¿Por qué fracasó la Carta Pobla de Benidorm del año 1325?

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Así imaginó el pintor Ribes Sogorb la entrega de la Carta Puebla de Benidorm realizada por Bernat de Sarrià.  Se realizó en la ciudad de Valencia el 8 de mayo de 1325

Paco Amillo.- La Carta Puebla de Benidorm de 1325 tenía como objetivo repoblar Benidorm y fue un buen instrumento porque daba facilidades económicas a los posibles repobladores: no se pagaban censos ni “peita” por las tierras, el agua de riego era gratuita. El puerto estaba exento de tributos y se convirtió en una salida interesante para productos del interior, por ejemplo de Guadalest, Callosa e incluso de Bellaguarda (Altea) que también tenía puerto.

Sin embargo aunque el nuevo Benidorm empezó bien, la situación cambió para mal en la segunda mitad del siglo XIV y empeoró en la segunda mitad del XV. La causa estuvo en la conjunción de tres fenómenos: a) La caída de la producción agrícola ayudada por la secular escasez de agua. b) El descenso del número de sus habitantes como consecuencia de la crisis agrícola.  c) Tener pocos habitantes supuso menor capacidad de defensa, una debilidad que fue aprovechada por los corsarios para atacar sin piedad. El resultado: Benidorm se despobló al empezar el siglo XVI y  la Carta Puebla de 1325 dejó de regular su vida. Francisco Amillo Alegre

En Benidorm, en la semana del 8 de mayo, se realizan varias actividades culturales relacionadas con la Carta Puebla que ese día del año 1325 le otorgó Bernat de Sarriá. Su culminación suele ser la escenificación de la entrega de dicha Carta. La realizan actores aficionados de la Asociación de Peñas desde hace 27 años . Es sin lugar a dudas una iniciativa excelente porque supone divulgar la historia de nuestra ciudad. 

Pero, desde que se redactó el texto de la escenificación hasta hoy, la investigación histórica ha progresado y convendría actualizar este evento incluyendo también la segunda Carta Puebla de Benidorm, la del 8 de abril 1666 otorgada por Beatriz Fajardo de Mendoza. 

Avanzo ahora una idea que desarrollaré más adelante: la Carta de Bernat de Sarriá estuvo en vigor 178 años, hasta el 1503. En este año o muy poco después el municipio de Benidorm desapareció. La Carta de Beatriz Fajardo duró casi el mismo tiempo, los 170 años que van de 1666 a 1836. Dejó de estar en vigor porque en este último año fue abolido definitivamente el Régimen Señorial y con él cesaba la vigencia de las antiguas cartas pueblas. 

Esto significa que ambas cartas crearon un municipio y tuvieron similar vigencia temporal. Pero con una diferencia muy importante: el municipio fundado en 1666 ha continuado hasta el presente. Del municipio medieval no ha quedado absolutamente nada: fue arrasado completamente en el siglo XVI y sólo sobrevive su recuerdo en el topónimo Plaça del Castell y en las ruinas de su subsuelo.

Hay tres ediciones de la Carta Puebla de Bernat de Sarriá: la de Pere Maria Orts y Bosch en 1976 [1], la del Ayuntamiento de Benidorm de 1988 [2] y la de Carlos Sáez en 1994 [3]. Las dos primeras van precedidas por estudios muy documentados y con datos interesantes: la biografía de Bernat de Sarriá, el contexto histórico de la Carta Puebla, su estructura y contenido, las vicisitudes del pergamino de 1430 y su compra por un vecino de Benidorm, además del estudio paleográfico y diplomático del texto. Cómo se puede comprobar por esta simple enumeración se ha escrito mucho sobre la Carta y creo que no tiene sentido repetir nada de lo ya publicado. Por lo tanto intentaré añadir elementos aportados por las nuevas investigaciones y me centraré en las peculiaridades de esta Carta, sus consecuencias y por qué dejó de tener validez.

Datos y dudas sobre la Carta Puebla de 1325

Una de las dudas que plantea la Carta de 1325 está al principio del documento cuando dice que Bernat de Sarriá manda constituir y edificar de nuevo la villa de Benidorm: “in villa seu loco dicto et nominato de Benidorm, quem seu quam, noverit ad honorem et servicium Dei et glorióse virginis Marie genitricis, constituhi et hedificari mandamus”. 

El pueblo ya se había creado anteriormente pero ahora se manda “constituir y edificar”. Eso implica varias posibilidades: que se había abandonado, que había sido destruido o que tenía muy pocos habitantes y Bernat de Sarriá buscaba atraer más pobladores. Poco después, el 26 de julio del mismo año, el rey Jaume II confirmaba los privilegios concedidos en la Carta Puebla  a los que habían acudido y acudían a Benidorm, añadiendo que tenían que poblarlo nuevamente: “locum vocatum de Benidorm qui noviter populati debent” [4]. 

Hay otros documentos que nos confirman que Benidorm ya existía antes del 1325. El 21 de julio de 1321 Bernat de Sarriá había vendido la nuda propiedad de sus señoríos al infante Pere d’Aragó i Anjou y se reservó el usufructo de por vida. La palabra utilizada fue “donación” pero en realidad era una venta en la cual el comprador tomaría posesión de los señoríos a la muerte del vendedor. 

Se confirmaba por un documento del 16 de abril de 1325 firmado por Jaume II en el Palau del Real de Valencia. El rey aceptaba la venta y decía que Bernat de Sarriá percibiría 100.000 sueldos de Barcelona como violario, es decir como renta vitalicia: “centum millem solidorum Barchinone ad violarium” [5]. Así pues está claro que se trató de una venta, no de una donación y que en el momento de la promulgación de la Carta Puebla la nuda propiedad de Benidorm ya había pasado al infante Pere desde hacía casi cuatro años. Lo sabemos porque la documentación que generó la mencionada venta dice que en 1321 ya existían el castillo y el pueblo de Benidorm y se incluyen en la relación de lugares vendidos: “et de castrum et populam de Benidorm” [6]. Al año siguiente, en los idus de octubre (día 15) de 1322 el rey Jaime II aprobaba en Barcelona la venta de Bernat de Sarriá y se citan nuevamente el pueblo y el castillo de Benidorm. 

Por otro lado en 1316 se cita la iglesia de Benidorm como dependiente de la parroquia de Polop [7]. Algunas personas dudan de la veracidad de este dato. Si fuese cierto resultaría evidente que Bernat de Sarriá mandó edificar la iglesia porque había un pueblo con unos habitantes que necesitaban este servicio religioso. Pero lo que sí está claro es que en 1325, cuando se otorgó la Carta Puebla, Benidorm ya existía desde varios años antes. 

Hay otro aspecto que la investigación histórica ha puesto de manifiesto: en 1312 Bernat de Sarriá perdió la Vila Joiosa en un pleito [8]. Para compensar esta pérdida creó Benidorm entre 1312 y 1320. Había fundado la Vila Joiosa en 1300 como pueblo cristiano para  cobrar más rentas señoriales, controlar la numerosa población mudéjar del interior y rechazar ataques corsarios. Pero los antiguos vasallos no guardaban buen recuerdo de Bernat de Sarriá y que dejara de ser su señor debió suponerles un alivio. Se deduce del hecho siguiente: el 23 de julio de 1327 los vecinos de la Vila Joiosa no dejaron entrar en esta localidad a Isabel de Cabrera, su esposa [9] lo que evidenciaba un gran malestar hacia su anterior señor territorial.

Tras la venta de sus señoríos Bernat de Sarriá seguía cobrando a sus vasallos las rentas feudales pactadas. Ignoramos las que cobraba en Benidorm. Hay un documento firmado pocos días antes de otorgar la Carta Puebla que indicaba las rentas que percibía en sus dominios. En Polop, La Nucia y Liriet cobraba 7.251 sueldos y 15 dineros:   “Item castri de Polop cum eius ravallo et alcharearum de la Nucia et de Lirieto in termino ipsius castri constitutarum septem millem ducentos quinquaginta unum solidos quinque denarios” [4]. 

No se indican las rentas de Benidorm lo cual nos plantea interrogantes. Una posibilidad es no citarlo porque estaba integrado en Polop y no era un municipio independiente, pero parece poco probable porque se cita la alquería de Liriet, de menor tamaño. La otra posibilidad es que no producía rentas a causa de su escasa población y Bernat de Sarriá  quiso remediarlo mediante la Carta Puebla.

Otro aspecto llamativo de esta Carta es que no se citan nominalmente todos los vasallos que vivirían en la nueva villa. Esa era la costumbre y Benidorm es una de las escasas excepciones. También es anómalo que la carta se firmara en Valencia y no en Benidorm. 

Desconocemos la explicación de estos hechos pero también se puede atribuir al escaso número de habitantes, insuficiente para que la villa fuera económicamente viable. Por eso parece razonable suponer que Bernat de Sarriá, con las condiciones favorables de la Carta, esperaba atraer más pobladores. Así parece deducirse del documento ya citado que el rey Jaime II firmó en Tarazona el 26 julio de 1325. Confirmaba las exenciones fiscales otorgadas por Bernat de Sarriá en Benidorm: “amb el present privilegi, vàlid per sempre, fem francs, lliures i immunes a tots i cadascun dels pobladors que a aquest lloc de Benidorm són vinguts o venen a poblar, tant cristians com sarraïns, i als seus successors que habitaren en aquest poble” [4]. 

Sólo los cristianos vivieron dentro de las murallas de Benidorm. No nos consta que los mudéjares, denominados sarracenos en el texto, vivieran allí, ni tampoco en alquerías como el Albir o Lliriet. Pero la Carta Puebla sí contemplaba esta posibilidad y cita la regalía de los baños, un elemento de carácter religioso típico de las cartas de población musulmanas. 

Algunos aspectos económicos de la Carta Puebla

La Carta de 1325 intentaba organizar la vida económica del nuevo municipio. Había un problema: era un lugar con escasez de agua y no permitía que la agricultura, la principal fuente de riqueza de la época, fuera muy rentable. Aunque se exportaban productos de secano (higos secos, pasas y vino) que producían dinero en efectivo, el regadío era imprescindible para el autoconsumo de los agricultores.

La Carta indicaba que las aguas y sus conducciones estaban libres de impuestos: “Tendréis de igual manera aguas, acequias y conducciones de aguas a vuestras tierras libres de cualquier censo, tributo, servicio o cualquier otra servidumbre, para regar vuestras heredados y para vuestros restantes servicios”. Se habla de las “ducciones aquarum” que seguramente serían las conducciones subterráneas que en valenciano se denominan “alcavons”, un elemento importante de nuestro patrimonio hidráulico tradicional. Es posible que estas infraestructuras fueran construidas por orden de Bernat de Sarriá y está claro que cedió su uso a los vecinos. Además se dice que los pobladores pagarán por tierras de regadío y secano sólo una vez, al recibirlas. Por tanto en 1325 había tierras de regadío aunque ignoramos su extensión. 

En 1328 Bernat de Sarriá proyectó la fundación dentro de las murallas de Benidorm de un convento de agustinos que nunca se hizo. Pero en la carta que envió a la orden indicaba que había mandado plantar viñas e higueras lo cual nos indica una agricultura de secano. Para su autoconsumo el convento tendría un huerto con agua de un pozo y de una fuente [10]. 

Parece que las rentas agrícolas crecieron poco después de 1325 aunque no tenemos datos. Sí sabemos que su decadencia se produjo a partir de la Guerra dels dos Peres, especialmente en 1369. Las tropas castellanas causaron graves daños en las infraestructuras de la comarca. Pasados unos años sus pueblos se recuperaron con dos excepciones: Bellaguarda (actual Altea) y Benidorm. El estudio de las rentas señoriales pone de manifiesto que en los dos pueblos los ingresos por la agricultura menguaron progresivamente a partir de estos años. En Benidorm esta pobreza agrícola de las décadas finales del siglo XIV es un hecho que como veremos, tuvo consecuencias importantes.

El puerto del Benidorm medieval

La actividad marítima compensó la menor rentabilidad de la agricultura de Benidorm. 

En primer lugar tenemos la pesca, importante a pesar de que la Carta establecía pagar el diezmo del pescado al señor territorial: “tengáis franca y libre la pesca del mar, concediéndome a mí y a mis sucesores la décima parte”. El batle era el encargado de controlar el mencionado impuesto y la documentación fiscal así lo atestigua: en Benidorm los ingresos señoriales por la pesca multiplicaban por 5 o por 6 los de la agricultura y la diferencia aumentaba con el paso del tiempo. Entre las especies capturadas se indican los atunes en los siglos XIV y XV. 

El comercio marítimo sí estaba libre de cargas señoriales: la Carta permitía que los vecinos de Benidorm dispusieran “del puerto y de las playas para cargar y descargar, llenar o vaciar naves, navegar, transportar y exportar bienes, mercancías y cuánto quisieseis hacia cualquier parte que deseaseis, sin ningún censo, tributo […] excepto el que corresponda al Señor Rey”. 

Este detalle del rey es interesante porque los impuestos de la corona sí se tenían que pagar. Por ejemplo, en 1373 el Mestre Racional, que administraba las finanzas reales, indicaba que había recibido 180 sueldos enviados por el alcaid de Benidorm. Era el diezmo por cinco musulmanes que el corsario de Benidorm Johan Martí subastó en esta población después de haberlos capturado en Berbería. Respecto al apellido del corsario se han dado dos transcripciones diferentes: Martí según José Hinojosa Montalvo y Maror según Andrés Díaz Borrás [11]. 

La exención fiscal del puerto explica que el comercio fuera una actividad rentable en los siglos XIV y XV. Las comunicaciones terrestres eran en esa época extremadamente deficientes y el transporte por mar era la vía más rentable para las exportaciones de la Marina Baixa.

En varios documentos se indica que en Valencia se utilizó piedra de Benidorm. Así se hizo en las torres de Serranos entre 1392 y 1398 o en la capilla de San Vicente Mártir de la catedral de Valencia. Además en 1440 se exportó piedra blanca de excelente calidad con destino a la capilla del hospital psiquiátrico de Valencia, uno de los más antiguos de Europa, el “Hospital dels Inocents o de Folls” [12]. Se exportaba por el puerto de Benidorm por ser más barato a causa de la franquicia otorgada por la Carta Puebla.

Por el puerto de Benidorm se exportaban también pasas que producían los mudéjares del interior. Se denominaba “pansa de Polop” aunque estuviera producida en otros lugares como por ejemplo el valle de Guadalest así que era un tipo de pasa de la comarca, no sólo de Polop: “de pansa de Polop bona et receptibili, de collecte predictarum vallium [de Guadalest]” [13]. El mismo documento nos confirma la existencia en Benidorm del puerto al que alude la Carta Puebla: “in portico sive carregador maris loci vel castri de Benidorm”. Está claro que Benidorm no tenía puerto tal como lo entendemos actualmente: las naves mercantes anclaban cerca de la playa y las mercancías se trasladaron a ellas mediante barcas. 

Hay otro documento sobre el comercio de pasas que nos explica qué era realmente el puerto de Benidorm y además aparecen los nombres de tres de sus habitantes. 

El 23 de marzo de 1446 el mercader Gabriel Palau y Ramón Avellà acudieron al  “port i carregador del mar” de Benidorm. Acudieron al batle de Benidorm, Anthoni Rajadre, como persona con jurisdicción y buscaron un testigo imparcial de la villa denominado Lluís Madriç. Protestaron contra Joan Eximeno, patrón del barco “Sent Johan” y contra sus dos propietarios, los valencianos Francesc Mascarós i Lluís Johan. Los damnificados indicaban que habían acudido a Benidorm para cargar en el “Sent Johan” 400 quintales de pasas de Polop que los demandados se habían comprometido ante notario a comprar. Avisaron al patrón que las pasas estaban en el “carregador” de Benidorm guardadas en una  barraca, que en eso consistía el puerto. Por razones que no se explican el patrón no quiso esperar ni cargar la mercancía. Mandó levar anclas “ab molta cólera i iniquitat” y partió rumbo a Alicante. Se mojó una buena parte de la carga “que es en punt de perdre’s en culpa del dit patro”. Ramon Avellà y Gabriel Palau reclamaban que este perjuicio se cargara a los propietarios y al patrón de la nave y que quedara constancia escrita del hecho. Como testigos firmaron Francés Malonda, encargado del hostal de Benidorm, y Anthoni Vilar mercader de la Vila Joiosa [14].
Finalmente, parece útil citar a José Hinojosa que incluye en Benidorm entre los puertos importantes de la provincia precisamente por la exportación de pasas: “Hay que subrayar la importancia que en la segunda mitad del siglo XV adquirieron los puertos de la costa valenciana meridional como escala hacia Andalucía: Jávea, Benidorm, Vila Joiosa o Alicante,donde se cargaban pasas y frutos secos” [15].

El fracaso final de la Carta Puebla de 1325

Benidorm se construyó en lo alto del promontorio de Canfali, con su castillo en el lado sur, el del mar. Su altura y estar rodeado de mar por tres lados favorecían su defensa en una época de frecuentes ataques corsarios. A pesar de esto el fracaso de la obra de Bernat de Sarriá se debió a la débil defensa del Benidorm medieval: tenía muy pocos habitantes que lo defendieran.

El municipio creado por Bernat de Sarriá era pequeño. Hay datos que nos informan del escaso espacio disponible dentro del recinto defensivo. En el siglo XVI la villa estaba despoblada, sus casas hundidas y se había borrado la estructura urbana de calles y plazas. Pero seguía conservando sus murallas así que el espacio intramuros era el mismo que e la Edad Media. En 1575 dentro de este espacio según Luis Fajardo, señor de Benidorm, había lugar para construir 50 casas [16] y este fue posiblemente el máximo de familias que podían vivir en el Benidorm medieval. Por otro lado un informe de Pedro Gamir del año 1584 sobre la almadraba de Benidorm indicaba que el pueblo era pequeño: el mencionado año no se pudo pescar “por estar allí alojada una compañia de infanteria y no havia lugar para la gente de la almadrava por ser muy angosto y sin casas”  [17].

En cincuenta casas podrían vivir unos 225 habitantes, cifra que no sabemos si se logró en la Edad Media. Sí sabemos que su población en 1381 era de 10 familias, unos 45 habitantes que a finales del siglo XV acabaron reducidas a 6. Por tanto el propósito de Bernat de Sarriá de atraer población mediante la Carta de 1325 fracasó. Y con la demografía se hundió la capacidad defensiva de la villa.

Porque además de la escasez de agua, otro factor que hacía poco atractivo al Benidorm medieval era el constante peligro de los corsarios berberiscos que podían llevarse cautivos a sus habitantes y apoderarse de todo lo que pudieran transportar: cosechas, animales, etc. La defensa constituía un elemento esencial para la supervivencia y la Carta Puebla concedía a los vecinos de Benidorm más exenciones fiscales que otras de su entorno a cambio de contribuir a la defensa de su término municipal que incluía el Albir, l’Alfàs del Pi y parte de la Nucia. Se favorecía a Benidorm, poblado exclusivamente con cristianos, porque en aquellos momentos Polop tenía mayoría de población mudéjar. La nueva villa de Benidorm tendría que controlar todo el litoral desde la Cala de Finestrat hasta el final del Albir e impedir no solo los desembarcos de corsarios sino también la fuga de mudéjares del interior. Una misión casi imposible y peligrosa con tanto territorio y tan pocos habitantes.

Las excavaciones arqueológicas hechas en la Plaça del Castell de Benidorm este verano de 2019 han mostrado los cimientos del castillo de origen medieval, siendo los más antiguos del siglo XIV. Por su grado de conservación destaca el aljibe, probablemente de origen medieval. Fotografía del Ayuntamiento de Benidorm.

La escasez de defensores explica la tragedia de Benidorm en el siglo XV: en 1442, 1447, 1448 y 1450 los corsarios berberiscos se llevaron cautivos todos sus habitantes. En los cuatro ataques la documentación indica que el pueblo quedó vacío: “es romes desert per la presó dels moros, pocs dies ha, feta” [17].

Algunos de sus habitantes volvieron las cuatro veces después de haber pagado el rescate, lo cual implicó que se arruinaran. Un ejemplo fue el citado Lluis Madriç que en 1447 se quedó sin dinero después de pagar el rescate de su mujer y él fue rescatado cuatro años más tarde con la ayuda de su hermano que vivía en Valencia. 

No obstante, no volvieron todos y la población se redujo a 6 familias. Finalmente, a principios del siglo XVI, todos sus habitantes lo abandonaron. En 1503 los turcos iniciaron una campaña de saqueos por el litoral del Reino de Valencia; entre 100 y 180 musulmanes atacaron Benidorm el 13 de abril. Las 6 familias que lo habitaban suponían unas 27 personas y, descontando mujeres, ancianos y niños, las que estaban en disposición de defender el pueblo poco podían hacer. Para Benidorm este quinto ataque fue definitivo: sus habitantes se fueron a la Vila Joiosa y vivían allí por miedo a los corsarios norteafricanos: “Los forasters habitans en la propia vila [la Vila Joiosa] que no tenen cases ni terres perque son de Benidorm i de altres llocs per causa dels moros“.

Benidorm perdió sus habitantes y su término municipal fue absorbido por Polop que a lo largo del siglo XVI ganaba población cristiana. La Carta Puebla de 1325 carecía ya de sentido. Parece que dieciocho años después su señor territorial quiso repoblarlo. Tenemos un indicio que apunta en ese sentido: el 27 de abril de 1521 Alfonso Fajardo, “Senyor de les Baronies de Polop e de Benidorm“, solicitaba al Gobernador General de Valencia que se hiciera un traslado (copia) de la Carta Puebla de 1325 para que no se perdiera y porque necesitaba sacar algunas copias fehacientes: “té necessitat de alguns translats del dit privilegi, e, perquè aquell n·s perda e stiga conservat, requir a Vostra Snyoria mane al scrivà de vostra cort que registre dit translat autentich en los libres de registre de vostra cort e de allí ne done tants transllats auctèntics e fefaents com sien menester“.

Lo que tenía Alfonso Fajardo no era el original de la Carta de 1325, que se había perdido, sino un traslado en pergamino del año 1430 y quería sacar algunas copias fehacientes. ¿Por qué? El traslado de 1430 se hizo el mismo año que Ruy Díaz de Mendoza compraba el señorío de Benidorm y parece normal que se hicieran copias para el nuevo señor. Esta circunstancia de cambio de propiedad en el señorío no concurría en abril de 1521 por lo que resulta verosímil suponer que Alfonso Fajardo tenía intención de repoblar Benidorm con la Carta de 1325 que, como ya hemos visto, era generosa en sus exenciones fiscales y por tanto podía atraer nuevos habitantes. No obstante, la guerra de les Germanies pocos meses después impidió que este proyecto se materializara. 
Aprovechando este conflicto entre cristianos, los corsarios musulmanes ocuparon Benidorm durante dos días y antes de abandonarlo incendiaron y destruyeron todo lo que pudieron, un panorama nada atractivo para posibles repobladores que nunca llegaron. La Carta Puebla de Bernat de Sarriá ya no se utilizaría nunca más. 

A principios del siglo XIV Bernat de Sarriá había creado en Benidorm dos entidades materiales: un pueblo y un castillo. También creó dos entidades jurídicas: un municipio y un señorío. En 1503 o poco después desapareció el municipio que fue absorbido por Polop. Poco a poco las casas deshabitadas se fueron desmoronando o fueron destruidas en 1521 por los corsarios. Posteriormente se restauraron sólo el castillo y las murallas de la villa. Ambos jugaron un importante papel en la defensa del territorio: en el castillo  hubo siempre un contingente de 5 o 6 vigilantes que daban la alarma si descubrían naves sospechosas. 
También seguía existiendo el señorío. En la documentación se cita la “casa de la senyoria”, sede del batle que  representaba al señor territorial y cobraba los tributos que generaba el señorío. Había pescadores en la temporada invernal así que el diezmo del pescado continuó como ingreso señorial.

Estos dos elementos, castillo y señorío, mantuvieron en Benidorm una población testimonial: todo el año el batle y los encargados de la vigilancia y unos meses los pescadores. Castillo y señorío evitaron que Benidorm desapareciera totalmente como otras poblaciones de la Edad Media, por ejemplo Ifach o Albalat. 

En el siglo XVI los ataques corsarios en nuestra comarca fueron intensos y duros. Benidorm fue destruido por ellos en tres ocasiones y el Reino de Valencia lo reconstruyó otras tantas. También levantó, en los dos extremos de la Serra Helada, las torres de vigía de la Bombarda y Caletes. 

Tras la expulsión de los moriscos en 1609 el peligro corsario sobre el litoral de la Marina Baixa no desapareció pero remitió lentamente. Esto explica que Benidorm se volviera a habitar y que en 1646 tuviera 11 vecinos. Sus nombres, respetando la grafía de la época excepto en las mayúsculas, eran:
Frances Llorca,
Joseph Linares, 
Miquel Mingot, 
Jasinto Saragossa,
Pere Mingot,
Joseph Gurembell,
Milchior Lopes,
Francisco de Miquel Deuessa (Devesa)
Guillem Fluixa,
Miquel Fluixa,
Alexandre Ripoll.

Estos vecinos no pertenecían al municipio de Benidorm sino al de Polop; era una pedanía como Xirles y la Nucia. 

Veinte años más tarde Benidorm volvió a ser un municipio independiente pero no con la Carta de 1325, que ya estaba olvidada, sino con una nueva, la de 1666. Las generosas exenciones fiscales de la antigua Carta se recortaban casi totalmente y su nuevo término municipal se reducía aproximadamente a la mitad. A pesar de ello no fracasó dado que Benidorm dispuso de un ordenamiento municipal propio y un sistema de regadío que permitió la viabilidad de la nueva villa y su continuidad hasta la actualidad. Fue preciso crear una nueva estructura de calles y casas ya que la creada por Bernat de Sarriá había desaparecido en el siglo anterior. 

Además si nos fijamos en los apellidos de 1646 y 1666 veremos que no concuerdan en absoluto con los medievales y son similares a los de la Vila Joiosa. Eso significa que desde el punto de vista demográfico el nuevo Benidorm del siglo XVII tampoco tuvo nada que ver con el medieval.

Por tanto, como decía al inicio de este artículo, la Carta Puebla de 1325 fracasó en sus objetivos por la escasez de agua, la escasez de habitantes y la incapacidad de defenderse. Esos inconvenientes ya no estaban el 8 de abril de 1666 porque Beatriz Fajardo de Mendoza creó el Reg Major de l’Alfàs y el municipio tenía veintitrés vecinos cuyos nombres se recogieron en la Carta Puebla. 

Esta segunda carta sí que cumplió sus objetivos y cuando fue anulada por la abolición del Régimen Señorial, el pueblo de Benidorm ya tenía una entidad jurídica y económica consolidada que le permitió convertirse en la actual ciudad turística. Por esto creo que no se tiene que dejar de recordar también esta segunda Carta Puebla. Sin ella Benidorm no existiría.