Un circo de mercadillo en Benidorm

Un circo de mercadillo en Benidorm

“Menudo circo de políticos y menudo mercadillo tienen montado nuestros gobernantes. Que manera de mercadear con los ciudadanos de Benidorm. Pero no pasa nada, dentro de ocho meses van ustedes y les vuelven a votar”.

Leopoldo D. Bernabeu.- Reconozco que la mayoría de veces que escribo un artículo dejo el titular para el final. Suele nacer del desarrollo de la propia redacción. En esta ocasión ha sido el propio encabezado el que me ha obligado a ponerme al teclado. Y conste que incluso podríamos haber titulado “mercadillo circense en Benidorm”, y habría resultado igual de concreto.

Dos noticias salpicaron ayer el insulso final de legislatura en esta bendita ciudad que ha decidido poner punto y final al trabajo nueve meses antes del pitido final, si es que en algún momento tuvieron claro que significaba esa palabra, con honradas excepciones, pues no voy a poner en duda la capacidad de echar horas a concejales como Joserra, Chispi o Chule.

Ahora bien, siempre ha existido una grandísima confusión entre echar horas y trabajar obteniendo resultados. De esto último y en estos más de tres años que llevamos instalados en la dictadura administrativa del señor Pérez Pérez, muy poquito. Ustedes lo saben porque de vez en cuando se lo intento resumir, aunque son tantas las cosas sin hacer y tantas las promesas incumplidas, que el mero resumen conlleva un gran despliegue y su habitual crítica hacia la extensión de mis artículos. Por cierto, déjenme que les diga que el bueno del señor alcalde ya ha empezado a echar balones fuera argumentando que la culpa de las grandes obras sin terminar o sin empezar, son culpa de los demás, de todos los demás menos de él. Eso sí, se le olvida que él fue concejal de Gobierno entre los años 1995 y 2009.

Recordaran ustedes dos de las más sonadas polémicas que, por ridículas y persecutorias se dieron no hace demasiado tiempo en el seno de este equipo de Gobierno cada día más parecido al del propio Pedro Sánchez, que en 100 días ha cambiado más de opinión que cualquiera de calzoncillos. Les hablo del circo que intentó instalarse en Benidorm y el carril adyacente al mercadillo pueblo.

El primero, después de llenar la ciudad de carteles y hacer una importante inversión, se le dejó compuesto y con las lonas sin montar. Resulta ahora evidente el resultado obtenido por el empecinamiento de un buen concejal como es Juan García. Denunció aquella inmoral situación hasta la extenuación y ha tenido un claro resultado, ahora sí se aprueba la instalación del siguiente circo que lo ha pedido. Todas las excusas de mal gestor que pusieron entonces, ahora ya no valen. ¿Patético?, no. Lamentable, inquisidor y persecutorio.

El segundo, más lamentable. La manía persecutoria del concejal Gasent por cargarse el mercadillo pueblo, algo que nunca conseguirá pues conoce bien las múltiples sentencias que le avalan, le llevó a luchar por metas menores. Él necesitaba justificarse ante sus acólitos, aquellos a los que les prometió que eso salía por narices. Ya saben ustedes como es este muchachote cuando algo se le mete dentro. Pidió que se suprimiera el carril que se cierra por seguridad. Lo consiguió y se paseó grabándose para que todos viesen su conquista. No contento con eso pidió también que el mercadillo pagara por ese carril, quedando claro ahora, como era previsible, que no tiene lógica esa solicitud pues el mercadillo nunca pidió que se cerrara. Era iniciativa del propio ayuntamiento para evitar accidentes, algo que ahora puede suceder cualquier día.

El equipo de Gobierno del PP, acobardado ante las amenazas constantes de Ciudadanos y agazapado en su madriguera esperando la llegada de las elecciones, no ha tenido más remedio que recular y el nuevo ridículo está servido. Menudo circo de políticos y menudo mercadillo tienen montado nuestros gobernantes. Que manera de mercadear con los ciudadanos de Benidorm. Pero no pasa nada, dentro de ocho meses van ustedes y les vuelven a votar.