César Evangelio: «En Benidorm el 2 de mayo de 1808 fue un día ordinario: era lunes, la gente estaría preparando la Festa de la Creu»

Entrevista a César Evangelio, abogado,  investigador de la historia y cronista local

UNA ENTREVISTA DE BELÉN RICHARTE

         En el puente de mayo Benidorm ha rondado una ocupación media del 90% y la hostelería cierra los tres días con una facturación similar a la de antes de la pandemia para las mismas fechas. Son datos buenos, la senda ya está marcada ahora sólo resta afianzarla. ¿Pero sabemos porqué se celebra el Puente del 2 de Mayo en Comunidades como la madrileña y qué estaba pasando en Benidorm en esas fechas? Madrid había caído en manos de los franceses, durante la Guerra de Ocupación Francesa. Y según mi entrevistado de esta semana César Evangelio: “El Reino de Valencia, curiosamente, se libró de la ocupación durante casi todo el conflicto, hasta 1812, y cayó en poder de los franceses precisamente cuando el resto de España ya se estaba sacudiendo el yugo francés” -y añade-, “en Benidorm el 2 de mayo de 1808 fue un día ordinario: era lunes, la gente estaría preparando la “Festa de la Creu”. Una entrevista, la de esta semana con César Evangelio, enriquecedora, que a buen seguro no va a dejar indiferente a nadie.

        Pregunta.- Aún resuena los tambores por la ocupación francesa de España y la algarabía del pueblo por los fusilamientos del 2 de Mayo en Madrid… Mientras, ¿qué ocurría en Benidorm?

        Respuesta.- En aquél día nadie en España sabía lo que estaba pasando en Madrid, y tardaron varios días en enterarse, pues las comunicaciones no eran las de ahora. En Benidorm el 2 de mayo de 1808 fue un día ordinario: era lunes, la gente estaría preparando la Festa de la Creu del día siguiente, el día 3 de mayo, y el alcalde Don Francisco Orts estaría concretando con el párroco los detalles del bautizo de la recién nacida Catalina de San Jaime, niña abandonada a la que el alcalde apadrinó en su bautismo del día 3. Nadie esperaba el estallido de una guerra, salvo quizá la señora de Benidorm, la seguramente bien informada Doña Ana Agapita de Valda Tejeiro y Rocafull, hija de uno de los jefes de la Guardia de Corps del Rey, y que muy posiblemente estuviera en nuestro pueblo en mayo de 1808, ya que apenas dos meses después, el 19 de julio, dio a luz en nuestra localidad a su hija Carmen.

        Pregunta.- En 2013 publicaste un libro sobre la Ocupación Francesa y su repercusión en Benidorm. Cuéntame detalladamente cómo fue esa “ocupación en nuestro pueblo” y que situaciones paradójicas llegaron a producirse.

        Respuesta.- El libro publicado en 2013 retrata el Benidorm de 1808, es decir el del momento previo al estallido de la guerra, así como las primeras repercusiones de ésta. Tengo en preparación la continuación, que versará más propiamente sobre “los años de la guerra”, en los que se relatará la ocupación efectiva.

        El Reino de Valencia, curiosamente, se libró de la ocupación durante casi todo el conflicto, hasta 1812, y cayó en poder de los franceses precisamente cuando el resto de España ya se estaba sacudiendo el yugo francés. En Benidorm ocurrieron situaciones paradójicas como la del francés Guillermo Berdín, personaje bien acomodado, que a pesar de su nacionalidad pareció mantener su posición privilegiada, lo que llegó a motivar algún escrito de protesta ante el gobierno; es enigmática la posición del señor de Benidorm al inicio del conflicto pues, debido a su virtual participación en el motín de Aranjuez, podría haber estado en paradero oculto; también es destacable la figura de la señora Doña Ana, una mujer que en aquél momento lo pierde prácticamente todo: posición política, económica y familiar -cuando le comunican por error que su marido ha muerto en la batalla de Uclés-, estando sola en Benidorm con sus hijos; y hay momentos memorables, como la estancia en Benidorm durante 13 días del Santo Cáliz de la catedral de Valencia, en 1810, custodiado por el corsario benidormense Juan Bautista Pérez; o el pequeño desembarco británico en la Playa de Poniente en 1812. Sólo conozco el caso de un benidormense fallecido en esa guerra, Francisco Pérez, recién casado con Bárbara Ysla, hija del sacristán fallecido poco antes, y que es llamado a acudir a la defensa de Zaragoza, donde muere. Es posible que hubiera otros caídos, pero no constan en los libros parroquiales de Benidorm pues en su caso constarían en los libros del lugar de su entierro, lo que desconocemos. Me resulta curioso también el que fuera en esa guerra cuando las calles consolidaran su titulación con nombres de santos, como si se tratara de una guerra psicológica contra unos ocupantes a quienes se consideraba los peores enemigos de la fe.

        Pregunta.- ¿Cómo se produjo, años después, la rendición de las tropas francesas ante el asedio de las embarcaciones francesas?

        Respuesta.- En la zona de Benidorm no hubo una rendición en el sentido propio del término. Los franceses del mariscal Suchet fueron retirándose poco a poco hacia Valencia tras las segunda batalla de Castalla, de abril de 1813. Sólo quedó en Dènia una guarnición de la que pueda hablarse de rendición, pasados los meses.

         El Reino de Valencia tuvo mucha suerte, dentro de lo que cabe, pues fue ocupado por el que fuera posiblemente el mejor general de Napoleón en la península, a la vez que el más caballeroso y honesto, a diferencia de otros como Soult, famoso por sus saqueos y destrucciones. Suchet intentó realmente congraciarse con los españoles, haciendo el menor daño posible.

        A Benidorm llegaron los franceses entre enero-febrero de 1812 (hay diversos indicios que permiten aventurar fechas concretas, pero ninguno indubitado), y se retiraron en la primavera de 1813, sin que a mi juicio pueda asegurarse que estuvieran físicamente en nuestra villa durante todo ese intervalo de modo permanente.

        Pregunta.- Previamente, en 2012 dirigiste la recreación al principio de la Playa de Poniente del combate del desembarco que hubo en 1812. ¿Cómo fue realmente ese desembarco?

        Respuesta.- Fue una historia muy emocionante, no obstante se trataban de hechos dramáticos. Un pequeño grupo de unos siete marinos británicos del barco “Minstrel” bajó a tierra e intentó inutilizar, por sorpresa, los cañones franceses apostados en el comienzo del actual Parque de Elche, cuya batería estaba servida por italianos enrolados con el invasor. Los británicos fueron sorprendidos y acto seguido bajó del castillo una agrupación de caballería para rechazar la acción. El grupo británico, altamente desbordado en número, resistió heroicamente pero al final sucumbió, por lo que fueron hechos prisioneros y llevados al castillo. El comandante francés no quiso ejecutar a hombres tan valerosos, así que avisó de los hechos al capitán inglés del Minstrel, invitándole a cenar en tierra, y al acabar la cena le dijo que se llevara a sus hombres cuya valentía le había impresionado, incluyendo al único marino fallecido en el combate. Los hechos constan, en fuentes británicas, por lo que un relato que ensalza la caballerosidad francesa debe ser cierto.

        Pregunta.-  ¿Cómo actuó ante tal hecho la población civil?

        Respuesta.- No tengo datos sobre ello, aunque sospecho dos cosas: la primera es que quizá fuera español -y benidormense- uno de los componentes del grupo de comando que, según la crónica inglesa, era uno de ellos que sabía saludar en español y engañó a un centinela francés. Sinceramente creo que cualquier centinela francés habría distinguido por el acento a un británico aunque hablara castellano, por lo que quizá ese componente del comando no fuera tan británico como pretende la crónica. Tengo datos sobre vínculos del Minstrel con embarcaciones de Benidorm en momentos anteriores, lo que abonaría mi sospecha. La segunda es que la población debió seguramente observar el suceso desde sus ventanas, esperanzada, y jaleando en lo posible a los valientes atacantes, por lo que ese papel fue el que tuvieron en la recreación.

        Pregunta.- ¿Cuántos años se llevó a cabo esa representación, cuántos figurantes intervenían y a quién representaban cada uno de ellos?

        Respuesta.- La representación tuvo lugar una sola vez, en la semana Cultural de las Fiestas Mayores Patronales de 2012. El presidente, José Ferrer, me permitió entonces organizar un conjunto de actividades que sirvieron para conmemorar el bicentenario de la Constitución de Cádiz y el desembarco británico en Benidorm. Los actos consistieron en una Jornada de Recreación Histórica (incluyendo Desfiles Urbanos, Visita de respeto y Desagravio a la Capilla de la Virgen del Sufragio que fue profanada en la guerra del francés, proclama de la Constitución de 1812, como debió ocurrir al liberarse Benidorm, y Representación del Desembarco, todo con la inestimable ayuda de la Asociación Napoleónica Valenciana). Una Exposición de Objetos Napoleónicos, una Obra de Teatro creada por nosotros representativa del comienzo de la guerra, un “Baile del Peuet” multitudinario a lo largo de toda la Alameda, una Conferencia y la presentación del libro “Benidorm 1808”.

   En la recreación participaron unas doscientas personas, incluyendo los aproximadamente cincuenta extras de la Asociación Napoleónica Valenciana que aportaban la parte militar. El resto fueron principalmente mayorales y festeros vestidos de época que representaban al pueblo de Benidorm.

        Pregunta.- ¿Por qué dejó de representarse este hecho histórico de Benidorm, que podría constituir y ampliar la oferta cultural local durante el Puente del 2 de Mayo?

        Respuesta.- Obviamente, a mí me encantaría que la Recreación del Desembarco se incorporara a la oferta cultural y turística de Benidorm, y en parte lo proyecté con esa aspiración. Es un acto espectacular, histórico, propio de Benidorm y que además permite integrar a los británicos (que excepcionalmente eran aliados de España en aquél momento), así como a franceses, italianos y portugueses, en un episodio en el que todos tuvieron buen papel y acabó con un desenlace brillante.

        No puedo decir que “se dejara de hacer”, pues en ningún momento se determinó que tuviera continuidad más allá de la Semana Cultural de 2012, pero estoy convencido de que podría ser un atractivo cultural más de Benidorm y dar origen a más actividades culturales relacionadas con los hechos. El turismo histórico tiene cada vez más éxito, ahí está el ejemplo de Almansa con su batalla; en Benidorm se ha recreado, no hace mucho, otro desembarco ocurrido a miles de kilómetros y parece que gustó, por lo que no hay motivo para que no guste un desembarco que ocurrió en nuestra misma playa y que reivindica nuestra historia. Lo único que necesitan las actividades históricas para convertirse en atractivo turístico es que dejen de verse como un gasto y se empiecen a ver como una inversión que puede ser rentable y crear puestos de trabajo.