La envidia

La envidia, aunque hace tiempo que dejé de creer en el bucle infernal de la culpa y la condenación, es el pecado más humano

Antonio Oliver.- La envidia constatada me produce una profunda tristeza. No es algo imaginado, la notas. Más honda si viene y la percibes de personas a las que quieres, respetas y admiras.

Una cosa es lo que dices ser y otra la que eres. Esa es la realidad que nos desnuda. Me doblego a pequeñas vanidades de amigos que se han perdido en el camino, pero me revelo ante quiénes, perdidos, pretenden arrojar luz al camino de los otros.

En cualquier caso, sigo en el lugar de siempre, activo, beligerante, abierto a todos los vientos, dispuesto a todo pero contrario a quiénes pretenden que lo decimonónico sea la esencia del futuro.

Antes se sacaban muelas sin anestesia. Este es otro tiempo.

Soy de otro lugar, de otro pensamiento pero hablo siempre con todos y de todo. No hay limites para el debate ni nadie debe ponerlos.