Noticia somos y en noticia nos convertiremos

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Fernando Fer.- Que la mayoría de mortales asimila tácitamente los arraigados noticieros , insalubres o no, a los que las naciones de los países desarrollados nos tienen acostumbrados en las horas de máxima audiencia, es un hecho.  El modo en que lo exponen, vital para el devenir del sentido común de las masas.  Sus consecuencias, incalculables, para bien o para mal.

The Great Pretender es una excelente canción de soul compuesta por The Platters, interpretada por muchos, llegó a nuestros corazones desde que los Platters,  Elvis y alguno más la interpretara con la sutileza que merecía,  pero llegó a los altares de la grandeza con nuestro querido Freddy Mercury.  No era muy dado a hacer versiones pero acertó de pleno hasta llegar a ser número uno en muchos países.  Platters  la dio a conocer con su anhelo pausado y sutil , algo cursi .  Elvis dobló todo lo expuesto por los anteriores.  Mercury la sacó de ese status de canción de alma, íntima , enamoradiza y del montón para darle eso que tenía él, lleno era de gracia. He aquí la misma letra, la misma partitura pero expresada con diferentes matices, en este caso musicales.

En camiseta de tirantes | Opinion Home | EL MUNDOFotografía de El Mundo

Imaginen por un momento que descendiera Freddy Mercury del reino de los cielos y receloso de ver cómo la audiencia se aburre frente al televisor en las horas de máxima audiencia o en el mejor de los casos se entretiene, que no es poco, presto a liderar el noticiero en el canal que ustedes quieran. Pónganlo en sus partes informativos del fin de semana para no trastocar mucho la indudable querencia por la rutina de la inmensa mayoría de los mortales , o en el de los medios días.  Imagínense como sería una noticia contada por el incomparable Freddy, con su camiseta sin mangas blanca , su bigote, su voz de baritono desgarrada, su dentadura abrupta y casi perfecta, con el micrófono empuñado cual Excalibur recién extraída de su rocoso enclave perenne esperando al elegido.   Dejémosle que nos cuente las cosas actuales , que llene de colorido el televisor con sus maquetas inolvidables , que adorne sus palabras con un ligero tono musical , le haría falta bien poco para crear una partitura con las noticias menos destacadas.  Sería capaz de hacernos llorar de alegría con las noticias más relevantes del momento. O de pena. O de amor.  Cambiando de letra y al tono de the Great Pretender , una tras otra nos llena los oídos de esas noticias.  Qué situación verdad? 

Sean del canal que sean, llueven las novedades sobre nuestra pandemia y sus informadores y opinadores, los sucesos, las revueltas de los vagos,  los seguimientos cercanos de juicios de renombre por corruptelas (las que salen a la luz, o las que algunos prefieren que lo hagan, digo yo..), viejos casos de los que apenas recordábamos su nombre, y tras largos años de espera por fin son condenados los malos, o demostrada su inocencia,  ya sabemos que la justicia española es lenta pero segura, lo dicen los que saben…  Bueno , alguna cagada hay por ahí pero nadie es perfecto , tampoco vamos a pedirle…o si.         

En definitiva de lo que se trata es de que la noticia llegue con la mayor objetividad posible para que usted, yo y el vecino lleguemos a nuestras propias conclusiones de lo que ocurre o en el mejor de los casos sepamos la verdad. La opinión que se genere en los parques , colas del paro o en los queridos y añorados bares ya está condicionada por más cosas, como por ejemplo la cantidad de cervezas con que uno cargue, pero eso ya es otro cantar y la mayoría de veces desafinado.

Los dos presentadores de noticieros más reputados de nuestro país , como son Pedro Piqueras y Vicente Vallés, se alternan liderazgo, son grandes comunicadores , respaldados por grandes redactores, que  a su vez son dirigidos por otros… pero cada vez  aplican  menos objetividad a la noticia porque de lo que se trata hoy en día es de atraer el mayor número de oyentes a su canal, ni más ni menos, lo de la objetividad ya lo lleva otro… Ya de por sí el tono de la voz, la musicalidad de sus trenzadas y redactadas palabras, la amabilidad que nos llegue de las mismas y hasta el maquillaje que cada uno de estos utilice, nos va a hacer ver, en mayor o menor medida  las cosas con mayor o menor optimismo, o todo lo contrario.

La enorme cantidad de canales y de otros buenos comunicadores hace que la competencia entre ellos sea evidente  por necesidad.  De esta manera con todos los matices, y enajenada por los mismos, que conforman una noticia expresada por el informador, se lleva el gato al agua quien crea más impacto en el telespectador. 

Salvando las distancias , he aquí una analogía de estos grandes intérpretes con una misma canción comparada con grandes comunicadores con una misma noticia.  Básicamente las cosas , según como y quién las diga, hará que nos llegue mejor, peor o impactará en nuestra mente y en nuestro ánimo de manera distinta. 
Anímense a no creerse todo lo que nos cuentan.  Empeñense en sacar sus propias conclusiones de lo que ocurra. 

Duden, comparen.  Entablen amistad con su otro yo, el inconformista , el perspicaz e intuitivo que llevan dentro.  Y si le añaden algo de colorido y desenfado a lo que realmente importa poco, que es mucho, resetearán sus mentes y su ánimo para superar con creces estos tiempos en los que la madre naturaleza ha puesto a prueba nuestra existencia. 


Show must go on.