Vive y deja vivir

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El pasado martes 3 de septiembre en la Asociación Cultural “El Faro de Alejandría Benidorm”, tuvimos el placer de recibir al Sacerdote Pedro Crespo Ciscar en calidad de ponente.

Isabel López Villanueva.- Compartió con un público expectante, sabios consejos para alcanzar comprender la clave de la expresión “Vive y deja vivir” que todos, hemos utilizado o escuchado en alguna ocasión.

Su significado no es sencillo ya que al citar la frase, la acoplamos a los demás y nunca en nosotros mismos.

Una de las acepciones hace referencia a alguien que se entromete en la vida de otro sin parar de incordiar y, en vez de vivir, no para de fastidiar. Aunque tal vez tenga de qué preocuparse o disfrutar, pero, ni vive ni dejar vivir… ¡preocúpate de los tuyos y no molestes más!

Pedro Crespo, puso ejemplos para abrir nuestra mente y dejemos de estar pendientes de lo que hacen otros, y “vivir” más bien para nosotros.

A los seres humanos nos suele resultar más fácil fijarnos en los defectos, fallos, carencias, obligaciones,… de los demás, en las nuestras no. Opinamos con facilidad sobre la vida de los otros…Si observamos los programas de televisión hay una gran demanda de aquellos que hablan de la vida de los famosos o famosillos. Nos creemos con la capacidad y el poder de interpretar actitudes, intenciones e, incluso corregir, condenar o aplaudir sin apenas conocer las circunstancias ni los datos completos.

No dejamos vivir cuando opinamos con otros sobre alguien y le dañamos. Tampoco aportamos nada a la sociedad con esos juicios. Y lo peor, no vivimos, porque vivir es ser uno mismo, efectuar aquello que nos hace ser mejores personas y que nos realiza, y no hay nada más grande que amar al prójimo y ser amados procurando el bien para todos.

El ponente, pone ejemplos de la vida cotidiana, como la responsabilidad de los padres, del amor como el motor más fuerte de la vida en esa madre o padre. ¿Acaso hay jubilación para ellos? …Y subrayó características del amor auténtico, como es la generosidad, la incondicionalidad, la fidelidad, la lealtad, en definitiva, buscar siempre el bien para recibirlo asimismo.

A veces se piensa que con sólo sentir amor ya estamos amando. Lo cierto es que el amor hay que demostrarlo. Como dice el refrán: “obras son amores y no buenas razones”. ¿Acaso un padre que siente amor por su hijo y que sería capaz de todo por él, no le dedica tiempo, atendiéndolo y preocupándose de la manutención, o de todas sus cosas? Según las características del amor debe hacerlo, “vive y deja vivir” no es acertado.

VIVE: Cómo vivir, porqué vivir, parecen cuestiones fáciles pero no lo son. Es fundamental tomar las riendas de nuestra vida y vivir con consciencia, sabiendo porqué y para qué vivimos.

1. Analizar prioridades: Familia, trabajo, honestidad, formación, la verdad, la belleza, a Dios y no tú en primer lugar.
2. Asegurarnos una escala de valores. No vernos atraídos por ciertos modos de vida atractivos pero sin resultados. ¿Vale la pena sacrificar la felicidad familiar por desear lo ajeno?
3. Organizarse bien y pensar en el hoy, no estar pendiente de mañana que no sabemos si vendrá, cada día tiene su afán. Ser humildes y aceptar nuestras limitaciones y la consecuencia de esto será una vida feliz, sin la ansiedad de querer lo que no nos pertenece. Seguir con esa actitud nos libera de la frustración y nos hace vivir en positivo el hoy. De qué sirven los lamentos o recuerdos de tiempos pasados…
4. Para vivir en plenitud hay que cuidar y ejercitar la capacidad humana más grande, el amor, que nunca falla. Una sociedad avanza cuando aprende a vivir como en una familia: colaborando, cuidando a los demás y procurando el bien del otro. Los que lo hacen así, con esfuerzo, sin aflicciones ni malas interpretaciones, sin menosprecios… se sienten mejor, más realizados, ayudan a otros a tener un entorno más vivible.

El individualismo, genera desconfianza, mal estar, injusticias, desequilibrio, pobreza y mal. El que se aísla buscará [su propio] anhelo egoísta

Nietzsche dijo: El buscarse a uno mismo y querer ser el más importante, conlleva a que el hombre sea un lobo para el hombre. Nos quejamos de que nadie hace nada para cambiar ciertas cosas, ¿y nosotros qué hacemos?

Y, la última parte de la frase: Deja vivir es: no estar pendiente de lo que no nos incumbe, impidiendo que otros vivan. Si un comportamiento te llama la atención, no lo critiques ni juzgues, no es tu vida. No corras a comentarlo a otros, esa vida no te pertenece, no estás dejando que viva, o peor, estás dificultando que pueda vivir. ¿Quién eres tú para juzgar la vida de otro? Es un atropello a su intimidad, es un juicio donde el otro no se puede defender porque no está presente, manchando su reputación.

Este ejercicio tan común, tan fácil, debemos erradicarlo porque hacemos mal y no construimos puentes, solo desilusionamos, dejamos heridas, entre otras injusticias… Por qué miras la mota del ojo de otros y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo.

Para terminar nos aconsejó ayudar a vivir a otros con buenos consejos y humildad, en vez de juzgarlos o condenarlos con soberbia y prepotencia, “el altivo será humillado nadie es perfecto en este mundo”.

Hay veces que hay que callar y no decir nada por mucha razón que tengamos o el mucho bien que queramos hacer.

Muchas gracias Pedro Crespo Ciscar por tan buenas reflexiones y consejos, seguro que las pondremos en práctica. El público de la sala aplaudió con entusiasmo y agradecimiento a tan buena exposición. Amén.

                       “La lengua es un miembro pequeño pero se jacta de grandes hazañas”