El perro guardián de los abusos del poder

Leopoldo Bernabeu.- Inicio esta primera semana de octubre esperanzado tras haber escuchado y leído diferentes reflexiones que a lo largo del fin de semana se han dado en distintos foros, utilizados para recordarnos, ¡cuánta falta hacía! que el periodismo es el perro guardián contra los abusos del poder. Recordar algo tan obvio en tiempos tan convulsos, se ha convertido en una imperiosa necesidad. Es tan salvaje la distancia que existe entre lo que debería ser y lo que hemos terminado asimilando como lo que es, que aquellos que nos dedicamos al bello arte de contar cosas, intentando mantener la dignidad, nos vemos señalados por el dedo inquisidor. Querer hoy ser independiente es lo más complicado en esta profesión.

A nadie se le escapa que el interés de nuestra clase política ha virado de la objetividad de actuar en favor de los intereses generales de los ciudadanos, al sálvese quien pueda. Lo único que prima en la actuación del 99% de estos vividores de lo público es seguir haciéndolo. Atrás quedaron aquellas proclamas que subrayaban la dedicación al servicio público como una etapa esporádica en la vida de personas honradas y esa clase política que, durante la Transición Española, sembró de orgullo a una nación que fue el espejo en el que muchas otras democracias incipientes pusieron sus ojos para emular un proceso ejemplar en el paso de una dictadura a una democracia. Entrar hoy en política es un ejercicio perseguido por incapaces y aduladores conscientes de que se entra a formar parte de una casta que vive de lujo a costa del pueblo sin necesidad de hacer absolutamente nada de provecho.

Es de tal la magnitud el capítulo de ejemplos que servirían para ilustrar el bochornoso libro de mentiras que nuestra clase política se empeña en engordar a diario, que necesitaríamos otra legislatura completa para poder recopilarlos. Sirvan los de la pasada semana para disfrutar desde la barrera, los infinitos capotazos que se pueden llegar a dar con tal de hacernos creer que están en sintonía y que todas sus disparatadas incongruencias no son más que malos entendidos por parte de una ciudadanía ¡demasiado exigente. Observar la tragicómica carrera hacia la subida o bajada de impuestos, en función de quien y donde lo diga, con el edulcorante de criticar o alabar lo propuesto, dependiendo también de quien y donde lo haya propuesto, es de patio de colegio. Pero es lo que tenemos, y con esto tenemos que lidiar. Los periodistas honrados para contarlo como sucede y los votantes para observarlo y poder decidir si es lo que quieren o prefieren un cambio de rumbo.

Con el contrastado dato que nos anuncia que en sólo ocho meses de 2.022 se han ingresado en las arcas del estado el 50% más de impuestos que en los doce del año anterior, alguien con sentido común nos debería explicar que objetivos son los que mueven a nuestro presidente para seguir insistiendo en esquilmar a una sociedad exhausta y deprimida. Qué asesores son los que le insisten en que ese es el camino correcto. No es necesario recordar que donde haya libertad y se deje a la gente que gaste e invierta su dinero donde quiera, se rechace una política comunista que sólo persigue la recaudación masiva para controlar los recursos y poder repartirlos a su libre albedrío. La historia se empeña en demostrar el éxito de una fórmula y el fracaso de la otra. Hoy día siguen habiendo ejemplos palmarios, ahí tenemos Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán, y otras tantas naciones que, no habiendo aprendido sobre su propia historia, se empeñan en repetirla.

De ahí mi obsesión por intentar comprender que parte de la historia no han comprendido estos sujetos. Aunque termino por llegar a la conclusión de que conocerla, la conocen, y es su retorcido colmillo, su perniciosa forma de pensar, la que nos conduce a un nuevo abismo del que, de nuevo tardaremos años en salir. Es la endemoniada rueda que repetimos cada cierto tiempo. Gracias a los avances sociales del último siglo, la locura de algunos no suele terminar en formas bélicas ya conocidas, sino en elecciones que los expulsan del poder, creando entonces el vicioso círculo de un Gobierno que entra, se encuentra con la desastrosa situación, debe aplicar paños calientes inesperados e indeseados, pero imprescindibles, que terminan por hacer ver a esos votantes que se han vuelto a equivocar, sin querer discernir que alguien, en algún momento, tendrá que gobernar de forma sensata aunque el resultado primario no nos guste, aunque resulte imprescindible para conseguir el equilibrio de unas cuentas que, tarde o temprano y ahí tenemos ejemplos como el de Grecia, nos conducirán a un desastre mucho mayor si no se le pone coto. La deuda española es igual al presupuesto global de año y medio, una completa salvajada.

Pedro Sánchez está tan ciego de poder que hace mucho tiempo todo le da igual. Eso lo saben hasta los suyos, algunos de los cuales no están dispuestos a seguir bailándole la danza del vientre porque ven que en pocos meses se quedan en el paro. El primero en abrir la caja de Pandora ha sido Ximo Puig. El presidente valenciano, que bastante tiene en gestionar un gobierno con el recuerdo de Mónica Oltra y la insensatez de los nacionalistas de Compromís y los extremistas de Podemos, ha dicho basta. Después de meses haciendo el ridículo dialécticamente fustigando a otros presidentes autonómicos como Díaz Ayuso o Moreno Bonilla, ha visto como o baja los impuestos a los valencianos o se le acaba el chollo antes de que termine la próxima primavera. Su sensatez le dicta sentencia, no tiene justificación pública haber recaudado el doble que el ejercicio anterior y querer seguir por esa línea, a la par que comprobando como suben en intención de voto todos aquellos que aplican la receta contraria. Cuando la economía está por medio, desaparecen las ideologías. Lo sabe Puig y lo saben todos los demás.

Pero no es lo mejor del caso. Lo destacable es el obligado cambio de rumbo de un gobierno desnortado que ve como su buque hace aguas incluso en los camarotes interiores, y se inventa un impuesto “a los ricos” que, leída la letra pequeña, resulta que convierte nos convierte en adinerados a casi toda la población. Si ya no era necesario que tributaran las economías que no alcanzan los 14.000 euros al año y ahora se aplica una rebaja en el IRPF a los que no llegan a los 21.000 euros, viene a decir que todos los demás son ricos. Cuando se ponen a idear fórmulas Hamelin con la que volver a engañarnos, son los mejores. Estoy deseando ver la serie sobre “Sánchez, ese hombre”, a mí ya no me engaña, pero es de admirar la capacidad de supervivencia que tiene este caradura.

Empieza la semana en Europa con el estómago encogido ante el auge de la escalada bélica en Ucrania, con un Putin que reacciona como la hace un oso herido, haciendo impredecible sus siguientes pasos y utilizando en demasía la palabra nuclear. Al tiempo que seguimos sin saber como va a terminar el más bochornoso capítulo que se ha escrito sobre la justicia española, justo en el momento en que cumplimos el 5º aniversario de un golpe de estado, el que se dio en Cataluña queriendo separarla de España, y que tiene hoy a sus precursores en la calle por obra y gracia del amigo Sánchez, a diferencia de los muchos años que estuvieron en la cárcel quienes intentaron algo similar el 23 de febrero de 1.981. Es sin duda el resultado de una política errónea que se inició con una moción de censura ilegal en Junio de 2.018, que llevó al poder a un psicópata sin prejuicios y que desde entonces ha iniciado una deriva de tal magnitud que casi tenemos que agradecer que el covid antes, y la guerra y la inflación ahora, hayan supuesto problemas tan graves sobrevenidos, que han impedido que esto sujeto pueda deteriorar a más velocidad todo los pilares sociales construidos en estos primeros 45 años de democracia.

Observar el tamaño de su egocentrismo casusa estupor. Con la que está cayendo en España, dedicarse a grabarse una teleserie, algo inédito en cualquier otro presidente, con el dinero que nos esquilma a base de abusivos impuestos, justo un año antes de abandonar el poder y después de haberse cargado a todos los cargos públicos que no le hacen el juego, director de RTVE incluido, da mucho miedo.

Es tan sideral la distancia que hay entre la sensatez y Pedro Sánchez, que ni siquiera ha tenido empacho en mentir a todo un presidente de los Estados Unidos con tal de poder hacerse una foto con él. El Psoe votó en contra la pasada semana de aumentar el gasto en defensa al 2%, principal argumento esgrimido durante la recién celebrada cumbre de la OTAN en España, ¿algo que le sorprenda? Y es que cuando está en juego el poder, se hace caso antes a lo que ordena Podemos que cumplir con una promesa que nos vuelve a situar en el sótano de la honradez y la seriedad como nación histórica.

Me quedo con las palabras de Gabriela que, cumplidos sus 108 años, y con una memoria que ya quisiéramos muchos, nos recuerda que el principal secreto de su longevidad es haber vivido en paz sin hacerse demasiada mala sangre. Eso sí, para aplicarme ese principio tendría que dejar el periodismo e irme a vivir al campo.

Como eso de momento no me lo puedo permitir y además me apetece seguir formando parte de los que dedicamos nuestro tiempo a advertir de todo cuanto sucede a nuestro alrededor, voy a seguir disfrutando de lo votado.