Historias de la almadraba

La imagen puede contener: una persona, pantalla

Isabel López Villanueva.- Juan Díaz Ortuño, presentó el martes, 22 de enero, Historias de la Almadraba en la Asociación El Faro de Alejandría Benidorm.

Juan es periodista, analista, escritor de turismo y Geógrafo. Además, obtuvo el XIII Premio Internacional Europa Universitas y el Premio Internacional de Periodismo Villa de Benidorm, del cual se siente muy orgulloso.

Juan comenzó su ponencia explicando que las almadrabas forman parte de un arte pesquero antiquísimo, cuyo objetivo consistía, y consiste en capturar atunes. Los pescadores instalan un laberinto de redes en el paso de los atunes, aprovechando su migración, desde el Atlántico al Mediterráneo para desovar. Hay tres tipos: de vista y tiro, de buche y de monteleva. 

La almadraba es un universo de realidades, un espectáculo, donde los protagonistas son el hombre y el atún; del hombre destaca el ingenio para poder capturarlo; mientras que el atún destaca por su tenacidad y su utilidad. 

Existe un vocabulario heredado actualmente de la almadraba, un lenguaje propio: Tunante (el que iba a la almadraba), el cachondeo (la fiesta que se hacía en el rio Cachón al terminar la almadraba), de la ceca a la meca (de Sevilla a Caños de Meca), salir tarifando (a/de la almadraba de Tarifa), y otras frases que se deberían recordar.
Juan contó las bondades de este pez, que está muy evolucionado, es fascinante, voraz y que desciende a más de 400 metros de profundidad. Se encuentra en todo el mundo. Todas sus partes se utilizan para su consumo humano, por esa razón le llaman el cerdo del mar, ya que de él se aprovecha todo; hasta la cola y las espinas.

Nos explicó sobre el ronqueo del atún que se producía en la chanca, que iberos, fenicios, cartagineses, griegos y romanos ya utilizaban este singular arte de pesca, que ha perdurado hasta nuestros días, como una forma de vida, y que desde hace unos 3000 años antes de Cristo se reconoce la relación del hombre y el atún, de hecho, existen monedas que lo constatan.

En Benidorm, se aprendió a calar con técnicas que llegaron desde la zona de Turquía, del Bósforo. Las almadrabas antes abundaban desde Huelva a Tortosa y los pescadores de Benidorm conocían a fondo las maniobras de tender esas redes para coger más atunes, supieron darle su personal forma de captura. El atún era el protagonista de la comida de la gente. La técnica fue transmitida oralmente de padres a hijos. 

Tanto llegaba a despoblarse el municipio de Benidorm, cuando llegaban los meses de pesca del atún, que hubo que trasladar las fiestas patronales de marzo a noviembre para que los vecinos, ocupados en faenar lejos de la ciudad, pudieran estar presentes en la celebración de la Verge del Sofratge

Juan cuenta cómo descubrió la almadraba cuando era niño: Acompañaba a su padre a la casa de D. Pedro Zaragoza, donde éste les ofrecía un trozo de mojama y como tema de conversación siempre sobrevolaba la almadraba. Años después, el destino lo llevó a Ayamonte (Huelva) como director de una emisora de radio de Antena 3, donde le llamaban levantisco (de Levante; de donde llegaban los capitanes de almadraba) y allí se interesó por este arte. 

De aquel tiempo, una frase se le quedó grabada. Hace unos días, estando con Pepe Zaragoza Casamayor, uno de los últimos hombres de la Almadraba y las pocas autoridades que sobre este tema nos quedan en Benidorm, se la volvió a repetir después de más de treinta años: “De almadrabas, se sabe en Medina Sidonia, en El Viso del Marqués y en Benidorm”; el Duque de Medina Sidonia recibió la regalía de la almadraba en el siglo XII y las mantuvo hasta el XIX”. En El Viso del Marques, a la entrada de Despeñaperros (Ciudad Real), está el Archivo General de Marina “Álvaro de Bazán”, con numerosa información sobre este y otros menesteres. Y en Benidorm, que durante tanto tiempo fue uno de los principales focos de almadrabas, apenas quedan rastros de este arte; algunos libros en el Fondo Benidorm de la Biblioteca y en el Departamento de Patrimonio del Ayuntamiento que ha organizado las últimas muestras. También en algunas casas particulares. Últimamente, han aparecido más publicaciones, materiales de exposición e incluso fotografías. 

Se calaban almadrabas por toda la costa de Alicante: Denia, Jávea, Benidorm, Villajoyosa o en la isla de Tabarca. Los capitanes de almadraba era de Benidorm. Y desde Gerona a Huelva y en las orillas africanas del Atlántico y del Mediterráneo los almadraberos de Benidorm siempre fueron considerados unos auténticos expertos en este arte de pesca. Hoy casi todos han desaparecido y sus hazañas forman parte de la historia local y la mitología popular.

El ponente revindica que Benidorm debería hacer más por la almadraba, como reconocer algunos nombres en el callejero local, dado la cantidad de corsarios, capitanes mercantes y almadraberos importantes que hubo aquí, ostentando algunos de ellos cargos con records importantísimos de travesías a través del Atlántico o el Pacífico con una notable repercusión internacional. Juan pone como ejemplo la ciudad de Niza (Francia), donde hay calles dedicadas a los corsarios. Según Juan, es necesario que las administraciones públicas actúen para conservar este arte que forma parte de la historia de Benidorm. 

El público asistente al acto apoya este y otros posibles proyectos, como formar un Museo permanente de la Almadraba y el atún en Benidorm.

La imagen puede contener: 8 personas, personas sonriendo, personas de pie y calzado

En Isla Cristina, se recuerda a Benidorm, durante sus celebraciones anuales, mientras se realiza el encuentro de Capitanes de Almadraba y la cofradía del atún en el mes de septiembre, cuando las almadrabas se levantan rememorando aquellas inolvidables historias. Aquí apenas se recuerda en algún edificio (los apartamentos Almadraba), un garaje, un instituto, algún hotel… 

Los capitanes de almadraba merecen mucho más que un libro o una exposición. En Benidorm, hace años existió un mural de mosaicos que estaba dedicado a las almadrabas, que era único en este país, estaba ubicado en la Plaza de España, y había sido realizado por el escultor Pedro Deslo. En el año 2009, fue retirado. Con gráficas y el don de la palabra, Juan Díaz muestra paso a paso parte del interesante mundo de la almadraba.

Entre el público, destacaron varias personas conocedoras de este tema, como Pepe Zaragoza Casamayor, uno de los últimos hombre de la almadraba y que, como principal autoridad en la materia y en la sala, subió al estrado junto al ponente para dirigir unas emotivas palabras, que le aplaudieron efusivamente.

Gracias Juan Díaz por tu buena exposición y hasta otra. 

                    “La paciencia, la dedicación y la observación hacen al buen pescador”