Centro Cultural Marítimo o Museo Marítimo de Benidorm

TUR4all - Centro Cultural Maritimo

Batiste Mas.- Benidorm vive un momento evolutivo brutal en muchos aspectos, se está transformando, seguramente para bien, y tiene puesta su mirada en un futuro próspero y vigoroso. No obstante algo falla. En materia cultural la transformación no es tan vigorosa, es más bien apática, y para vencer esta pasividad cultural no hay mejor manera que darse al trabajo.

Y una faena pendiente desde hace años es la de baldear la cubierta, componer el velamen y pulir el casco del Museo Marítimo de Benidorm. En definitiva, la de limpiar sus telarañas y sacarlo del ostracismo y del olvido. Ya es hora de dejar de vivir de espaldas al mar y recuperar la memoria marítima, ya que no solo la playa es mar, sino que hay más mar a dentro.

De todos es sabido que Benidorm tiene un acentuado pasado marinero-mercante, almadrabero y también en otras artes de pesca, y con ello material suficiente para garantizar un espacio cultural en torno a la mar y a los medios para navegar por ella.

Decía Pere María Orts en uno de sus escritos que “Cuando buques de alto porte cruzaban la bahía, desde levante a poniente o a la inversa, y navegaban entre el puerto y la isla, era señal segura de que en él iba algún hijo de Benidorm entre la oficialidad”, para continuar señalando que “A su paso por la vertical de la Iglesia saludaba con tres largos y solemnes toques de sirena y todos les devolvíamos el saludo deseándole una buena navegación”. Esto era más habitual que esporádico y es aún historia viva pues perdura en muchas casas y familias en forma de relato, de fotografía, de cuadro de capitán, de mantón de Manila o de aroma a café café.

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Don Julio Guillen Tato, contraalmirante, historiador y director del Museo Naval Español, relataba refiriéndose a Las Almadrabas que “…en los archivos de la Marina abundaban capitanes y concesionarios,…benidormenses puros, por toda la costa andaluza del Mediterráneo”. Esto también es historia y también merece ocupar su lugar en el museo, como también lo merecen las diversas artes de pesca practicadas y perfeccionadas aquí y las diversas modalidades deportivas, algunas con cierto éxito, promovidas desde el Club Náutico.

Carlos Llorca Baus en el prólogo de su libro Historia Marinera de Benidorm y refiriéndose a las gentes de aquí dice:  “No es solo su predominancia en el mayor tipo de pesca que existe, sino su renombre en la marina de vela, así como en el corsarismo y en la selectiva marina del vapor”. Díganme si todo esto no merece un digno espacio para el recuerdo y el estudio.

Situar en el mapa a este modesto, entrañable y recomendable rincón cultural, debe ser una prioridad, y ello pasa por inyectar más liquidez humana y dineraria a la institución con el fin de conseguir la captación de material para ampliar su fondo y modernizar sus salas, o lo que sería aún más deseable: reubicarse en un lugar menos disimulado y más espacioso, pero eso sí, tan cerca del mar como permita la servidumbre de protección del dominio público marítimo-terrestre.

Un museo, como cualquier otro organismo público, precisa acercar a la ciudadanía lo que en sus salas guarda, decir que existe y que le vengan a visitar, requerir de la gente que participe de sus actividades, perseverar en divulgar sus conocimientos y en adquirir y conservar sus fondos. Es primordial y necesario poner en marcha campañas promocionales e ideas que favorezcan su visibilidad. En una ciudad turística como esta, abrir domingos y festivos que es cuando más visitantes recibimos y cerrar tarde, sería una buena receta. Efectuar exposiciones temporales que incorporen temas y formatos diversos, que se desarrollen no solo en el museo sino también en su entorno, centros escolares, calles y plazas, es otra, si la gente no viene al museo, que sea el museo el que busque a la gente, esta es una premisa a la orden del día.

Existen otras formas y fórmulas para alcanzar relevancia además de las ya apuntadas, Internet y más concretamente las redes sociales es una, todos conocemos de su poder, sabemos que es el medio de los medios y estamos al día de las oportunidades que brinda, busquemos su respaldo y beneficiémonos de su popularidad. Si no estás en la red, no estás. Pues eso.

Tampoco estaría mal que los señores políticos, ellos que navegan por los mares de las ayudas y las subvenciones, se afanasen en conseguir alguna y abordasen con ella la puesta en valía del Museo Marítimo, pues urge reunir, preservar y difundir nuestro no tan lejano pasado cara al mar.