Un lugar donde viajar: Marinaleda

Marinaleda es un municipio español de la provincia de Sevilla que pertenece a la comarca de Sierra Sur, situada en la cuenca del Genil, en la comunidad autónoma de Andalucía. Tiene una extensión de 24,8 km² y una población de 2.778 habitantes según el censo del año 2011, con una densidad poblacional de 112,01 hab./km². Pertenece al partido judicial de Estepa.

Bernat Mira Tormo.- El viernes día 4-10-2013 salimos por la mañana desde Benidorm a Marinaleda, (de algo más de 2.700 habitantes) mi hermano Salvador, mi hijo Bernardo y yo.

Teníamos los tres bastante curiosidad, por ver el ambiente de Marinaleda. Paramos a comer en el “Restaurante Venta Quemada”, perteneciente a Cúllar (Granada), ya hace años que paramos en este restaurante, cuando hacemos algún viaje hacia el sur, siempre que no tengamos que esperar demasiado o comer demasiado pronto. El día del regreso a Benidorm, el 8-10-2013, volvimos a comer allí.

El mismo viernes día 4/10/2013 por la tarde, estuvimos recorriendo Marinaleda, (que se recorre pronto, porque el pueblo es pequeño) y por la relativamente gran avenida, de unos 30 o 35 metros de anchura, basada en la carretera A-388, que hace de nuevo núcleo vertebrador del pueblo.

De hecho es en esta calle, donde se encuentran un magnífico Parque, la Casa de Cultura, el Ayuntamiento, la Zona Deportiva, comercios, bares, cajas de ahorro, y uno de los dos centros de jubilados que tiene Marinaleda. Y al final de esta misma avenida, en su parte izquierda, hay un magnífico restaurante llamado “La Bodega”, donde se come muy bien.
En el restaurante La Bodega, termina el pueblo, pero sigue la carretera completamente recta y llana, dos o tres kms., más.

En la casa de cultura nos atendieron muy bien, y nos contestaron durante casi tres horas, sobre todas las preguntas que les hicimos. Nos informaron que la comunidad disponía de unas 1200 hectáreas, que eran la base principal de su economía, y que estaban estudiando añadir unas 300 hectáreas más. Nos dijeron también, que por la viviendas pagaban 15 € al mes. Y aunque las viviendas no se podían vender a particulares, sí que podían heredarlas sus hijos o demás familiares. Nos explicó también que todas las decisiones eran tomadas por la asamblea.

El sueldo en Marinaleda son 1200 euros mensuales. Pero al tener una buena vivienda prácticamente gratis, no es lo mismo vivir con 1200 euros, que descontar 500 euros del sueldo para el alquiler o hipoteca de una vivienda y vivir sólo con 700 euros.

Le dijimos al responsable de la Casa de Cultura, si se habían planteado alguna vez en la asamblea, la posibilidad de extender o no, su modelo social a otros lugares. O quizás al depender de algunas subvenciones para completar sus ingresos, les frenaba esta posibilidad.

Le planteamos, que si en vez de pagar 15 € mensuales por la vivienda, hubieran pagado 100 €, tendrían 85 € euros por casa, disponibles, para poder hacer frente a una hipotética expansión territorial de su modelo, lo que les permitiría no depender tanto de las subvenciones. Y así se podrían aprovechar mejor las sinergias propias de las sociedades laborales auto gestionadas o cooperativas. Me contestó que no se lo habían planteado, pero que si lo plantearan lo estudiarían y harían lo que decidiese la asamblea.

Más tarde nos fuimos a Écija, ciudad de algo más de 40.000 habitantes, es un ciudad bastante llana, que nos causó una magnifica impresión, por sus bien conservadas calles, plazas y edificios señoriales. Dónde habíamos reservado la estancia en el Apartotel San Pablo.

En las tiendas de Écija, se veía muy buen ambiente y estaban bastante concurridas, no parecía notarse la crisis por ningún lado, lo mismo pasaba en los bares. De Google sacamos:

<<La Plaza de España (Écija). Hace las veces de plaza Mayor, como también se la conoce, y fue denominada anteriormente plaza de la Constitución. Su configuración actual data del año 1.843. De planta rectangular alargada, tiene más de 400 metros de perímetro y unas 0,8 hectareas de extensión>>.

Es una plaza enorme y señorial, rodeada de bares y de edificios señoriales, lo que más nos llamó la atención, era que sin ser día festivo, la plaza estaba totalmente llena de gente, y no servían los camareros. La gente iba a los bares que había alrededor de la plaza, y volvían con los aperitivos y con la bebida dentro de un pequeño cubo con hielo, hasta la mesa que ocupaban en la plaza. Había un gran ambiente.

Cuando entramos en el Apartotel San Pablo en Écija, nos encontramos con que la mayoría de los clientes del Apartotel eran de Beniganí, un pueblo vecino al nuestro, o sea de Montaverner. Y entre ellos había también algunos de otro pueblo de la comarca de la Ribera del Xuquer. Nos dijeron que habían ido todos a la boda de uno de Benigani, que se casaba con una chica de Écija.

De la web de Marinaleda, bajamos:

<<Pero pronto nos dimos cuenta que tener la tierra no era suficiente para acabar con el paro, sino que teníamos que dar un paso más y ese paso era la industria. Así que primero sería la industria del pimiento, luego la alcachofa, más tarde las habas y el aceite, ahora nos proponemos también la aceituna de mesa y los brotes de ajo… en definitiva pusimos en marcha un salto cualitativo en lo productivo que significaba que la industria y su valor añadido era también propiedad colectiva de los obreros>>.

<<El sueldo en Marinaleda, son 1.200 € al mes. Y pagan una hipoteca mensual de 15 €, por la vivienda. Vivienda que no pueden vender. Pero sí que la pueden heredar sus hijos o familiares>>.

<<Los adversarios de la Cooperativa de Marinaleda, les critican que están demasiado subvencionados>>.

Mientras que los partidarios de la cooperativa, dicen, que si Gordillo, el alcalde comunista, ha ganado diez veces las elecciones por algo será. Marinaleda es un pueblo sin paro. Y es muy importante resaltar, que todo el poder, reside en la asamblea de la cooperativa.

MARINALEDA Huffington Post (Google) 2015

<<“Una utopía hacia la paz”. Este es el lema que esgrime el escudo de Marinaleda. Un pueblo sevillano de 2.700 habitantes, cuyo alcalde Juan Manuel Sánchez Gordillo, ha aparecido en todos los medios “después de participar en una “expropiación” a un supermercado para suministrar alimentos a un comedor social”.

El caso de este pueblo, es un “oasis comunista”, como lo definió en el año 2.009 el New York Times, es actualmente lo más parecido a los falansterios ideados por Charles Fourier en el siglo XIX.

No hay paro en Marinaleda. La mayoría de sus habitantes trabajan en una cooperativa agrícola (propiedad de los trabajadores) 35 horas a la semana por un sueldo aproximado de 1200 euros. Todos los trabajadores públicos cobran lo mismo en el pueblo. Desde el administrativo del Ayuntamiento hasta el que trabaja en el campo. Las decisiones (empleo, vivienda, impuestos…) se toman en asamblea. “La gente no debe votar cada cuatro años, sino cada vez que algo le afecta”, dice gordillo en un video para la televisión belga. En Marinaleda tampoco hay policías ni multas.

El camino de este municipio hacia “la utopía”, se inició en el año 1979 con la elección de Sánchez Gordillo como alcalde por el CUT (Colectivo de Unidad de Trabajadores), partido integrado en Izquierda Unida. Por aquel entonces, Marinaleda era un pueblo de jornaleros muy pobres, sin apenas ingresos ni perspectivas de futuro. En los años 60 prácticamente la mitad del pueblo emigró a Barcelona y otras ciudades europeas para sobrevivir. “Hemos pasado mucha hambre”, reconoce Rosario Sánchez, una vecina del pueblo, en el documental “Marinaleda, el sueño de la tierra”.

El pueblo emprendió entonces una serie de protestas para reclamar la propiedad de las tierras que rodeaban el municipio, explotadas por grandes terratenientes que abusaban de la población local. Huelgas de hambre, ocupaciones de fincas, aeropuertos (Sevilla y Málaga), estaciones de AVE e incluso el Banco de España. A mediados de los 80 ocuparon el cortijo de El Humoso, un terreno agrícola de 1.200 hectáreas propiedad del Duque del Infantado, donde establecieron la cooperativa. La propiedad del terreno fue reconocida a los habitantes de Marinaleda en 1991.

En las tierras de El Humoso trabajan unas 400 personas, otros cientos trabajan, en la cooperativa que se formó a raíz de la primera, una planta de transformación de los productos agrarios. El resto de habitantes que no trabajan para el sector público, también viven indirectamente de las cooperativas: son estas las que proporcionan los sueldos que luego se gastan en los bares, tiendas y demás comercios del municipio.

La gestión de la vivienda en la localidad también ha despertado el interés de los medios internacionales. En una época en la que la especulación urbanística ha llevado a España a una situación límite, con un gran número de ciudadanos ahogados por hipotecas inalcanzables, los habitantes del pueblo pagan sólo 15 euros al mes por su domicilio.

El Ayuntamiento proporciona los terrenos, los albañiles y el arquitecto. La Junta de Andalucía los materiales y el ciudadano su trabajo. Así, en Marinaleda una vivienda cuesta 400 días de trabajo, la renta de 15 euros al mes sirve para cubrir los materiales aportados inicialmente por la Junta. Una vez construida la casa, se puede transmitir de generación en generación, pero nunca venderla. En el pueblo no se permite la especulación.

CRÍTICAS AL MODELO

El modelo implantado en este pueblo andaluz no ha quedado exento de crítica, incluso por parte de alguno de sus habitantes. Hay gente que considera que el pueblo se ha estancado, pero sobre todo critican el populismo y caciquismo de Sánchez Gordillo, que lleva 30 años como alcalde. El jefe del consistorio, además, tiene un programa en el canal local, donde cada sábado y durante una hora adoctrina a la población al más puro estilo Chávez.

“Ahora el mayor terrateniente de Marinaleda es el alcalde” dijo Hipólito Aries, concejal en el pueblo por el PSOE al New York Times. Sánchez Gordillo, sin embargo, dice no ser propietario de nada más que de su casa y se defiende en el hecho de que la gente le vota. “Si obtengo la mayoría absoluta en todas las elecciones, será por algo”.

También se critica que el pueblo depende en exceso de la subvenciones estatales -recibe 325.000 euros anuales del PER- y autonómicas. A su vez, se cuestiona la focalización de toda la economía en el campo, un sector que muchos consideran anacrónico y sin futuro el día que se acaben las subvenciones.