El día que nació Podemos

¡El día que nació Podemos!

Antonio Mejías.- Buscar la Génesis es lo mejor que se puede hacer para saber cómo se ha llegado o porque a un sitio o situación. Con la llegada del pasado 12 de mayo de 2020, se cumplen exactamente 10 años de lo que, en mi modesta opinión, fue la semilla que se sembró para que se creara el movimiento 15 M y a la postre el nacimiento de Podemos.

A igual que en otras situaciones de inestabilidad económica, el ciudadano se hastía de lo que está establecido, un partido que ya no es lo que creía y el otro que pensaba que sería el bálsamo de fierabrás. Pasado este tiempo ha quedado demostrado que tampoco sacó ningún conejo de la chistera, probablemente porque no había.

Que los políticos en general piensan que somos tontos, casi todos los sabemos, pero si es cierto que se nos intenta manipular en demasía, como dijo Anaxágoras de Clazomene: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía”. Bien, la sesión parlamentaria del miércoles 12 de mayo de 2010 quedará grabada en la memoria de España. José Luis Rodríguez Zapatero (unos dirán que fue un héroe y otros un mandado, se dijo que esa misma noche había recibido la llamada de varios dirigentes mundiales). Ese día, el jefe del Gobierno anunció uno de los ajustes económicos más impopulares y dolorosos de la Democracia. Aquel 12 de mayo, Zapatero firmó sus recetas: bajó un 5% el sueldo a los funcionarios, eliminó el cheque bebé, congeló las pensiones, excepto las no contributivas y las mínimas, entre otras cosas. Zapatero ya sabía que no podría seguir, porque los españoles suelen perdonar casi todo a “los suyos” excepto si les tocan el bolsillo (de forma directa claro). Tras siete años como Presidente del Gobierno, sabía que se le acababa el crédito, tendría que tomar medidas mucho más drásticas y dolorosas, y como le sucedería a Grecia tendría que pedir el rescate a la UE.

Todos sabemos que sucedió entonces, elecciones generales, “que pase el siguiente” que diría aquel. El domingo 20 de noviembre, se celebraron las elecciones que en mi opinión serían decisivas, para bien, si acertasen los políticos o para mal si no lo hicieran. Aún recuerdo los viernes del Consejo de Ministros, como los españoles aguantábamos todas las medidas que se iban implementando, como buenos ciudadanos, más o menos como ahora, ya es conocido que los españoles somos como “los del 2 de mayo de 1808” aguantamos todo, pero si estallamos, nos llevamos a todos por delante. ¡Qué pasó!, pues que estuvimos 4 años que no veíamos nada más que malas noticias, paro, recesión, prima de riesgo, etc. Ya estaba brotando en parte de la ciudadanía la idea del cambio. Podemos fue el eslogan que se utilizó para animar a la selección española de futbol para el europeo del 2008.

Podemos se convertiría en un acicate para los partidos tradicionalistas, era una nueva manera de actuar, de ver las cosas, mucha gente se animó a apoyarlos, por hartazgo político, por ansiedad, por probar, o por lo que fuera, el caso es que en poco tiempo ya asustaba a los dos grandes partidos políticos que veían a un tsunami que se los podía llevar por delante. En mi opinión si hubiera tenido un poco más de paciencia su líder, Pablo Iglesias, muy probablemente hubiera ocupado el lugar del PSOE, “casi, casi”, que diría mi sobrina”.

No sé si fue por estrategia o por impaciencia por lo que destapó sus cartas demasiado pronto. Los españoles querían un cambio, pero no al pasado, ese en el que nos enfrentábamos entre nosotros y nos odiábamos los unos a los otros simplemente por no pensar como el otro. De hecho, muchas familias y amigos se llegaron a distanciar por ese motivo. La última encuesta publicada en cuanto a sondeo electoral es, en mi opinión, y sé que tengo más de un detractor, la que detecta que los españoles ya no queremos más experimentos, que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Creo que Podemos se disolverá, como le pasó al partido comunista, que se unió a Izquierda Unida, por ejemplo. Es mi manera de ver la parte positiva de las cosas, también puede ser que la crisis económica que está ya en nuestras puertas, reviva la llama y todo cambie, de hecho, ya pasó en Alemania, en los años 30 del siglo pasado.

NUESTRO FUTURO ESTÁ POR ESCRIBIR Y PARTE DEL MISMO ESTARÁ METIDO EN UN SOBRE.