El Muro de los Anhelos

wp-16117841077793590888651210377874.jpg
Fotografía de Bautista Segarra tomada desde la Punta del Cavall

Lo que la pandemia ha arrebatado a la gente es difícil  de resumir por mil artículos u reportajes que se lean, vean o escuchen, por ello no estaría mal una iniciativa en los pueblos de la Marina Baixa que consista en eso: en dejar/plasmar mensajes anónimos o con nombres y apellidos (a la libre elección del escribano), que nos permita expresar a los que aquí vivimos nuestros miedos, ansias, nuestros temores, nuestros anhelos, frases de recuerdos a un familiar o a un amigo/-a que se ha ido durante el tiempo que la Covid-19 ha hecho de nuestras vidas lo que ha querido. Podríamos denominarlo el “Muro de los Anhelos”.

 Belén Richarte.- Una especie de “Muro de la Esperanza”, en el que además podamos escribir con tizas de colores los anhelos que muchas personas quieren hacer cuando toda esta pesadilla pase. ¡Quién sabe si con el tiempo no acabe siendo un nuevo “atractivo turístico”! Porque como todos y todas sabemos, y aunque todavía las cifras que nos ofrece la Conselleria de Sanidad son tremendas, no hay mal que cien años dure y habrá un mañana en el que esos anhelos, tras la pandemia, como el denominador de la enorme incertidumbre del momento que se vive, quedaran plasmados en las pizarras colocadas en nuestros parques o plazas (a gusto de la localidad donde se emplace) y que otros u otras vendrán a leer “cuando todo esto termine”.

wp-16117841459672658267701546408898.jpg

También podría servir para que cuando pasemos por ese lugar, por delante de ese muro -y la pesadilla de terror se haya convertido en un recuerdo-, comprobar con nuestros propios ojos si cumplimos aquellos anhelos que la pandemia nos impedía realizar. Son anhelos triviales, en el que abundan los besos y abrazos, las reuniones familiares, las comidas y las cenas, las fiestas con amigos y amigas y los viajes que se tenían en mente pero que no se llegaron a realizar.

wp-16117841761144029645925258731845.jpg
Confrides, helado

 Breve encuesta

 La mente es sabia y su adaptación a una nueva realidad casi inmediata, ahí está el instinto de supervivencia del ser humano. Esta semana que ha sido la semana negra en cuanto a muertes en la provincia de Alicante y, especialmente, sangrante en Benidorm y La Vila Joiosa, me he atrevido a hacer vía whattsap una breve encuesta a un grupo de unas 30 personas, de entre 26-68 años, de edad, de diferentes localidades de la Marina Baixa, en la que sólo tenían que responder a una pregunta: Si hubiera un día después en el que todo volviera a la normalidad tal y como la conocíamos antes de marzo de 2020, ¿qué harías? Las preguntas son todas similares:

         – “Nada especial, disfrutar de un día normal sin la mierda ésta”.             (C.S.S., 57 años).

        – “No creérmelo”. (M.T., 60 años).

         – “Trabajar más a gustito y vivir más arrimadito”. (J. F., 60 años).

         – “Saldría a bailar y a beberme unas cervezas con los amigos y mis hermanos y sobrinos y dar besos y a brazos a todo”. (C. R. S., 57 años).

         –  “Salir a ver y a abrazar a esa gente que no he podido ver ni abrazar en mucho tiempo” (R. V., 57 años).

        –  “Aprovechar más el tiempo con los seres queridos”. (L. S. S., 62 años). 

         – “Lo que haría es hacer una gran comida con toda la familia y seguidamente otra con los amigos”. (Y. R. M., 50 años).

         – “Me encantaría poder ir a visitar a mi madre más a menudo como antes hacía y hacer la comida que tengo pendiente con los amigos”. (P. T. L., 49 años).

         – “Lo primero reunirme con toda y apreciar más lo que tengo, sobretodo la salud”. (M. S., 49 años).

         – “Abrazar a mi gente. ¡Cómo lo echo de menos! (A. P. Z., 49 años).

        – “Darle mil besos y abrazos a mis padres y después analizar cómo podemos remontar la economía”. (P. R. I., 56 años).

         – “Hacer el viaje que dejé de hacer por la pandemia y besar a mis padres todos los días, como hacía antes”. (V. G. L 54 años).

         – “Irme a mi casa del pueblo y pasar allí un mes por lo menos. (P. G., 60 años).

         – “Estar más con mi familia y, sobretodo, viajar”. (P. L., 66 años)

         – “Abrazar a mis padres”. (C. C., 46 años).

         – “Hacer una comida o cena con más familia y amigos”. (M. P., 60 años).

        – “Reunirme con mi familia, amigas y amigos y abrazarlos hasta cansarme…”. (I. R. E., 64 años).

        – “Juntarme con familia y amigos a comer, beber y bailar”. (C. E. S., 47 años).

        – “Reunirme con toda la gente que quiero sin prisas, sin distancias. ¡Y viajar!”. (M. M., 26 años).

        – “Organizar una comida con mi familia y amigos y abrazarlos todo lo que deseé y realizar los viajes que se me han quedado pendientes”. (A. M., 65 años).

         – “Quedar con mis amigas”. (T. F. M., 52 años).

         – “Irme de cena y de fiesta con las amigas”. (C. S. A., 49 años).

         – “Quedar para cenar e irme de fiesta con las amigas”. (P. F. F., 49 años).

        – “Volver a trabajar en mi hotel como las locas, a trabajar y a quejarme del calor, del frío, de los guiris, de los abuelos y de tener ganas de coger vacaciones”. (I. S. P., 55 años).

         – “Abrazar a todo el mundo y dar besos como sino hubiera un mañana: a conocidos y desconocidos”. (A. M., 56 años).

         – “Dar súper abrazos a todas las personas que quiero”.

En todas las personas que contestaron la pregunta se da una coincidencia: las ganas de pasar página, la esperanza de que todo va a pasar, las enormes ganas de abrazar y ser abrazados,… las fuerzas están al límite (esta semana, en un mismo día, he sabido del fallecimiento de tres vecinos de Benidorm que conocía, habrá otros que ni me entere), aún así la mente humana se agarra con fuerza a lo positivo, a la vida y es que con  una sólo noticia podemos empezar a ver la luz al final del túnel

 Un fármaco español reduce la carga viral del Covid

El pasado lunes, 25 de enero,un artículo de la prestigiosa revista  Science informaba de que un fármaco de una empresa española, reducía la carga viral del coronavirus según ensayos en pacientes y animales infectados, según trasladaba la agencia de noticias EFE. Las reacciones no se hicieron esperar todos los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia, hablaban con expertos, con médicos, con virólogos,…Los móviles y grupos de whatssap estuvieron activos durante todo el día y esa fue la noticia más comentada de la jornada

Al día martes, 26 de enero, supimos que el grupo farmacéutico español PharmaMar se disparaba casi un 14 % en bolsa después de que la revista científica Sciencie concluyese que la plitidepsina, componente de su fármaco Aplidin, reduce sensiblemente la carga viral de la COVID-19.      El artículo señala que este compuesto clínico ha demostrado “una fuerte potencia antiviral” en los ensayos con pacientes infectados de coronavirus y que su toxicidad es “limitada”, según la comunicación que la empresa ha remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Por todo ello, las 10:30 de este martes, las acciones de PharmaMar ganaban un 13,96 %, la segunda mayor subida de la Bolsa española después de la protagonizada por Naturgy, y se situaban en 100 euros. En lo que va de año, la compañía farmacéutica se ha revalorizado un 40,8 %.

Los autores han concluido que la “plitidepsina” es “con diferencia” el compuesto más potente descubierto hasta ahora y han planteado por ello que debería probarse en ensayos clínicos ampliados para el tratamiento de la covid-19, ya que han determinado que “la actividad antiviral de la plitidepsina contra el SARS-CoV-2 se produce mediante la inhibición de una conocida diana (la eEF1A)” y han asegurado que este fármaco ha demostrado “in vitro” una fuerte potencia antiviral, en comparación con otros antivirales contra el SARS-CoV-2, y además con una toxicidad limitada.

Los investigadores han observado en la publicación de Science que aunque la toxicidad es una preocupación en cualquier antiviral dirigido a una proteína de la célula humana, el perfil de seguridad de la plitidepsina está bien establecido en humanos y que las dosis bien toleradas de este medicamento que se han utilizado en el ensayo clínico contra la covid-19 son incluso más bajas que las utilizadas en estos experimentos.

 La empresa recuerda, en la misma nota difundida el pasado miércoles, “que ante la continua propagación mundial de la enfermedad y la creciente desesperación por encontrar un tratamiento, el director del Instituto de Biociencias Cuantitativas (QBI) de la Universidad de California en San Francisco, Nevan Krogan, sumó fuerzas con investigadores de la Universidad de California, el Instituto Gladstone, la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, el Instituto Pasteur y el Instituto Médico Howard Hughes, para la búsqueda de un tratamiento”.

Actualmente, la biofarmacéutica española PharmaMar está ya negociando con diferentes organismos reguladores el inicio de los ensayos de fase III previstos.

 Hay vacunas, hay fármacos (no sé cuando todo esto acabará, espero que cuanto antes), hay esperanza y eso la mente humana lo sabe. ¡Hagamos todo esto más sencillo y mientras pasa la tormenta quedémonos en casa!

wp-16117842158551919351762597443429.jpg

        *Desembocadura del río Amadorio en La Vila, foto de Neus Aliaga