La violencia de género resurge con fuerza tras la pandemia

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Ahora que estamos a punto de llegar al final del Plan de Desescalada aprobado por el Gobierno de España ante la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 los casos por Violencia de Género se van a multiplicar según todas las fuentes consultadas por esta periodista, que no se anda con estrecheces a la hora de ilustrar al lector/-a con cifras y fuentes solventes.

Un reportaje de Belén Richarte

Durante el confinamiento, en la mayoría de los casos, las víctimas de violencia de género permanecen en los domicilios con su agresor, lo que supone un aumento del riesgo y mayores dificultades para pedir ayuda, además de que la convivencia constante entre víctima y maltratador potencia la violencia y el aumento de la tensión. Esas tensiones aumentan a medida que se inicia el Plan de Desescalada. Instituciones y Asociaciones no han dado a basto. Todos/-as coinciden en afirmar que lo peor en cuanto a Violencia de Género está por llegar…¡Ojalá nos equivoquemos! Hoy hablamos de Benidorm, pandemia y Violencia de Género, Mujeres con Voz y del último informe publicado esta semana por el Consejo General del Poder Judicial “Informe sobre los 1.000 primeros casos de Víctimas Mortales por Violencia de Género en el ámbito de la pareja o ex pareja”.

Vamos por partes: las Concejalías de Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento de Benidorm, al ser la capital del turismo y la ciudad con mayor censo poblacional han tratado de abordar y dar respuesta al tema, a través de varios frentes.

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En primer lugar, y según fuentes de ambos departamentos, “respecto a la prevención y sensibilización en materia de violencia de género: se han reforzado los servicios de los centros mujer 24 horas, 112 y 016, también se han realizado colaboraciones con farmacias con el programa Mascarilla 19” -y añaden- “hemos difundido campañas de sensibilización y prevención para que todas/-os estemos atentos/-as y si hemos detectado cualquier indicador que nos haya hecho pensar que se está produciendo a nuestro alrededor algún caso de Violencia de Género hemos avisado a los teléfonos 900 580 888 o al 016”.

En segundo lugar, desde el la esfera municipal, exponen las citadas fuentes “hemos puesto a disposición de las mujeres lo servicios: servicio de información, asesoría jurídica, atención psicológica, tramitación y seguimiento de ATENPRO (Servicio Telefónico de Atención y Protección a las víctimas de la Violencia de Género). La unidades de Igualdad hemos continuado prestando información en violencia y realizando, durante la pandemia, las derivaciones que han correspondido, bien a recursos propios municipales o a los servicios especializados como el Centro Mujer 24 Horas”.

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En cuanto a la intervención directa con las mujeres, durante el confinamiento y las posteriores fases de desescalada “la realidad municipal que se ha observado desde los recursos de atención a víctimas de Violencia de Género ha sido la siguiente: en el inicio de la pandemia, durante el confinamiento, se han observado numerosas dificultades en relación al seguimiento llevado a cabo con las víctimas” – y añaden- “las mujeres que aún conviven con sus presuntos agresores, mayoritariamente, ha sido muy complicado contactar con ellas y poder realizar un seguimiento en el que se pudiese sentir del todo libre a la hora de hablar con sus técnicos de referencia, si bien en algún momento, se ha planteado que en los casos de mayor riesgo la mujer acudiese de manera presencial, ha sido muy complicado, puesto que el presunto agresor se encontraba confinado en el domicilio las 24 horas del día por lo que hacía más difícil la salida de la mujer. En aquellos casos en los que la mujer tiene hijos/as de corta edad ha supuesto una dificultad añadida a la hora de mantener seguimiento telefónico, por videollamada o presencial, puesto que muchas mujeres no cuentan con apoyo a la hora del cuidado de los y las menores. En este sentido, se han intentado sortear estos inconvenientes para seguir manteniendo el contacto habitual con las mujeres”.

Las citadas fuentes afirman que “durante la fase de confinamiento total, han surgido urgencias de mujeres que han denunciado o han decidido salir del domicilio. En este caso, se han activado los recursos pertinentes para la cobertura de las necesidades de la situación, el servicio se ha adaptado a las necesidades del momento social, bien tramitando las ayudas económicas pertinentes o aportando alternativas de alojamiento a la mujer” -y destacan- “un aspecto facilitador ha sido la atención telefónica de Centro Mujer 24 Horas que se ha prestado durante esta etapa; nos ha permitido que las mujeres pudiesen tener acceso al recurso sin tener que viajar hasta el centro de referencia más cercano (Dénia) lo cual era práctimente imposible por las circunstancias. Del mismo modo, nos ha facilitado estar prevenidas y debidamente coordinadas ante un posible ingreso en Centro de Protección”.

Por último estas fuentes concluyen diciendo que “posteriormente hemos conocido que en numerosos casos ha aumentado la violencia durante el confinamiento, no ha sido hasta la entrada de la Fase I cuando las mujeres han comenzado a movilizar los recursos y expresar con mayor libertad lo vivido durante el confinamiento. En el inicio de la Fase I, se ha percibido un aumento notorio de los casos de mujeres víctimas de la Violencia de Género recepcionado por nuestro servicio. La mayoría de casos que han llegado han sido casos en los que las mujeres han interpuesto denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional. Del mismo modo, han aumentado los trámites de solicitud de alta en el servicio de ATENPRO. Nos tememos por desgracia un rebrote de la Violencia de Género”.

Mujeres con Voz: la Asociación de la Marina Baixa

Por su parte la Presidenta de Mujeres con Voz (asociación comarcal), Margarita Lujan, asegura que “ha habido un gran repunte de víctimas de Violencia de Género durante el confinamiento. Nosotras nos hemos estado personado en el juzgado durante esa fase y nos hemos llegado a juntar con tres víctimas a la vez, pero, sobretodo, hemos tenido muchas llamadas por las noches, de madrugada, sobre las 03:00-04:00 de la madrugada; es decir, cuando el maltratador está durmiendo y ellas pueden hablar por teléfono: y aunque les decíamos que nosotras íbamos y que llamábamos a la Policía, siempre han respondido que cuando acabara el confinamiento”.

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Por desgracia, según Luján, “estamos comprobando ahora mismo que esas denuncias están saliendo a la luz. Tampoco ha habido ningún quebrantamiento de condena por orden de alejamiento” -y recalca- “lo sí que quiero destacar es que ha habido, por desgracia, un repunte del número de víctimas por Violencia de Género”.

En cuanto a la respuesta por parte de las las distintas administraciones, Margarita Luján asegura que “mayoría de los ayuntamientos de la comarca han tenido un comportamiento bueno en este tema, no voy a decir que todos porque sería mentir (pero en dos en concreto la gestión ha sido nefasta durante esta crisis sanitaria y Violencia de Género se refiere: no nos han dado ninguna ayuda para alimentos ni a las mismas víctimas que han huido de su casa durante el confinamiento). Sí tengo que decir y agradecer la colaboración del Centro 24 horas de Dénia que nos han tramitado todo para que víctimas de la violencia de género que han llegado hasta nuestra asociación pudieran empezar a cobrar por lo menos lo mínimo. Muchos ayuntamientos nos negaban que a nosotras no nos afectaba el Covid-19, cuando la mayoría de nuestras mujeres son camareras de habitación o trabajan para el sector servicios aunque bien es cierto que nos daban comida para que pudiéramos repartir entre nuestra usuarias. Por eso consideramos que no ha habido una buena atención a la víctima de la Violencia de Género”.

Pero lo peor, lo peor que lleva Luján en el alma es decir: “Ahora llevamos apenas otras dos semanas que cada día hemos coincidido con otros dos o tres casos en los juzgados”.

¿Por qué menos casos durante la Pandemia?

El porqué durante la pandemia de Covid-19 se hayan producido menos asesinatos de mujeres a manos de sus parejas lo resume así Miguel Lorente, experto en Violencia de Género: “Durante el confinamiento las mujeres maltratadas han estado, en su inmensa mayoría, viviendo 24 horas con el agresor, por tanto el agresor, que realiza su conducta de control sobre la mujer lo ha tenido muy fácil porque ésta estaba obligada a estar todo el día con él, como toda la población que durante el confinamiento nos hemos visto a estar las 24 horas con nuestras familias y parejas. Por tanto el controlador/el agresor estaba tranquilo. El problema es que se espera -¡y ojalá no suceda!-, que la violencia acumulada durante todo este tiempo emerja después porque la mujer puede entrar, puede salir, puede llamar, puede estar con otras personas…Es decir, la mujer escapa al dominio, al control, al sometimiento del agresor y es cuando desencadena el factor de los celos y aumenta la agresividad”.

Informe sobre Violencia de Género CGPJ

Esta semana el Consejo General del Poder Judicial publicaba el “Informe sobre los 1.000 primeros casos de Víctimas Mortales por Violencia de Género en el ámbito de la pareja o ex pareja”. María Ángeles Carmona Vergara, Presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género realiza en el prólogo un excelente basado en un trabajo de campo corroborado posteriormente con gráficas y datos pormenorizados y extensible a cualquier comunidad autónoma o provincia de España. Este año han muerto en nuestro país un total de 21 mujeres a manos de sus maltratadores. Del “Informe de Carmona Vergara, que abarca de 2003 a 2019, podemos extraer datos interesantes que desde el punto de vista de la Comunidad Valenciana que 2018 fue annus horribilis con un promedio de 3,6 puntos, fue el año en el que se registró una mayor tasa de Víctimas por Violencia de Género, y superior a la media nacional; pero en 2018 la Comunidad Valenciana tuvo tan sólo dos muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas.

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A nivel nacional el dato para mí no deja de ser un dato más, pero para muchos es muy de conversación de barra (¡igual de repugnante es provenga de donde provenga!): por nacionalidades, las víctimas españolas suman un porcentaje de un 65’5% y las víctimas extranjeras un 34’5%.

Resumen del “Informe”

El 20 de abril de 2019 la violencia machista se cobró su víctima número 1.000 en España. Un número doloroso que cuantifica el sufrimiento de esas mujeres entre dos fechas concretas –de enero de 2003, año que empezaron a contabilizarse los crímenes, a abril de 2019– pero que, más allá de la fría cifra, pone ante los ojos de la sociedad de forma clara e irrefutable la voracidad de una lacra social que antes y después ya había segado y seguiría segando muchas vidas. Sirva también este dato para mantener vivo entre nosotros el recuerdo de las víctimas, que a la fecha de la publicación de este informe suman ya 1.055.

Con la elaboración de este documento, el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial quiere contribuir a conocer mejor la violencia machista mediante el análisis minucioso de todos los asesinatos y homicidios cometidos durante los más de dieciséis años que abarca el estudio. Poner bajo la lupa cada uno de esos mil casos proporciona información valiosa para corregir posibles errores o disfunciones en el sistema de protección de las víctimas y, a partir de ahí, dotar a las administraciones de nuevas y mejores herramientas en la prevención de los crímenes.

El estudio, para cuya elaboración se ha utilizado información objetiva contenida en los expedientes judiciales, constata la existencia de elementos y situaciones comunes en todos los crímenes examinados, lo que permite detectar con claridad los elementos característicos de estos crímenes así como las circunstancias de riesgo para las mujeres que sufren situaciones de malos tratos a manos de su pareja o ex pareja.

Del examen de los mil casos se puede concluir que la violencia de género en el ámbito de la pareja o ex pareja es un fenómeno que afecta a mujeres de todos los ámbitos y orígenes, sea cual sea la clase social, nacionalidad, grupo étnico, edad, nivel de estudios, etcétera. También, que entre 2003 y 2019 hubo en España un asesinato machista a la semana, lo que arroja una media de 61,3 mujeres asesinadas al año.

El análisis estadístico de los mil casos confirma que la convivencia con el agresor es uno de los factores que incrementan el riesgo para la vida de las víctimas: 605 mujeres asesinadas (el 60,5% del total) mantenían la convivencia con su agresor en el momento de su muerte. También fueron frecuentes los casos en los que víctima y agresor seguían compartiendo vivienda después de formalizar la separación o divorcio legal. En el 10% por ciento de los casos esa convivencia continuaba pese a la existencia de denuncia y en el 2,9%, pese al establecimiento de medidas de protección. El domicilio fue, además, el lugar en el que se produjeron el 75 % de los crímenes.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo hace referencia a este aspecto y advierte del aumento del riesgo cuando victimario y víctima siguen conviviendo una vez que ésta ha tomado la decisión de romper la relación. La negativa a aceptar esa ruptura por parte del maltratador puede provocar la comisión de hechos de mayor gravedad e implicar un incremento “grave” del riesgo para la vida de la víctima (STS 247/2018, 8 de mayo).

La maternidad es otro de los factores de riesgo, pues el miedo a que el agresor haga daño a los hijos como venganza o represalia contra la madre frena a las mujeres a la hora de denunciar su situación. En el 75,1% de los casos analizados, la víctima había tenido al menos un hijo o hija; en otros términos, entre 2003 y 2019, 765 menores quedaron huérfanos de madre. Sólo en 261 casos de los mil analizados, existe constancia de denuncia previa de la víctima, lo que significa que el 73,9 por ciento de las mujeres asesinadas no había denunciado a su agresor.

Al “escenario del miedo” que el maltrato habitual provoca en el hogar se ha referido también la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que ha señalado cómo las agresiones continuadas, físicas o verbales, afectan a la víctima desde el punto de vista psicológico y agravan su sufrimiento. El temor a una agresión mayor es en gran medida la causa del silencio de la víctima o de la interposición tardía de la denuncia. Esta razón ha llevado a nuestro Alto Tribunal a determinar que el silencio inicial que se produce cuando una mujer decide denunciar meses o años después de la primera agresión no puede penalizar a la víctima. Es decir, no puede hacer recaer automáticamente sobre ella la sospecha de que está mintiendo.

Como presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género me gustaría poner en valor la importancia de estudiar y analizar con fines estadísticos la violencia machista para que las instituciones, desde el conocimiento profundo de este fenómeno criminal, podamos mejorar nuestra respuesta. La Administración de Justicia, las Fuerzas de Seguridad del Estado, los servicios médicos, sociales, etc. tenemos un compromiso con las víctimas y no podemos dar ni un solo paso atrás en nuestra lucha por una sociedad más justa y más libre.

En este sentido quiero, una vez más, invitar a las mujeres que sufren violencia de género a pedir ayuda, a romper el silencio, pues es la única forma de poner en marcha todos los mecanismos de asistencia y protección a las víctimas y de juzgar al maltratador. Las víctimas no están solas, deben tener esperanza, pues son muchos los profesionales dedicados a prestarles apoyo.

Pero también me gustaría que este informe sea un tributo en recuerdo de las mujeres asesinadas. No podemos olvidar que detrás de las cifras hay nombres, rostros, sufrimiento, proyectos de vida rotos, huérfanos… y que simbolizan el dolor y el sufrimiento de todas las víctimas y de sus familias. Su muerte no puede quedar en vano.

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Por último destacar y lamentar, según fuentes del Observatorio de la Violencia de Género, que “el número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas asciende a 21 en lo que va del año 2020, siendo 1.054 el número total de mujeres asesinadas por violencia de género desde 2003; y el número de menores asesinados por violencia de género asciende a tres en lo que va del año 2020, siendo 37 el número total desde 2013”.