Poca información y mucha opinión

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Bernat Mira Tormo.- ¿Cómo vemos las cosas desde abajo? Yo sé, que no vemos dos a caballo de un burro. Pero muchas veces viendo los informativos, me pregunto, ¿quién controla a los medios?

¿Los que nos informan, dicen lo que saben o lo que les mandan decir? Aparentemente parece haber de todo en la “viña del señor”.

No tengo ninguna duda de la profesionalidad de algunos de los que nos informan, como tampoco tengo ninguna duda, de que hay políticos y grupos de presión político-económicos, que están muy interesados en manipular la información, para que no sepamos por dónde vamos, porque saben que el día que sepamos por dónde vamos, se les termina el chollo. Así que se esfuerzan por tenernos adormilados.

De lo que nos damos cuenta hasta los más cortos de entendederas, es de que no sólo manda el gobierno elegido por el pueblo, sino que hay otros que también mandan, posiblemente más que el gobierno, pero sin presentarse a las elecciones. Estos son más peligrosos para la sociedad y más difíciles de detectar. Porque cuando estalla la crisis, las desastrosas consecuencias de la mala gestión política y la corrupción son bien visibles, para la clase media y trabajadora, que somos los paganos de la misma, a través del paro, el aumento de la pobreza, los bajos salarios, las bajas pensiones, los recortes en sanidad, en la ley de la dependencia, en la enseñanza, en la investigación, en el recorte de becas, comedores escolares, etc. Lo que inevitablemente nos lleva a una desigualdad social difícil de digerir, en un país democrático y con el nivel de riqueza que tiene el nuestro.

Es el contraste de toda esta miseria y desigualdad, que con la falsa excusa de la crisis ha echado el gobierno sobre las espaldas de los más débiles, lo que más escándalo e indignación causa entre los paisanos. Y lo que más cabrea al personal, es ver como aumenta la corrupción, y ver con que arte y salero se reparten sobresueldos de escándalo y toda clase de prebendas, algunos de los más altos cargos y ejecutivos, según vemos en los casos judiciales, esto parece cualquier cosa, menos un gobierno democrático.

El aumento de recortes y precariedad de las clases populares, ha traído aparejado un aumento del número de millonarios en España.

A mí no me molesta que haya millonarios, me molesta que haya pobres. Pero sí que me molesta porque es una vergüenza, que haya millonarios que viven de gorra a costa de los pobres, por no pagar los impuestos que deberían pagar a hacienda. O sea, que el aumento de la riqueza de los millonarios, es proporcional al aumento de la pobreza de la clase media y trabajadora. Y como eso no puede ser motivo de orgullo para ningún gobierno, nos mienten diciéndonos que no vamos tan mal. Seguramente les traiciona el inconsciente, pues este tipo de lapsus es frecuente entre las clases dirigentes, que viven en otro mundo y no se enteran de cómo vive la gente en el mundo real.

Menos mal, que “no hay nada que espabile más que el hambre”, como decía mi padre. Y aquí en España, desde que estalló la crisis económica, “que algunos llamamos estafa” y se descubrió la masiva corrupción que había, nos ha entrado la sana costumbre de intentar averiguar, cómo y de qué manera nos toman el pelo “nuestros gobernantes”.

Y de golpe nos han entrado las ganas de conocer como si no hubiera un mañana, lo que dicen y piensan los: Paul Krugman, Joseph E. Stiglitz, Noam Chomski, Naomi Klein, Jeremy Rifkin, John Maynard Keynes, John Kenneth Galbraith, y su hijo James K. Galbraith, Yanis Varoufakis, Thomas Piketty, Bertrand Russell, Joaquín Estefanía, Emilio Ontiveros, Gay de Liébana, Gonzalo Bernardos, José Carlos Díez, Viçens Navarro, Santiago Niño Becerra, y un largo etc. “O sea, que ya no nos conformamos sólo, con lo que diga Rapel”.

Algunos se preguntaran y con razón, que cómo es posible que siendo muchos de estos escritores norteamericanos, no hayan calado sus ideas en la sociedad estadounidense. Esto se debe en buena medida, a que estos escritores son leídos mayoritariamente por los universitarios y la clase media más culta de la sociedad norteamericana. Mientras que la minoría más pobre, que son cerca del 40 por ciento de la sociedad americana, y que es a los que más les afecta, probablemente no tengan ni idea de quiénes son. Esto nos demuestra claramente el alto nivel de intoxicación informativa necesaria, para la explotación del 35 o 40 % más pobre, por el 65 o 60 restante más rico.

Y esto no es de ahora, esto ya lo denunciaba el francés Alexis de Tocqueville en su libro La Democracia en América, en el año 1835. Y todavía siguen igual, pues un tanto por %, muy elevado de los norteamericanos no puede tener sanidad pública, porque no tienen dinero para pagarse un seguro médico.

El tema de la sanidad lo intentó paliar un poco Barack Obama, pero no le dejaron. Lo que nos demuestra que, “la democracia de los Estados Unidos, es cualquier cosa menos una democracia, en el sentido de gobernar para el pueblo”. En EEUU, no se gobierna para el pueblo, se gobierna para los que tienen la sartén por el mango, lo que de una forma u otra, pasa casi en todas partes.