Entre badenes y radares

Puede ser una imagen de carretera y árbol

Toñín Pérez.- Como dice un buen amigo, la vida está llena de grandes recuerdos. Y yo, afortunadamente tengo muchos.

Pertenezco a una generación de benidormers que soñaba con tener 14 añitos para apuntarse a la autoescuela Jaime, y así poder sacarse el carnet de ciclomotor. Era uno de esos micos que soñaba con tener un Vespino AL, o un ALX. El ALX, tenía intermitentes, esa era la enorme diferencia que los distinguía.

Bueno, aunque una Derbi Variant trucada con un 65 y un 18 también me valía. Era un poquito más macarra, pero molaba mazo. Pere Ripoll, sabe de que hablo. Un buen amigo que ya no está por estos lares consiguió que esa moto entrara en nuestros corazónes para siempre. Allá donde estés, te seguimos recordando, querido Pedro. La verdad es que solo queríamos subir al instituto y poder llevar a la chica que te gustaba de paquete.

Uno de tantos muchachos que iba sin casco en moto, y que aparcaba en la Zona 9 el coche en doble fila sin ninguna preocupación. Sabías que si alguien quería salir y el coche molestaba, lo tenías en punto muerto y sin freno de mano; solo había que empujarlo un poco, y de esa manera el coche que estaba bien aparcado salía sin más.

De esos chavales que llamaba a los policías municipales por su nombre con un enorme respeto, ellos hacían lo mismo contigo. Y que cuando cometías una pequeña infracción no sacaban el talonario en plan Jessy James a las primeras de cambio. Aunque eso sí, a la siguiente no te libraba ni la divina providencia. Los tiempos cambian Antoñito, y a veces, incluso a mejor. En fin… a 10 Km por hora la vida pasa muy deprisa.