Entrevista a Ángel Olmo Quesada

Maestro de profesión

P: Buenos días, Ángel. La primera pregunta de esta entrevista es sobre tus orígenes, tus estudios y tu vida antes de llegar a Benidorm.

R: Nací en 1948 en una aldea, “Ventas del Carrizal”, que dependía de Castillo de Locubín, provincia de Jaén. Mi padre era panadero. Yo era el menor de cinco hermanos, todos varones. Como allí no había posibilidad de seguir estudiando después de la primaria en aquellos años, me fui con un tío guardia civil a Granada para hacer ingreso y primero de bachiller; por traslado de mi tío, ingresé en el Seminario de Jaén, donde estudié hasta segundo de Filosofía. Más tarde, en una academia de Alcaudete, me preparé para hacer Magisterio, que me resultó muy fácil pues me convalidaron todas las asignaturas de letras. Ya con la carrera terminada, a los 20 años, trabajé en los Salesianos de Úbeda, como maestro de primaria. Después de cumplir con el servicio militar, me trasladé a Guardamar del Segura para dar cursos de alfabetización. Más tarde estuve de maestro en Locubín, luego en Petrer. En mi pueblo me casé en 1973 con Virtudes Navas, también de allí, donde trabajaba de telefonista (en Benidorm trabajó unos años en los comedores escolares).

P: ¿Cuántos años llevas en Benidorm? ¿Siempre has ejercido de maestro?

R: Unos 40 años. En 1975 oposité a la Banca (por entonces no había oposiciones a Magisterio) y mi primer destino fue en Benidorm, en el desaparecido Banco Alicantino de Comercio (de la empresa Rumasa), primero como auxiliar, más tarde como director. Por fin, en 1981 gané la oposición a Magisterio, que era lo que realmente me gustaba (pedí una excedencia en el banco, donde nunca más volví). Pasé por varios colegios, entre ellos el Bautista Lledó, el Ausias March, el Mestre Gaspar López (donde estuve quince años), el Serra Gelada, hasta que llegué a mi destino definitivo: Els Tolls, en 1998, donde ejercí la dirección hasta el año de mi jubilación en 2008. Antes había sido coordinador de matriculación en colaboración con el Ayuntamiento de Benidorm.

P: Al margen de la educación, has estado muy relacionado con las bandas de música. ¿Me puedes hablar de ello?

R: Pues sí. En 1987 entré en la Unión Musical de Benidorm, en tiempos de Jaume Antón. Allí fui secretario durante 20 años y presentador oficial de los conciertos de la banda. Cuando mis hijos se pasaron a la Societat Musical la Nova, me fui con ellos; en esta banda, en la actualidad, formo parte de la directiva, llevo las cuentas y presento los conciertos.

P: Creo que tú no tocas ningún instrumento, pero tus hijos sí. ¿Son también maestros?

R: Yo nunca toqué un instrumento, pero mis hijos sí, el mayor la trompeta y el más joven la percusión y el chelo (de profesión ingeniero químico en Campello y director del colegio La Cala, respectivamente. También tocan dos de mis nietos, la mayor el saxofón y el pequeño el trombón; el tercer nieto solo tiene un año; espero que se haga músico también.

P: ¿Te han distinguido alguna vez con placas, homenajes, etc. por tu labor profesional?

R: En mi pueblo natal, tengo muchos reconocimientos; fui el pregonero de las Fiestas Patronales y del Carnaval. Durante los primeros años de mi jubilación, pasando un mes sí otro no en mi pueblo, escribí un libro que versa sobre las costumbres, tradiciones y folklore de Carrizal, con mucho éxito, tanto es así que me querían nombrar cronista del pueblo, cargo que rechacé porque mi vida está en Benidorm. Cuando el colegio Ausias celebró su 25º aniversario me concedieron una placa; también tengo alguna que otra de la Unión Musical de Benidorm.

P: He visto que figurabas en las listas del PP. ¿Desde siempre te ha atraído la política?

R: Desde hace mucho tiempo. Ya figuré en las listas del PP, con Toni Pérez, en 2015 y en 2019; y, por supuesto, en las actuales. He trabajado en el comité ejecutivo desde 2015. Antes de esos años, otro alcalde me ofreció participar en su lista, pero le contesté que no me metía en política hasta que no llegara mi jubilación.

P: ¿Eres también festero? ¿Con qué otras entidades colaboras?

R: Sí, soy festero. Yo pertenecía a la peña “Con sal”, en la actualidad desaparecida; desde 2015, varios matrimonios nos hemos constituido como “Los Chupipandis”, una peña sin local fijo; nos lo pasamos de cine. Además, tengo a gala haber sido mayoral en 2000, en 2015 y en 2018. Guardo muy buen recuerdo cuando fui mayoral, en 2008, de las Fiestas de Sant Antoni. Eventualmente, he salido en los Moros y Cristianos, en la filà de Juanvi Moreno y en la filà institucional, hace unos años.

R: ¿Cuáles son tus principales aficiones, sobre todo ahora, que estás jubilado?

R: Una de ellas es viajar. He viajado por toda España, a nivel individual y con la banda (dos veces al año). Por otra parte, pertenezco a la Cofradía del Santísimo Cristo, como directivo y contable. Una de mis pasiones es el dominó; he participado en múltiples campeonatos en mi pueblo y tengo más de 50 trofeos (aquí, no hay campeonatos de esta modalidad). También colaboro con Cáritas desde 2014 en la acogida y distribución de alimentos.

P: ¿Cómo has visto la integración de los naturales de Benidorm con los que veníamos de fuera?

R: Perfecta. Al principio, quería ejercer mi carrera en Granada; pero me gustó tanto Benidorm que aquí he hecho mi vida. Siempre he tenido muchos amigos, hice los cursos de valenciano y nunca tuve problemas de ningún tipo. Por supuesto, añoro mi tierra de origen, voy siempre que puedo, porque allí estoy muy bien considerado; nunca me pierdo las Fiestas en honor a San Antonio de Padua, en torno al 13 de junio.

P: ¿Qué harías tú para mejorar la calidad de vida, en todos los aspectos, de nuestra ciudad?

R: Terminar el Centro Cultural de la Avenida de Europa, así como el IES Pere Maria. Por otra parte, encuentro que Benidorm es la ciudad ideal: acogedora, cómoda para vivir, donde se ha hecho mucho por mejorar las instalaciones, como, por ejemplo, la movilidad de los discapacitados físicos.

P: ¿Alguna anécdota que contar?

R: Muchas, sobre todo ocurridas en los viajes. En una ocasión, volviendo de Andorra, un músico viajaba con dos trompetas; como no las había declarado al entrar, en la aduana estuvimos más de dos horas retenidos. En otra ocasión, nos querían echar de un hotel porque algunos músicos se habían concentrado en una habitación para hacer la juerga (cosas de jóvenes); menos mal que todo acabó felizmente. Otra anécdota curiosa: en uno de nuestros viajes familiares, los del aeropuerto confundieron Santiago de Compostela con Santiago de Chile, y allí se fue la maleta, allende los mares. Cosas así.
P: Gracias por tus declaraciones, Ángel. Que sigas como hasta ahora, pues te veo perfectamente.

R: La procesión va por dentro: estoy operado del corazón, del apéndice y de la vesícula. Pero afortunadamente, todo eso pasó, y me encuentro bien, salvo los achaques propios de la edad: que si la tensión alta, que si cuidado con el azúcar, que si… Que me quede como estoy.