La carabela que llegó a Benidorm

almirante

El pasado 27 de noviembre, se cumplieron 49 años del fallecimiento de una persona muy vinculada a Benidorm y no suficientemente recordada en esta ciudad: el contralmirante Julio Guillén Tato, que firmó algunos artículos con el seudónimo “Jaime de Benidorm”.

Paco Amillo.- Para él aquella pequeña villa que conoció desde niño era tan importante como su Alicante natal. En ella era muy apreciado y colaboró activamente con Don Pedro Zaragoza en la construcción de la ciudad turística de Benidorm partiendo de un pequeño pueblo. de 2.700 habitantes.

En diciembre de 1950, cuando Pedro Zaragoza fue nombrado alcalde, escribió a Julio Guillén anunciándole su nombramiento y solicitando su colaboración. Lo hizo desde el primer momento: en 1951 se inició el rodaje de la película “Alba de América”, una superproducción de la época con grandes medios económicos en una España muy escasa de ellos.

Entre esos medios se contó con el asesoramiento naval del prestigioso especialista e historiador Julio Guillén Tato, director del Museo Naval de Madrid, donde había cumplido su servicio militar Pedro Zaragoza y donde se conocieron.

carabela 1

Para la película Guillén Tato dirigió una minuciosa reconstitución de la nave Santa María, con la que Cristóbal Colón llegó a América en su primer viaje, del que nunca regresó. Todo se hizo a mano y algunas piezas con herramientas de los “mestres d’aixa” del siglo XV.

Como señaló Javier Vicedo Jover, gran especialista en naves de los siglos XV y XVI, “Guillén no solo se centró en lo relativo a la construcción del buque, preparó y reprodujo con esmero tanto las ropas de época para la tripulación, como banderas y estandartes, útiles de mesa y cocina, mobiliario, herramientas de carpintería, armas de mano y artillería de abordo, cartografía e instrumentos de navegación… No solo se trataba de dar a conocer una nueva Santa María.

En la mente del marino se gestaba la idea de exponer la vida y costumbres del siglo XV español, y todo ello minuciosamente documentado y detalladamente reproducido”. Contrasta este escrupuloso respeto por la Historia de Guillén Tato con el absoluto desprecio por ella que demostró Juan de Orduña, el director del film, lo que explica su fracaso final.

Guillén Tato hizo algo más en esa película, algo muy importante para Benidorm: recomendó que algunas escenas se rodasen en esa villa. El entonces pequeño pueblo se convirtió por la magia del cine en una localidad de finales de la Edad Media y el palmeral de Poniente en una playa de la América tropical.

Hubo bastantes benidormenses que trabajaron como extras en ella, una ayuda bien recibida a causa de las magras economías del momento. Fotografía 1: algunos participantes en el rodaje de «Alba de América» teniendo como fondo la nave de Colón y el Tossal de la Cala. ¿

Fuente: Wikipedia