Pedro Zaragoza, Guillén Tato y la isla de Benidorm

En tiempos de Pedro Zaragoza el Ayuntamiento de Benidorm intentó que la isla de Benidorm pasara a ser propiedad municipal. En los siglos XIX y XX el Estado había intentado venderla en pública subasta en varias ocasiones, encontrando siempre la dura oposición de los municipios de Benidorm i la Vila Joiosa por las dificultades que tendrían sus pescadores si pasaba a ser propiedad privada y perdían un caladero utilizado desde la Edad Media.

Paco Amillo.- Este argumento del perjuicio es el que Pedro Zaragoza planteó al Ayuntamiento y se recoge en varias actas de los plenos. En la del día 08/08/1959 propuso que para consolidad el dominio tradicional del municipio sobre la isla se crease una plaza de guardia que residiese permanentemente, para lo cual tenían que construirle una casa: “moción sobre la conveniencia de construir una casita en la Isla, a ocupar por un guardián de la misma y que se proceda a su repoblación forestal; todo ello para dar validez a los derechos que sobre la misma tiene el Municipio de Benidorm”.

Construida la casa se le debía asegurar un suministro de agua potable. Pedro Zaragoza, que entendía del tema de captación de aguas subterránea, la buscó inútilmente. El problema se resolvió con un aljibe tradicional que recogiese el agua de la lluvia. El suministro eléctrico se solucionó con un aerogenerador, es decir con energía eólica. Era una solución más barata que hacer un tendido eléctrico submarino desde Benidorm. Con el agua y la luz resueltos el guarda ya pudo instalarse en la isla y al estar poblada se podía pedir al Estado que otorgase su propiedad al municipio.

Las gestiones llevadas a cabo en Madrid por Guillén Tato y otras personas no surtieron efecto. Por eso Pedro Zaragoza propuso al pleno municipal del 24/10/1961 que se inscribiese en el Registro Civil como patrimonio municipal: “la conveniencia de que la llamada «Isla de Benidorm», pase definitivamente al Patrimonio municipal, y se incluya en Inventario, con la condición de Bienes de Propios, toda vez que el municipio, de forma indubitada, y desde tiempo inmemorial, detenta la posesión de la misma. […] Se acordó […] Facultar al Letrado D. José García Hernández, a fin de que realice las oportunas gestiones conducentes a conseguir la inscripción de la citada Isla, en el Registro de la Propiedad, como bien patrimonial de este Municipio.

Pero las gestiones del letrado también fracasaron y el Estado inscribió la isla a su nombre en el Registro de la Propiedad número 1 de Benidorm. La nota simple dice que es finca rústica de propiedad estatal al 100 %, inscrita con el número 6.896, tomo 144, libro 46, fecha 2 de enero de 1964.

La pesca fue decayendo en Benidorm y hoy día es poco significativa, por lo que los pescadores no sufrieron por ello. Y para Benidorm ha sido un elemento turístico muy importante y un icono de la ciudad. Actualmente goza de la condición de espacio natural protegido por su inclusión en el Parc de la Serra Gelada.

Aunque la gestión fracasó, en Benidorm no olvidaron la ayuda desinteresada de Julio Guillén Tato. Cuando en 1959 se le nombró hijo adoptivo de Benidorm uno de los méritos que se hizo valer fue su empeño en conseguir que la isla fuera de propiedad municipal: «apoyó el expediente para conseguir el Ayuntamiento la propiedad del islote de Benidorm quedando aclarada la situación en el Ministerio de Marina sobre la propiedad del mismo; que ha sido en todo momento la persona en quien todos los benidormenses han contado siempre ayuda en Madrid para resolver sus problemas».

Imagen: fotografía de hacia 1956 mostrando el aljibe para recoger el agua de lluvia para el vigilante de la Isla, Esta casa, convertida más tarde en restaurante, tiene también una historia muy curiosa.