Quico nos habla de su padre, el alcalde D. Pedro Zaragoza

Quico es el hijo menor de aquel gran alcalde que tuvo Benidorm, fallecido en 2008 a los 87 años de edad. Nos va a contar cosas de su padre.

Periodista: Buenos días, Quico.

Quico: Buenos días, Manuel.

Periodistas: Vuestra familia es de Benidorm, ¿no?

Quico: Mi madre era de Benissa. Mi padre y los cuatro hijos de Benidorm.

Periodista: ¿Nos puedes hablar, en primer lugar, de la trayectoria de tu padre, sobre todo política, antes de ser el alcalde de Benidorm?

Quico: Mi padre empezó con la política cuando lo nombraron alcalde de Benidorm, con 27 años, en 1950, por el único partido que había entonces, el de la falange. Estuvo al mando del Consistorio 17 años, hasta 1967. Le sucedieron en el cargo alcaldes como Barceló, Reverte, Miguel Pérez Devesa, Pepe Such… Antes de entrar en política había trabajado como ayudante de un barrenero en una empresa de Extremadura, de la cual llegó a ser el gerente.  Después de aquello, casi obligado por su padre, estudió hasta segundo de Náutica en Barcelona; pero no era lo suyo. Con 55 años estudió Derecho. En 1973 fue nombrado gobernador civil de Guadalajara (dimitió al año siguiente de morir Franco, en 1976). Fue también Presidente de la Diputación Provincial de Alicante y Director de Empresas Turísticas. Por último, montó un despacho en Benidorm y, entre otros asuntos, llevaba la asesoría jurídica de Agromán. También estuvo en la Confederación de la Caja de Ahorros hasta su jubilación.

Periodista: ¿Qué me dices de los famosos Almacenes Zaragoza?

Quico: Mira, está bien que me lo preguntes porque se me olvidaba. Fueron unos almacenes donde se vendía de todo, y no sólo a Benidorm, sino a toda la provincia. Y lo más importante es que dio trabajo a muchas personas en los años sesenta y setenta. El primer almacén lo montó mi padre en la calle José Antonio en 1957; después lo amplió, en 1964, frente al Mercado. Estuvo funcionando hasta casi 1980.

Periodista: Dicen que fue el creador del Benidorm moderno… ¿Cuáles son los principales logros de tu padre al frente de la alcaldía?

Quico: Bueno, eso dicen, que fue el creador del Benidorm moderno. Lo primero que hizo fue traer el agua a Benidorm (hasta entonces se repartía en cántaros). A continuación, fue el artífice del Plan General de Ordenación Urbana (el Benidorm moderno a que antes aludías). Y creó el Festival de la Canción de Benidorm, con la ayuda de su amigo el periodista Juan Carlos Villacartas. Todos sabemos la repercusión que tuvo para nuestra ciudad ese Festival y los numerosos artistas que por aquí pasaron.

Periodista: ¿Crees que alguien lo pudo criticar por su gestión?

Quico: Por supuesto. Hay gente para todo. Y me consta que era por envidia, pues todo lo que emprendió mi padre dio un feliz resultado, eran cosas buenas para la ciudad.

Periodista: ¿Es verdad lo que cuentan de que fue a Madrid en una vespa a ver a Franco para que permitiera el bikini en nuestra ciudad?

Quico: Totalmente cierto. Y parece que era una idea peregrina ir en Vespa hasta Madrid. Pero había una red ferroviaria un tanto precaria, pocos coches, y no era muy descabellado moverse en moto (había gente por aquellos entonces que hacía el viaje de novios en una moto). El viaje tuvo lugar en el año 1953, propiciado por la amenaza de excomunión que se cernía sobre la cabeza de mi padre por tener una visión adelantada a su época. Y Franco dio el visto bueno. Desde entonces, les unió una gran amistad y Doña Carmen Polo visitó en varias ocasiones a mi familia en nuestro pueblo. Tenía un piso en primera línea en la Playa de Levante.

Periodista: Don Pedro ha tenido, me imagino, multitud de reconocimientos, como, por ejemplo, que el ayuntamiento le dedicara una calle importante: la de la Alameda. ¿Qué otros homenajes le han hecho en vida? ¿O después?

Quico: Mi padre ha tenido muchos homenajes y reconocimientos. Uno de los más importantes es el haber sido nombrado hijo predilecto de la provincia de Alicante (anécdota: con solo un voto en contra emitido por un concejal de Benidorm). Y el nombre de la Avenida fue una propuesta del entonces alcalde socialista Agustín Navarro. Precisamente, este alcalde, pese a ser de otro partido, charlaba con frecuencia con mi padre y le pedía consejo. Mi padre atendía a todo el mundo y ayudaba por doquiera sin tener en cuenta las ideas políticas. Ah, y un premio para la investigación lleva su nombre: “Cátedra de Estudios Turísticos Pedro Zaragoza Orts”.

Periodista: ¿Recuerdas alguna anécdota memorable de tu padre?

Quico: Te voy a contar una. En cierta ocasión fue el pregonero de las fiestas en Burriana. Y se le ocurrió dirigirse al pueblo con algunas palabras en valenciano, a modo de despedida. Alguien influente en Madrid lo denunció y el ministro Sanchez Bella lo reprendió, como si hubiera pronunciado un mitin separatista. Y mi padre nunca se fijó en eso. Todo lo hacía en valenciano, como algo natural, desde las reuniones más informales hasta los plenos, y nunca nadie le dijo nunca nada. A los hijos nos hablaba siempre en castellano por aquello de que estudiábamos en Madrid. Tenía las ideas muy claras. Por ejemplo, en su despacho particular y en el ayuntamiento siempre tenía un crucifijo, las fotos de José Antonio y de Franco y la señera valenciana.

Periodista: Yo te voy a contar otra anécdota. Una vez fue el pregonero para la Casa de La Mancha y se le ocurrió acuñar un término para designar a los emigrantes manchegos establecidos en nuestra ciudad: el de benimanchegos. Todavía lo seguimos usando: un neologismo más. Quico, ¿alguno de los hijos o nietos de este gran alcalde ha seguido sus pasos en política?

Quico: No, ninguno. Recuerdo que mi padre nos decía que con un tonto en la familia ya había bastante. Me lo han propuesto alguna vez, eso sí, pero nunca accedí.

Periodista: ¿Qué pensaría don Pedro Zaragoza del Benidorm actual?

Quico: No tengo ni idea. Pero seguramente se sentiría satisfecho de la evolución de su ciudad.

Periodista: Gracias, Quico, por tus declaraciones. Han servido para refrescar la memoria de tu padre. Creo que nunca lo olvidaremos.

Quico: Gracias a ti, Manuel.