19 meses despues

19 meses después

Leopoldo Bernabeu.- A punto de terminar un año para olvidar que nunca olvidaremos y cuando todos siguen hablando de lo único que se habla, intento abstraerme repasando materias que antaño eran rabiosa actualidad y hoy no sólo pasan desapercibidas, sino que al pretender ponerlas en el tablero del comentario puede ocasionar afrentas no previstas.

Aunque por desgracia aún quedan meses para seguir hablando sobre nuestro enemigo invisible, pero viendo que se han cumplido ya la nada despreciable cantidad de diecinueve meses desde el día en que votamos para elegir a quienes, en teoría, nos tenían que mejorar la vida, me he sumergido en una profunda reflexión nada fácil de resolver. ¿Qué hay de la gestión municipal cuando nos acercamos a la mitad de la legislatura?.

A la respuesta ha contribuido también la constante escandalera nacional propiciada por el mismo enemigo común, cuestión tan mal gestionada por el gobierno central como bien vendida al consumidor mediático, otorgando a los ayuntamientos un liderazgo merecido sin buscarlo. Los ciudadanos han visto en sus alcaldes el reflejo de una política cercana que ha servido para ayudarles de verdad, sin tanto palabreo. Justo lo contrario de lo ofrecido por aquellos que teniendo la inmensa responsabilidad de reconocer el problema, atajar sus consecuencias y ofrecer soluciones, han hundido al país en la más absoluta de las miserias y desesperanza. Convencido estoy que si se reflejara esa posibilidad en una encuesta, la mayoría apostaría por eliminar a todos los líderes nacionales.

Hace 19 meses que los vecinos de Benidorm concedieron la mayoría absoluta al Partido Popular de Toni Pérez. A punto de inaugurar el año 2021, la estación de Autobuses sigue, además de un limbo jurídico con el horizonte más negro que el futuro de la Monarquía, en la misma lamentable situación de insalubridad e imagen. La urgente Comisaría, anunciada cada año desde 2003, ni está ni se le espera…como mínimo, y es un escenario muy ambicioso, hasta 2024. La remodelación del instituto Pere Mª Orts i Bosch, buque insignia de la educación en la ciudad, sigue durmiendo el sueño de los justos, y va ya para una década el agravio que sufren nuestros estudiantes. Del centro cultural sólo sabemos que el inefable Ximo Puig ha vuelto a visitar las obras sin ruborizarse lo más mínimo, convencido que cumple con venir a verla una vez cada dos años y decirnos lo mismo, algo que vista la respuesta municipal, al parecer es suficiente. Sobre el polígono industrial sólo podemos sentir vergüenza y envidia, comprobando como pasan los años sin que se mueva una piedra, excepto la que se puso hace casi tres, y verificar el constante crecimiento del bulevar comercial del vecino Finestrat. Y sobre el cacareado centro de salud del Rincón de Loix y lo que iba a ser el nuevo CDT de la ciudad, sólo quedan los brindis al sol, los reproches plenarios y las buenas intenciones. 

Y esto por no hablar de una obra que tendría que haber sido el emblema de las infraestructuras del siglo XXI en Benidorm, la prestigiosa heredera del más visionario de nuestros alcaldes, don Pedro Zaragoza. Una avenida del mediterráneo que, como algún concejal de la anterior legislatura avanzó, ha costado más tiempo del previsto en su finalización y de lo presupuestado en su coste, para quedarse al final en un bonito parcheo con cierto glamour, pero en el que se ha cometido el mismo error que en la playa de poniente, ahorcando la oportunidad de aprovechar la ocasión y realizar un inmenso parking subterráneo, propiciando que el tráfico pueda llegar hasta el corazón de Benidorm sin mutilar el futuro comercial de la ciudad con esa carta de invitación para realizar las compras en el exterior.

Podría seguir pero no es necesario, es el de jávù de una realidad difícil de entender. He citado infraestructuras que no sólo están así desde hace meses, sino años. Y cuando llega la hora de votar ustedes eligen de nuevo a los mismos. La conclusión es que los votantes somos masoquistas o tenemos memoria de pez. O no…

Estamos tan abducidos por nuestro propio rebeldía infantil, que somos capaces de maldecir y admirar a un político con la misma velocidad que Pedro Sánchez nos miente, de ahí su éxito. No somos tan distintos. La ideología ha muerto, son las personas y sus hechos quienes nos atraen. Toni Pérez, a quien en circunstancias normales haríamos responsable de la falta de respuesta ante todo lo denunciado, hoy volvería a ganar las elecciones con una mayoría todavía más amplia, porque su experiencia política, puesta al servicio del Covid y esa situación tan caótica que a muchos otros habría hundido, ha conseguido auparle al cénit de una gestión al más puro estilo populista, repartiendo parabienes entre la zaherida población, travistiéndose en el más amable transmisor del protocolo progresista y descabalgando con ello a la desnortada oposición, removida en sus principios y demasiado acomodada en la retaguardia, esperando el fallo de un zorro que, mientras tanto, se les comía las gallinas.

Paseo por Benidorm y lo veo triste, vacío y cerrado, pero también amable, limpio y bonito, como esperando nuestro regreso. Nadie hará responsable al alcalde de lo primero pero sí de lo segundo. El Covid es un desastre que ha servido para descabalgar a los mediocres y elevar a los astutos. 19 meses después… nadie se acuerda de que han pasado 19 meses. Disfruten lo votado.