forasteros hemos sido bien acogidos siempre. Los naturales de Benidorm nos han ayudado en todo lo que necesitábamos y han sido muy comprensivos en lo que se refiere a la lengua: cuando veían que no entendíamos el valenciano, nos hablaban en castellano.
P: ¿Qué piensas del crecimiento urbanístico de Benidorm?
R: Ha sido y es un crecimiento envidiable, ordenado y modélico, ejemplo para otras ciudades españolas y extranjeras, por la construcción en verticalidad básicamente. Todo funciona debidamente; no falta el agua, se conduce fácilmente por sus calles y es eficaz el servicio municipal de recogida de basuras, por poner unos cuantos ejemplos. En la actualidad se sigue expandiendo por zonas como La Cala y la parte norte, todo lo cual servirá para convertir a Benidorm en una ciudad grande.
P: ¿Eres o has sido festero? ¿Cuáles son tus principales aficiones?
R: Participé durante unos años en la Fiesta de La Carxofa. En la actualidad hago deporte por las mañanas y viajo siempre que puedo. Lo único que siento es que, debido a mi profesión, no puedo asistir a conciertos, conferencias, teatros y otras actividades culturales tanto como yo quisiera.
P: Pues esto ha sido todo. Gracias por tu aportación en nombre de nuestros lectores.

R: Gracias a ti, Manuel.