Construyendo la ciudad turística: El primer saneamiento de Benidorm

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En 1958, cuando el agua potable aún no había llegado a los hogares de Benidorm, Pedro Zaragoza ya preveía que el mayor consumo que eso implicaba generaría una gran cantidad de aguas negras.

Paco Amillo.- En una sesión del pleno indicó a los concejales “el problema de cada vez más apremiante resolución, que supone la falta de red de alcantarillado en esta población ya que los actuales sistemas de desagüe compuestos de fosa séptica y pozo absorbente, son insuficientes, se llegó a un acuerdo unánime de encargar a los Arquitectos Municipales el estudio de una red general de alcantarillado en la población”.

Pero las necesidades del día a día supusieron que la solución de ese tema se alargara. En febrero de 1960 se materializó por fin el proyecto de llevar agua potable a los domicilios de Benidorm tras casi diez años de obras. Tal como estaba previsto el consumo de agua pasó de unos 10 litros por persona y día a los 100 l/p/d. Los pozos ciegos ya no dieron abasto y las aguas fecales fluyeron en la parte baja del pueblo desaguando en la Plaja del Torrejó.

El peligro sanitario y la pésima imagen turística obligaron a Pedro Zaragoza a iniciar la inmediata construcción del alcantarillado para evitar el problema en la zona centro. A pesar de la urgencia la red de tuberías y galerías no finalizó hasta 1964. Eso supuso que la zona de la Colonia Madrid, entonces alejada del pueblo, también tuviera problemas.

En agosto de 1961 se informaba a los concejales que padecía contaminación fecal: “Dada cuenta del estado indecoroso e insalubre que presenta la zona donde se hallan enclavadas las Colonias Madrid y Aitana, las que, a falta de red general de alcantarillado presentan un sector de infiltraciones de los desagües de las distintas edificaciones, que han emergido con el consiguiente peligro para la salud pública que por contaminación de la atmósfera puede derivarse en epidemia”. Decidieron construir urgentemente un pozo negro que concentrara las aguas residuales de aquella Colonia hasta que pudieran enviarse a la red de saneamiento.

Las aguas negras de este primer saneamiento de Benidorm se conducían hasta la base de la torre de Les Caletes y se vertían al mar sin depurar. Sin embargo la mente de Pedro Zaragoza estaba acostumbrada a anticiparse a los problemas y por eso en 1963 planteó a sus concejales la conveniencia de construir una EDAR o estación depuradora aguas residuales: “Dentro de muy pocos días se va a iniciar, Dios mediante, la última fase de las obras del alcantarillado y desagües de la villa […] eso quiere decir que constantemente irán al mar de uno a tres litros de agua, según sea invierno, primavera y otoño o verano. Si nos paramos a pensar lo que esto representa en valor pesetas, forzosamente comprenderemos que será muy interesante aprovechar estas aguas mediante una estación depuradora […] para dedicarlas al riego de nuestros sedientos campos”. Indicaba que el verano había sido muy seco y los agricultores pagaron muy cara el agua de riego y añadía que si el Ayuntamiento vendiese los 50 l/sg de aguas residuales obtendría interesantes ingresos y los agricultores las recibirían más barata y serían muy demandadas: “que, como quiera que también llevarán residuos orgánicos, serían más cotizadas que las que normalmente se están comprando. Por lo tanto, insisto en la conveniencia de que el Pleno del Ayuntamiento, cuando así lo vea oportuno, encargue […] un estudio rápidamente sobre el particular, con el fin de lo antes posible aprovechar estas aguas que tanta falta están haciendo a ciertos sectores del campo, secano constante o muy poco regados. No creo ser muy optimista si aseguro que posiblemente en un año se amortizará la instalación, por costosa que esta fuera”.

El pleno aceptó la propuesta de su alcalde y aprobó encargar al Ingeniero de Caminos José Paz Casañé confeccionar un proyecto y de estación depuradora y distribución de las aguas. Era un ingeniero de un gran prestigio que en 1962 había publicado el libro “Abastecimiento de Aguas”. Sin embargo este proyecto no se llevó a cabo y Benidorm esperó hasta la sequía de 1978 para iniciar la construcción de la actual EDAR de Serra Gelada.En la fotografía debajo de la Torre de les Caletes se aprecia el final de una galería por la que se lanzaban al mar las aguas fecales sin depurar. Aún es visible la mancha blanca que dejaron en la roca.