Benidorm: tierra de ferias y de fiestas   

      

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De aldea en aldea el viento lo lleva
Siguiendo el sendero
Su patria es el mundo

Como un vagabundo va el titiritero

          “El titiritero”, Joan Manuel Serrat

Todos conocemos a los feriantes, son aquellas personas que se dedican a llevar la diversión a todos los pueblos de la geografía española con sus atracciones y espectáculos, pero no todos sabemos que detrás de esa sonrisa, se esconde un duro trabajo que, en ocasiones, pesa en la espalda como un gran carro del que tirar. Esta semana me he acordado de Mª Ángeles Mas Martín, juntas y con muchos más compañeros inauguramos el “Gabriel Miró”, que en una ocasión me comentó que sus abuelos habían sido feriantes y quise que me contara su historia. Una pelota de trapo bien trabajada, cosida a una “gomita” le quitó mucha hambre a una familia compuesta por los padres y siete hijos.

UN REPORTAJE DE BELÉN RICHARTE

No sólo es una forma de ganarse el pan, es un modo de vida para las familias que se dedican a ello y que va pasando de generación en generación hasta el punto de que, muchos de ellos, no conocen otra forma de vivir. La feria es un pequeño pueblo, todos se conocemos y hay un gran porcentaje de lazos de consanguinidad, ya que son pequeños negocios familiares que se heredan de padres a hijos. Como las fotografías: ¿quién no se ha hecho la típica fotografía en un caballo de cartón piedra que un fotógrafo avispado ponía cada año a la entrada de la feria? En Benidorm generaciones y generaciones de niños y niñas se subieron a ese caballo que a finales de los años sesenta hacía furor en la feria, como muestra la niña sentada para la ocasión.

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Durante esta semana o por ejemplo durante la semana de Fiestas Patronales de Benidorm se disfruta intensamente de las luces y el jaleo, de las atracciones y las casetas de la Feria pero detrás hay muchas personas que trabajan para que este espectáculo animado sea posible.

A pesar de las distintas dificultades, día a día estos trabajadores/-as hacen posible que la feria esté a punto y luzca para nosotros, para que cada día la disfrutemos intensamente.

La semana pasada inauguraron “el porrat de Nadal” del Parque de Elche y me acordé de Mª Ángeles Mas Martín que en una ocasión me comentó que sus abuelos habían sido feriantes y quise que me relatara lo que a ella le habían comentado sus abuelos ya fallecidos, Agapito Martín Lorenzo y Jerónima Navares Delgado cuya invención de una pelota de trapo quitó mucha hambre a una familia compuesta por los padres y cinco hijos. Un trabajo, ya les adelanto. muy duro.

Sus abuelos procedían de Segovia, pero pronto se trasladaron a la Comunidad Valenciana a hacer el recorrido ferial empezando la de la Santa Faz, en Alicante,  las Fiestas Patronales de Benidorm, así como la de otros pueblos de la Marina Baixa.  “Era una tradición familiar, antes había pocos recursos y como mi abuela era una “bombilla”, ya que de la nada sacaba algo, se dedicaron a hacer pelotas, inventadas por ella misma: con restos de camisetas, pantalones rotos,.., los rasgaban en tiras, se le daba forma de huevo y formaban una pelota que luego la cosía con cuero; posteriormente le ponían una goma elástica y los niños y niñas se ataban esa gomita en la palma de la mano y las subían y las bajaban y jugaban con ellas”, -y añade- “al principio, allá por finales de los años cincuenta, se movían por toda la Comunidad Valenciana pero pronto fijaron su residencia entre Alicante y Benidorm, ya que mi madre, Mª Luisa Martín Navares, se casó con mi padre Pepe Mas Berenguer, “el Mosca”, que era de Benidorm, al igual que hicieron otros tíos míos que echaron raíces ya aquí.”

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La pelota con la goma cosida la fabricaban “mis abuelos con materiales que encontraban por ahí. Era para niños, pero vamos, me he visto cómo un adulto también se lo pasaba bien”, señala la nieta.

Feria de día y de noche

Aunque las fiestas vivan sus mejores momentos durante la noche, por el día también existe actividad. A primera hora de la tarde, cuando todavía pega el fuerte sol, los feriantes comienzan sus tareas: levantan puestos, limpian, recogen y preparan la faena para la nueva noche.

Sin embargo los tiempos han cambiado y si entonces se trabajaba más por el día que por la noche, “aunque estaban todo el día allí y cuando empezaba a anochecer, que ya había poca gente recogían el puesto y se iban a casa: actualmente es más la tarde y la noche pero en aquellos tiempos había más afluencia de gente por la mañana y por la tarde y menos por la noche. ¡ Era un trabajo duro “ ! 

Actualmente estamos acostumbrados a ver a los feriantes con grandes furgonetas y caravanas: ¿En aquella época el transporte no sería el mismo? En aquellos años, “me contaba mi abuela que han contado que han llegado a ir a Alicante en burro, prácticamente cogían la bolsa e iban a peso muerto hasta la localidad que estaba en fiestas o feria, hasta que pudieron comprarse el coche que fue mucho más tarde”, destaca Mª Ángeles Mas Martín.

Una tradición familiar

Hoy en día hay feriantes que afirman que es un trabajo tan duro como cualquier otro trabajo: “nos levantamos, hacemos la faena de la casa y luego nos venimos a abrir el puesto”. Aquí ya estamos toda la tarde hasta que cerramos de madrugada”. Mas Martín, por su parte, subraya que “antiguamente no era así, los tiempo han cambiado mucho; además mis abuelos se dedicaban a ello era por necesidad. Fueron unos genios, ellos y sus hijos. En el caso de mi familia, la venta en las ferias, era más un caso de necesidad. La necesidad te obliga a pensar para para poder llevarte un trozo de pan a la boca”, – relata-,  “aunque luego se convirtió en una tradición familiar: de hecho de siete hijos que tuvieron mis abuelos, cinco se dedican a eso: cuando ponen sus puestos de pelotas, banderas, bufandas,.., en los aledaños del Santiago Bernabeu (los que están en Madrid); en el Rico Pérez (los que están en Alicante); o en el Mestalla (los que están en Valencia) es una forma de continuar con la tradición familiar. No se ha roto la tradición, es más se ha heredado de hijos a padres. Ahora los puestos los llevan los hijos. Mis abuelos se hicieron mayores y se jubilaron y hace tiempo que ya murieron”.

En general, los feriantes recorren una media de dieciocho a veinte ferias. La temporada empieza sobre mayo/abril y suele acabar entre octubre y noviembre, pero los meses de descanso no se para o no se paraba. “No descansaban, producían a destajo para la próxima temporada”.

En plena temporada de fiestas y ferias

En plena temporada de fiestas y de ferias hay que estar casi todo el día fuera de casa, los horarios y los traslados, apenas se descansa porque son muchas horas, desde por la mañana hasta que se cierra a las tantas de la noche. Montar y desmontar de una feria para otra sin descansar, sin parar… Mª Ángeles Mas reitera “es un estrés, que es lo normal en plena temporada. No es lo mismo tener un trabajo con un horario y volver a casa y ya está, que tener un trabajo y llevártelo a casa. Ellos lo hacían todo, el producto final, la pelota y el enganche final de la gomita elástica. Todo”.

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La nieta de Agapito y Jerónima también  dice que “se dedicaban en cuerpo y alma al puesto porque es una forma de vida que así lo requiere, (aunque mi abuelo estuvo unos años compaginándolo con el trabajo que desarrollaba en los Servicios Técnicos del Ayuntamiento de Benidorm, donde arreglando una farola se electrocutó y se quedó sin un dedo). ¡ “Pero ante todo y, sobre todo, quiero dejar claro que lo hacían todo con mucho corazón y con cariño, disfrutaban sacándoles una sonrisa a los niños jugar y viéndolos jugar. Les gustaba” !

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Madre: Mª Luisa Martín Navares;  Abuela: Jerónima Navares Delgado y Abuelo: Agapito Martín Lorenzo (apodo “el Malote” y a los hijos “los malotillos”. Él antes de ponerse en la feria trabajó en el Ayuntamiento de Benidorm y arreglando un poste de luz se quedó sin el dedo meñique por eso compaginaba los dos trabajos aquí en Benidorm.