
Hay personas que dejan obras. Y hay personas que dejan recuerdos inolvidables… Ángel Caballero, «Cuco», dejó ambas cosas.
El próximo jueves 4 de junio, a las 13:00 horas, nos reuniremos frente a la Iglesia de Sant Jaume, en el mirador del Casco Antiguo de Benidorm.
A las 13:30 horas celebraremos un sencillo acto de recuerdo y homenaje en su memoria.
Será un momento para compartir juntos nuestro cariño, nuestros recuerdos y todo aquello que Cuco dejó en nuestras vidas. Quienes lo deseen podrán traer una flor, que depositaremos simbólicamente junto al mar como gesto de afecto, gratitud y despedida.
Tras el homenaje, todas las personas que lo deseen podrán acompañarnos a una comida para seguir compartiendo recuerdos, anécdotas y el afecto que tantos sentimos por él.
El pasado viernes nos dejó físicamente, pero quienes tuvimos la suerte de compartir parte de nuestra vida con él sabemos que su presencia seguirá habitando en muchos lugares: en una fotografía, en una conversación entre amigos, en una sonrisa inesperada, en una noche frente al mar Mediterráneo o en uno de esos dibujos que nacían de sus manos con la misma naturalidad con la que otros respiran.
Cuco pertenecía a una generación de creadores libres. Artistas que no necesitaban etiquetas para expresarse. Fue fotógrafo, diseñador gráfico, caricaturista, actor en su juventud y amante de todas las formas de creatividad. Su mirada era inquieta y curiosa. Observaba el mundo con la
sensibilidad de quien siempre encuentra algo bello donde otros apenas miran.
Muchos conocen una de sus creaciones más emblemáticas: la famosa imagen de Penélope de Benidorm. La historia cuenta que aquel rostro nació de manera espontánea, dibujado sobre una servilleta en una cafetería mientras observaba a una elegante mujer con sombrero sentada en una mesa cercana. Aquel instante cotidiano terminó convirtiéndose en uno de los iconos visuales más reconocibles de una época y formar parte de la memoria sentimental de varias
generaciones.
Pero reducir a Cuco a una sola obra sería profundamente injusto. Su talento fue mucho más amplio y, sobre todo, mucho más humano. A lo largo de su vida dejó una huella profunda en quienes compartieron con él caminos, proyectos, conversaciones y sueños, pero también en
innumerables rincones de la geografía española donde plasmó su arte.
Su creatividad quedó reflejada en escaparates, fachadas, murales, carteles, rótulos, ilustraciones, cuadros, camisetas y prendas pintadas a mano. Trabajó para boutiques tan emblemáticas como J. Cánovas en Madrid, y colaboró con algunas de las discotecas más icónicas
de una generación, entre ellas Penélope, Pacha, Cap 3000, El Divino o La Escollera en Ibiza.
Diseñó campañas publicitarias, cartelería para bares y locales de ocio, decoró paredes, techos y espacios que todavía hoy conservan parte de su imaginación.
Muchos de sus trabajos continúan formando parte de la vida cotidiana de quienes lo conocieron. Sus cuadros siguen colgados en viviendas particulares, negocios y establecimientos que guardan con cariño su recuerdo. Obras suyas pueden encontrarse aún en lugares como la
clínica dental de Federico Quiles, en Calpe, o en la peluquería La Pelu, en Benidorm, donde permanecen como testimonio silencioso de su talento.
También fue autor de grandes murales que marcaron una época, como el emblemático mural de la playa de Benidorm en los años ochenta, recordado por muchos vecinos y visitantes.
Sin embargo, su legado más valioso no fue el que dejó sobre lienzos, paredes o carteles, sino el que sembró en las personas. Porque más allá del artista estaba el hombre: cercano, auténtico, generoso, entrañable y siempre dispuesto a tender una mano, compartir una conversación o
regalar una sonrisa.
Precisamente en la zona del mirador del Casco Antiguo de Benidorm, donde tantos años trabajó y donde hoy tantos lo recuerdan, pasó cerca de dos décadas realizando caricaturas para visitantes llegados de todo el mundo. Aquel rincón privilegiado frente al Mediterráneo fue
durante años su estudio al aire libre. Miles de personas se llevaron de allí un dibujo suyo, pero también el recuerdo de una conversación amable, una sonrisa o una mirada cómplice.
Su verdadero legado fue su forma de estar en el mundo.
Fue un hombre que amó la libertad. Un espíritu creativo que encontró en el patín, en el skate, en el dibujo, en la fotografía y en la amistad distintas maneras de expresarse.
Formó parte de aquellos años en los que Benidorm era un hervidero de creatividad, música, diseño y sueños compartidos. Años en los que las ideas nacían en una servilleta, en una conversación o en una
madrugada junto al mar.
Quienes fueron sus amigos recuerdan su sentido del humor, su carácter noble, su generosidad y esa forma tan suya de hacer sentir cómodos a quienes tenía cerca. Nunca necesitó grandes discursos para hacerse querer. Bastaba compartir un rato con él para comprender la calidad
humana que escondía tras su apariencia tranquila y su sonrisa cómplice.
Hoy su ausencia deja un vacío inmenso en quienes lo quisimos. Especialmente en sus hijas,
Ángela e Ivana, que afrontan estos días con una fortaleza admirable rodeadas del cariño de familiares y amigos.
Sin embargo, también deja algo profundamente hermoso: la certeza de que fue una persona querida.
Durante estos días han llegado mensajes, llamadas, recuerdos y abrazos desde muchos lugares. Personas que compartieron trabajo, amistad, aventuras o simplemente momentos de vida con
él han querido hacer llegar su cariño. Y quizá ese sea el mejor retrato posible de un ser humano: la huella que deja en los demás.
Por ese motivo, la familia desea invitar a todos sus amigos y a todas las personas que compartieron parte de su camino a acompañarnos en su despedida.
Queremos agradecer de corazón todas las muestras de cariño, apoyo y ayuda que estamos recibiendo en estos momentos, especialmente hacia sus hijas, Ángela e Ivana. Vuestra cercanía está siendo un gran consuelo para toda la familia.
También queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Manolo Mora (Director del periódico digital CALVARI) por la
generosidad, sensibilidad y apoyo que está prestando al dar difusión a la memoria de Cuco a través de su periódico y sus publicaciones. Su ayuda está permitiendo que muchas personas que compartieron parte de la vida de Ángel puedan conocer esta despedida y acompañarnos,
de una manera u otra, en estos momentos.
Nuestro agradecimiento se extiende igualmente al grupo de amigos «Los Héroes de la Noche de Benidorm», que están demostrando una vez más el valor de la verdadera amistad. Y de manera muy especial a Filipo y a Juan Enrique, dos de los amigos más íntimos de Cuco, que continúan
ayudándonos con enorme cariño y dedicación a organizar y concretar cada detalle de esta despedida.
Tras el acto de homenaje, todas las personas que lo deseen podrán acompañarnos a una comida que tendrá lugar a las 14:30 horas en el restaurante «La Cava Aragonesa», situado
en la Plaza de la Constitución, número 2, en Benidorm. Con un menú asequible para cualquier bolsillo.
Hemos elegido este lugar por su cercanía al Mirador y al Casco Antiguo, para que todos podamos desplazarnos cómodamente a pie y seguir compartiendo juntos recuerdos, anécdotas y vivencias de una persona que dejó una huella imborrable en tantas vidas.
Porque si algo nos está enseñando esta despedida es la cantidad de cariño que Cuco sembró a lo largo de los años. Y ese cariño, hoy, regresa convertido en abrazos, ayuda y amistad.
Cuco entendía el arte como una forma de vivir. Y vivió como viven los artistas auténticos: con libertad, con imaginación y sin traicionarse nunca a sí mismo.
Ahora inicia su último viaje.
Nos queda su obra.
Nos quedan sus historias.
Nos quedan sus fotografías.
Nos quedan las risas compartidas.
Y nos queda, sobre todo, el privilegio de haber coincidido con él en este breve y maravilloso
trayecto que llamamos vida.
Buen viaje, Cuco.
Posteriormente, sus cenizas descansarán en Murcia, junto a sus padres, en el panteón familiar.
Tu recuerdo seguirá navegando para siempre por el Mediterráneo que tanto amaste y te vio crecer…!
Con cariño,
La familia, amigos y los Héroes de La Noche de Benidorm.
Texto redactado por Reyes Caballero
Un homenaje nacido del recuerdo, del afecto y de todos los años compartidos. Porque el amor entre hermanos permanece incluso cuando el tiempo, la distancia o el carácter trazan caminos diferentes.