Correos: pasado, presente y futuro

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Juan Francisco Moreno, director adjunto (o jefe de equipo) de Correos Benidorm, ofreció el pasado 30 de julio una charla-debate en La Casa del Fester a favor: de la Asociación Cultural “El Faro de Alejandría Benidorm”.

Isabel López Villanueva.- El contenido de la presentación estuvo enfocado en la fundación de Correos en el año 1716 y en los diferentes hitos que ha llevado a esta empresa, de 303 años de antigüedad a sobrevivir a los cambios producidos en su entorno, y a la evolución de la misma desde sus orígenes, hasta la época actual. Explicó sobre el futuro cercano reflejado en la nueva estrategia empresarial que se está llevando a cabo.

La historia del correo se remonta a la época romana, con el emperador Augusto, que en el 20 a.C. implantó un sistema de comunicación llamado Cursus Publicus, que permitía el transporte de información y mercancías desde el Poder Central a las diferentes autoridades locales. Dicho sistema se basaba en el uso de las “viae militares” a lo largo de las cuales se estableció un sistema de postas, que permitían al mensajero hacer todo el trayecto teniendo lugares donde descansar y abastecerse. Dichas postas se transformarían con el tiempo en poblaciones, con lo que el sistema supuso una vertebración del territorio.

Finalizada la Reconquista durante la Edad Media, y una vez Felipe I estableció el cargo de Correo Mayor, que se encargaba de la comunicación entre las distintas casas reales en Europa. Dicho cargo recayó en Francisco de Tassis, personaje que debido al monopolio postal y de transporte tanto de mercancías como de personas, acumuló gran poder y estableció alianzas con las diferentes casas importantes europeas. Fue la familia Tassis, la que otorgó el color amarillo como corporativo al futuro Correos, debido a que los carruajes usados eran de dicho color.

Ya en 1716, Felipe V, en un afán de romper con la casa reinante anterior, abolió el cargo de Correo Mayor, y estableció que el servicio de Correo pasase a ser administrado por el Estado. Al igual que hizo Augusto en época romana, Felipe V, utilizó dicho servicio para vertebrar sus dominios y obtener información de los mismos desde la Corte situada en Madrid.

La primera reforma importante del servicio surge en 1755, con la creación de los servicios de Lista, Apartados, Impresos y Diarios, que se llevaban a cabo en las estafetas. Todos estos servicios provocaron el colapso de las mismas, con lo que se hizo necesario la creación de la figura del Cartero Urbano en Madrid. Los primeros 12 carteros debían saber leer y escribir además de ser del barrio y cobraban el servicio a la entrega, realizaban su labor más con afán de servicio público, que como un trabajo en sí.

Algo más tarde, y debido al aumento de correspondencia se crean los buzones, que eran “agujeros o rejas en todas las veredas, por donde se echan las cartas, sin que se puedan recibir en mano”, lo que permitía a los clientes depositar las cartas sin necesidad de esperar al paso del cartero.

En el Siglo XIX, concretamente el 1850, se produciría la creación del primer sello como forma de pago de la correspondencia, de forma que el servicio se pasa a cobrar al remitente de la misma, sistema que sigue funcionando en la actualidad. Dicha invención del sello, supuso una democratización del servicio haciéndolo accesible a todos los ciudadanos. Su valor era de 6 cuartos, lo que equivaldría a 36 céntimos de peseta. Ese mismo año surgiría la primera falsificación de un sello, por parte de un trabajador alicantino, siendo en la actualidad una rareza filatélica que ha llegado a alcanzar un valor de 125.000 euros.

Pocos años después se introduciría el telégrafo eléctrico. La primera prueba del mismo la hizo Isabel II el 8 de noviembre de 1854, al inaugurar las Cortes. El servicio telegráfico surgió claramente como un servicio público destinado a comunicar Madrid con todas las capitales de provincia, para lo cual se implantó mediante un sistema radial que con posterioridad se fue ampliando hasta cubrir la totalidad del territorio.

Dicho servicio produjo que la mujer se incorporase en la empresa el año 1882, al convocarse el primer examen de acceso al que se podían presentar las mujeres tanto solteras como casadas mayores de 16 años.

Entre todas ellas destaca la figura de Consuelo Álvarez Violeta, que fue una férrea defensora de la igualdad en la educación y compaginó su trabajo en telégrafos con el periodismo, la vida política y la cultura, llegando a ser la impulsora de la Escuela Superior de Ingenieros en Telecomunicaciones.

Siguiendo con esta senda de innovación, en 1884, se establece el primer servicio telefónico público, del cual se encargará Telégrafos hasta la fundación de Telefónica en el año 1924. Es en los talleres de Telégrafos donde se crea el primer teléfono desde el que hablaron Maria de las Mercedes con Alfonso XII, antes de su enlace. Asimismo, dicho año se implanta una red telefónica oficial entre Ministerios, que ha seguido dando servicio hasta la actualidad.

Ya casi a finales de siglo, en el año 1889, se crea el Cuerpo de Empleados de Correos, para atender a los 75 millones de cartas que circulaban en la época y que supuso el germen de lo que posteriormente serían los convenios colectivos al dotar a los empleados de una serie de mejoras en las condiciones laborales (mutua, regulación horarios, etc.)

A principios del Siglo XX, se producen en Correos múltiples innovaciones con la introducción de nuevos servicios (Giro, Reembolso, etc.) que permitían dar servicio bancario en poblaciones que no tenían acceso al mismo, con lo que se fomentó la movilidad laboral al comunicar las capitales con los pueblos.

Dicha reforma de Correos y Telégrafo en España fueron impulsadas máxime por, Don Emilio Ortuño y Berte, eminente Benidormer, dejándolos a un primer nivel de modernidad en Europa desde 1908 a 1912, no en vano ejerció de Director General de Telecomunicaciones, además de Ministro.

Fruto de ello, empezó a funcionar desde el año 1919, el servicio aeropostal, que mantendría la comunicación en tres líneas: peninsular (Sevilla, Valencia, Madrid, Barcelona y Mallorca), Norte de África y Europa (Lisboa, Paris, Londres y Berlín). Dicho servicio complementaba (y dotaba de urgencia) al servicio tradicional del tren postal, mediante el que la correspondencia iba depositándose a lo largo de las poblaciones por las que pasaban las vías férreas.

Para mejorar la entrega de la correspondencia surgió en 1962 la figura del buzón domiciliario, que permitía al cartero depositar el envío de forma más eficiente y privada al no tener que efectuar su libranza en mano.

Ya en los años 80, se iniciará un proceso de modernización que permitirá a Correos adaptarse a las nuevas necesidades de un entorno cada vez más exigente. Dicho proceso se inicia con la creación en 1981 del Código Postal, lo que permitió la introducción de los primeros sistema de tratamiento automático de la correspondencia, lo que unido a la informatización de las Oficinas en 1990, redundó en una mejor atención al cliente al reducirse los tiempos tanto de espera en las oficinas como de tránsito de la correspondencia. Estos cambios, unidos a la constitución de la sociedad como una Sociedad Anónima Estatal, ayudaron a la adaptación de Correos al nuevo entorno que se creó a partir de 1997 con la liberalización del mercado postal en España.

Fruto de esta adaptación Correos inició un plan de automatización y modernización de todos los servicios con tal de hacerlos competitivos y eficientes, empezando en el año 2002 mediante la automatización de los Centros de Tratamiento, donde se incluyeron maquinaria que permite la clasificación de correspondencia a una velocidad de 40000 objetos/hora. Complementariamente a este proceso, se informatiza en 2005 el reparto mediante el uso de PDAs que han permitido un seguimiento y trazabilidad de los envíos prácticamente en tiempo real.

Ya en 2011, y viendo el estilo en lo que a paquetería se refiere, Correos, automatiza el tratamiento de la misma mediante maquinaria que permite clasificar 2300 envíos/hora. En la actualidad dicha maquinaria se ha actualizado para poder trabajar a 6000 objetos/hora.

Posteriormente, en 2012, se reforma territorialmente la empresa, pasando de 14 zonas a solo 7. Dicho cambio, además de suponer un incremento de la agilidad en la resolución de problemas, supuso un descenso de los costes tanto burocráticos como los derivados de la duplicidad de funciones.

Correos en la actualidad cuenta con 52259 empleados que dan servicio en un total de 8581 puntos y, que tramitan un total de 2700 millones de envíos al año. Esto supone que Correos sea una empresa de referencia en el sector no solo a nivel nacional, sino a nivel mundial.

Y para continuar siéndolo, se ha propuesto a partir del año 2018-2019, una estrategia de negocio basada en tres pilares: expansión internacional , al crear el 1º operador peninsular e integrarse en las plataformas de E-Comerce asiático; diversificación, mediante la adopción de nuevos servicios de proximidad y donde se prima la gestión integral centrada en las necesidades del cliente; y un nuevo modelo comercial, reflejado en las nuevas tiendas Tu Correos, centradas en crear una experiencia positiva en el cliente, con total disponibilidad de horarios y aprovechando el potencial comercial del espacio de la propia Red de Oficinas; que le permitan adaptarse a un entorno en constante cambio.

Al finalizar la charla y las preguntas de los asistentes, el público aplaudió efusivamente dando las gracias a Juan Francisco Moreno Ramos por tan buena disposición y preparación. Hasta siempre, el coraje de continuar es lo que cuenta.