
Esta semana el amigo Manolo Palazón entrevista a un ser muy querido dentro de Benidorm y un gran erudito de nuestra villa y ciudad, como es el Catedrático de Filología Catalana por la Universidad de Alicante, recientemente jubilado: Rafael Alemany Ferrer.
Un sabio de nuestro tiempo
P: Buenos días, Rafael. Y enhorabuena por tu reciente jubilación después de toda una vida dedicada a la enseñanza y a la investigación. Mi primera pregunta se remonta a tu infancia. ¿Cómo la viviste? ¿Qué recuerdos o vivencias te han marcado más?

R: Muchas gracias. He tenido una infancia muy feliz, totalmente positiva. Hace más de sesenta años. No había coches por las calles, ni motos, ni casi viandantes. Los niños jugábamos en la calle a la pelota, a pillarse… ¡Qué tranquilidad! Como todos mis compañeros de infancia, vivíamos en plena conexión con el mar (yo no podría vivir sin el mar). Bajábamos con frecuencia a la playa del Mal Pas y a la de Poniente. Yo vivía a la sazón en la calle Santa Faz, donde nací. Y en invierno nos íbamos al Hotel Bilbaíno, sito en la playa de Levante, el más antiguo de Benidorm; mi tía Vicenta estaba casada con el sobrino del matrimonio propietario del hotel, que lo había acogido como hijo.
P: Háblame ahora de tu formación académica y primeros trabajos, pues a principios de los ochenta fuimos compañeros en el Pere Maria.

R: Estudié la primaria en el Colegio de las Monjas; después, en el Lope de Vega, el bachillerato; al terminar este, ingresé en el Centro de Estudios de Alicante, que dependía de la Universidad de Valencia, pues en Alicante todavía no la había. Culminé mis estudios en la Universidad Autónoma de Barcelona: Filología Hispánica, que entonces abarcaba tanto castellano como catalán, e incluso se ofertaba alguna disciplina de gallego. Una vez licenciado, en 1975, continué en dicha universidad como profesor encargado de curso para impartir literatura castellana medieval, y obtuve una beca de formación del personal investigador, del Ministerio de Educación y Ciencia, que disfruté durante tres años. Allí empezaron mis primeras publicaciones. En 1976 me incorporé como profesor ayudante a la nueva Facultad de Filosofía y Letras que la Universidad de Valencia acababa de abrir en su campus alicantino, y que en 1980 pasaría a integrarse en la Universidad de Alicante tras la creación de esta en 1979; allí -donde he enseñado y enseño literatura castellana, primero, y catalana, después de la Edad Media- sigo tras haber pasado por las categorías de profesor adjunto, profesor titular, catedrático y, ahora, profesor emérito vitalicio. Paralelamente a esta actividad, en 1978 obtuve, por oposición estatal, una plaza de profesor agregado de Lengua y Literatura Españolas de Bachillerato en el Instituto de la Vila Joiosa, donde ejercí durante los cursos 1978-79 y 1979-80, momento en que, por concurso de traslado, pasé al Instituto nº 1 de Benidorm (hoy “Pere Maria Orts”) para permanecer en él durante los cursos 1980-81 y 1981-82. En 1982 conseguí el acceso al cuerpo de catedráticos de Bachillerato, pero pedí excedencia del mismo para poder ocupar, ya con dedicación exclusiva, una recién ganada plaza de profesor adjunto en mi universidad.
P: ¿Cuántos años trabajaste en la Universidad de Alicante y cuáles fueron los cargos más importantes que desempeñaste?
R: He trabajado y sigo trabajando en la Universidad de Alicante 48 años, a los que hay que añadir uno previo en la Autónoma de Barcelona: o sea, casi medio siglo redondo de labor docente e investigadora universitaria, a la que hay que unir el desempeño de diversos cargos unipersonales de gestión y gobierno como los de Director del Secretariado de Actividades Culturales, Director del Secretariado de Normalización Lingüística, Director del Departamento de Filología Catalana, Estudios Árabes e Islámicos y Filología Francesa, Director del Departamento de Filología Catalana y Director de l’Institut Interuniversitari de Filologia Valenciana que la Universidad de Alicante comparte con la de Valencia y Jaume I de Castelló.
P: Creo que has sido académico de la Acadèmia Valenciana de la Llengua. Y has llevado a cabo trabajos de investigación, publicaciones, etc. ¿Me puedes hablar de ello?

R: Fui académico desde 2001 a 2016. Allí formé parte de las secciones de Lexicografía y de Gramática, que, entre otras obras, elaboraron el Diccionari Normatiu Valencià y la Gramàtica Normativa Valenciana, ya publicadas en formato libro y también on line. Pero mi actividad propiamente investigadora se ha desarrollado, sin duda, en la universidad en los ámbitos de las literaturas hispánicas medievales (especialmente la catalana) aisladamente consideradas o desde una estrategia metodológica comparatista (actualmente soy miembro de la dirección de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada, con sede en Madrid). De todo ello son fruto unas doscientas publicaciones que pueden consultarse libremente en mi web personal (rafaelalemanyferrer.es) académicas, centradas, sobre todo, en la literatura del siglo de Oro valenciano, que es el siglo XV (Ausiàs March, Tirant lo Blanc, Jaume Roig, Isabel de Villena, Joan Roís de Corella…).
P: Me imagino que habrás recibido infinidad de premios, diplomas y títulos honoríficos.
R: Pues sí, empezando por los premios extraordinarios de Licenciatura y de Doctorado o mi nombramiento como Miembro de Honor de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval. En Benidorm, fui Mayoral de Honor en las Fiestas Patronales de 1998 y mantenedor del acto de proclamación de las reinas; además, recibí la Distinción Cultural Nou d’Octubre en el año 2010 y fui, en 2002, el mantenedor del acto conmemorativo del otorgamiento de la Carta Pobla. En septiembre de 2023 recibí la distinción de la Universidad de Alicante en el momento de mi jubilación oficial como catedrático, a los 70 años de edad.
P: Eres de Benidorm de pura cepa. ¿Tus ascendientes también?
R: Soy benidormense de segunda generación. Mis padres eran de Benidorm, pero mis abuelos no, aunque sí más o menos de la zona: Santa Pola y el Altet (los paternos), Quatretondeta y Altea (los maternos).
P: ¿Cómo has vivido la evolución de Benidorm en estos últimos sesenta años? ¿Crees que los inmigrantes de todas las épocas se han integrado convenientemente en esta zona?
R: He vivido la evolución día a día, conforme iba creciendo y haciéndome adulto, casi sin darme cuenta: mi desarrollo personal ha coincidido con el desarrollo de Benidorm como ciudad. Nunca he pensado que “cualquier tiempo pasado fue mejor”; todas las épocas tienen cosas buenas y otras que no lo son tanto. Toda evolución comporta, inexorablemente, renuncias y ganancias: el reto es saber hallar un punto medio entre lo uno y lo otro, cosa que, desde luego, no siempre resulta fácil. En cuanto a la integración de los inmigrantes, creo que no ha habido nunca problemas destacables, más allá de los que inevitablemente comporta cualquier proceso migratorio. Benidorm es un pueblo acogedor e integrador.
P: ¿Qué le falta y/o qué le sobra a Benidorm, desde tu punto de vista, para ser la ciudad perfecta?

R: En general, creo que sobrar no le sobra nada o, al menos, nada relevante. ¿Faltar? Quizá una gestión de ayudas más robusta y coherente para actividades culturales, una programación seria, de alto nivel a un año vista…. Creo que nos falta crear un hábito de consumo de alta cultura, sin perjuicio del soporte público a los grupos locales que acrediten calidad en su oferta. Recuerdo los conciertos de Música Sacra (durante veinte ediciones) que organizaba la Agrupación Coral de Benidorm; había turistas que nos visitaban expresamente para acudir a esos conciertos de solistas, coros y orquestas de talla internacional. Eso le dio mucho prestigio a nuestra ciudad. En la actualidad, hay un ciclo de conciertos de órgano en la Iglesia de San Jaime, y continúan los Cursos Internacionales de Música, de gran nivel. También las excelentes programaciones de teatro en los auditorios de l’Aigüera de los años 80. Pero faltan más cosas. A ver si concluyen y acondicionan debidamente el Centro Cultural de la Avenida de Europa y contratan a un técnico en exclusiva que se encargue de programar y gestionar actividades del nivel que muchos requerimos y que esta ciudad necesita.
P: De política, religión, familia, etc. no pregunto, por discreción, a no ser que me quieras comentar alguna cosa que consideres importante.
R: Te contesto brevemente a todo ello. Me considero un ateo racional y nada visceral, además de absolutamente respetuoso con quienes no lo son, entre los que cuento con un buen número de sacerdotes amigos. El meollo de mi posición es que no creo en una trascendencia después de la muerte por falta de evidencia perceptible para mí, pero en absoluto abomino de la enorme herencia cultural del cristianismo en todos los ámbitos, de la que me siento beneficiario, ni de buena parte de las propuestas éticas del mismo. Y, por supuesto, no tengo ningún problema en participar en actos litúrgicos especialmente dedicados a personas creyentes, por respeto y consideración a ellas. Sinceramente, creo conocer los textos sagrados del cristianismo mucho mejor que algunos de los que se consideran cristianos practicantes: no olvides que soy medievalista y nada de la cultura medieval se entiende sin la religión. Por otra parte, mi adecuación a una ética laica creo que no difiere demasiado a la que sería deseable para un cristiano realmente convencido. Respecto a la política, no he estado nunca afiliado a ningún partido, aunque me considero un socialdemócrata de corte europeo. Sin perjuicio de ello, desde mi más absoluta libertad e independencia de criterio, he dado mi opinión, en aspectos puntuales de la vida pública, a responsables políticos de muy diverso signo cuando estos me la han solicitado. Con respecto a la familia, pese a ser el hijo único de la relación matrimonial de mis padres y no tener descendencia, mantengo, de siempre, una inmejorable relación activa con absolutamente todos mis abundantes primos, primas y sobrinos segundos, con los que, con mucha frecuencia, comparto mesa, conversación u otros acontecimientos. Por otra parte, me encanta compartir todos los momentos que puedo con amigos y amigas de diferentes ámbitos.
P: ¿Cuáles son tus aficiones principales? ¿Eres deportista? ¿Has sido festero? ¿Cómo andas de salud?
R: Festero, según lo que habitualmente se considera por tal, nunca he sido: me aburren soberanamente las fiestas convencionales en las que todos han de estar contentos y divertirse, aunque no les apetezca, por el mero hecho de que así lo marca el calendario. En cambio, tengo un sentido lúdico brutal que evidencio en mis frecuentes celebraciones restringidas (hablo de un máximo de una veintena de personas, por ejemplo). Como aficiones, que tienen que ver con el deporte, destacaría mis caminatas diarias de ocho o diez kilómetros y nadar (siempre en el mar) durante la larga temporada que va, con rigurosa exactitud, desde el día de San José hasta el sábado de Fiestas Patronales. ¿De salud? Por fortuna, me encuentro perfectamente, según constato en las sistemáticas ITV anuales de medicina interna, cardiología, oftalmología, odontología y urología a que me someto preventivamente. Pero ya se sabe: ¡en esto de la salud, hoy la tienes y mañana no! Conservo la memoria y las ganas de trabajar; duermo seis horas, de 12 de la noche a 6 de la mañana, y te aseguro que no me aburro, que ocupo bien todas las horas del día: soy muy activo.
P: Pues esto ha sido todo, a no ser que quieras añadir algo más.
R: Me ha hecho gracia que hayas puesto como título de la entrevista la hiperbólica rúbrica de “Un sabio de nuestro tiempo”, que, en cualquier caso, te agradezco como mero fruto de nuestra vieja amistad. Es evidente que no soy un “sabio”, sino un mero aspirante a ser algo que se le asemeje mediante el estudio y la investigación, como también lo son, sin salir de Benidorm, muchos otros conciudadanos; pongo por caso, sin ánimo de exhaustividad, a Francisco Amillo, Pasqual Alminyana o Francesc Xavier Llorca Ibi, este último antiguo alumno mío y hoy colega en la Universidad de Alicante, donde desarrolla una actividad muy meritoria.
P: Pues gracias por tu atención. A seguir bien, Rafael.
R: Igualmente, Manolo. Ha sido un placer.
Un savi del nostre temps
P: Bon dia, Rafael. I enhorabona per la vostra jubilació recent després de tota la vida dedicada a l’ensenyament i la investigació. La meva primera pregunta es remunta a la vostra infància. Com ho vas viure? Quins records o experiències us han marcat més?
R: Moltes gràcies. He tingut una infància molt feliç i totalment positiva. Fa més de seixanta anys. No hi havia cotxes pels carrers, ni motos, ni gairebé vianants. Els nens jugaven al carrer fins a la pilota, per agafar … quina tranquil·litat! Com tots els companys de la meva infància, vivíem en plena connexió amb el mar (no podia viure sense el mar). Sovint baixàvem a la platja del pas Pas i a la de Poniente. Jo vivia en aquell moment al carrer Santa Faz, on vaig néixer. I a l’hivern vam anar a l’hotel Bilbao, situat a la platja de Levante, el més antic de Benidorm; La meva tia Vicenta estava casada amb el nebot del propietari de l’hotel, que l’havia acollit com a fill.
P: Ajudeu -me ara de la vostra formació acadèmica i de les primeres obres, perquè a principis dels anys vuitanta érem col·legues de Pere Maria.
R: Vaig estudiar l’escola primària al Nuns College; Després, al Lope de Vega, el batxillerat; Al final d’això, vaig entrar al Centre d’Estudis d’Alicare, que depenia de la Universitat de València, perquè a Alacant encara hi havia. Vaig culminar els meus estudis a la Universitat Autònoma de Barcelona: la filologia hispànica, que després va abastar tant espanyol com català, i fins i tot es va oferir alguna disciplina galiana. Un cop es va graduar, el 1975, vaig continuar en aquesta universitat com a professor encarregat del curs per ensenyar la literatura de castellera medieval i vaig obtenir una beca per a la formació del personal investigador, del Ministeri d’Educació i Ciència, que vaig gaudir de tres anys. Allà va començar les meves primeres publicacions. El 1976 em vaig incorporar a la nova facultat de filosofia i cartes com a professor ajudant que la Universitat de València acabava d’obrir -se al seu campus d’Alacant i que el 1980 s’integraria a la Universitat d’Alacant després de la creació d’aquest el 1979; Allà, on he ensenyat i ensenyat literatura casttiliana, primer i català, després de l’edat mitjana, continuo després d’haver passat per les categories de professor adjunt, professor, professor i, ara, el professor emèrit Vitalicio. Paral·lelament a aquesta activitat, el 1978 vaig obtenir, per oposició estatal, una plaça de professor afegida de llengua espanyola i literatura de batxillerat a l’Institut de La Vila Joosa, on vaig fer exercici durant els cursos de 1978-79 i 1979-80, en què Temps, moment en què vaig passar el concurs de transferències, vaig passar
a l’Institut núm. 1 de Benidorm (avui “Pere Maria Orts”) per mantenir-se en els cursos de 1980-81 i 1981-82. El 1982 vaig tenir accés al cos del professor de batxillerat, però vaig demanar permís per poder ocupar, ja amb dedicació exclusiva, un professor adjunt recentment guanyat a la meva universitat.
P: Quants anys vau treballar a la Universitat d’Alicare i quines van ser les posicions més importants que vau jugar?
R: He treballat i continuo treballant a la Universitat d’Alicarte 48 anys, a la qual s’ha d’afegir un anterior a l’autònom de Barcelona: és a dir, gairebé mitja ronda de treball docent i investigador universitari, a la qual el rendiment de diversos Direcció unipersonal i posicions governamentals com el director de la Secretaria d’Activitats Culturals, director de la Secretaria de l’estandardització lingüística, director del Departament de Filologia Català, Estudis àrabs i islàmics i filologia francesa, director del Departament de Filologia Catalana i director de L’Institut Cultivitari de la Filologia Valenciana que la Universitat d’Alacant comparteix amb la de València i Jaume I de Castelló.
P: Crec que heu estat acadèmic de l’acadèmia valenciana del Flexe. I heu realitzat treballs de recerca, publicacions, etc. Em pots explicar -ho?
R: Vaig ser acadèmic des del 2001 fins al 2016. Hi vaig formar part de les seccions de lexicografia i gramàtica, que, entre altres obres, van desenvolupar la diració Normatiu Valencià i la gramàtica reguladora valenciana, ja publicada en format de llibre i també en línia. Però, sens dubte, la meva activitat investigadora ha estat desenvolupada a la universitat en els camps de les literatures hispàniques medievals (sobretot català) aïllades i comparades, amb seu a Madrid). De tot això es tracta d’unes dues -centes publicacions que es poden consultar lliurement al meu lloc web personal (RafaelemanyferRer.es) acadèmic, centrat, sobretot, a la literatura de l’època daurada valenciana, que és el segle XV (Ausiàn March, Tirant Lo Blanc , Jaume Roig, Isabel de Villena, Joan Roís de Corella …).
P: Imagino que haureu rebut infinitat de premis, diplomes i títols honorífics.
A: Bé
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