Antonio Esquivias ofreció el pasado martes en El Faro de Alejandría una conferencia sobre “Los ensanches decimonónicos en España”

“Los ensanches decimonónicos en España: Formas de expansión urbana necesarias” fue el título de la conferencia impartida por Antonio Esquivias Sainz-Pardo, el pasado martes día 15 de mayo de 2018 en La Casa del Fester Diego Cano Enguera.

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Isabel López Villanueva.- Comenzó explicando que el origen de los “Ensanches” hay que buscarlo en París, Georges- Eugène Haussmann, funcionario, diputado y senador, quien recibió el título de barón de la mano del Emperador Napoleón III, trabajaron juntos en la ambiciosa renovación de París, gracias a esta intervención, la ciudad medieval se transformó en la más moderna del mundo, desplazando inevitablemente, a las masas obreras, a los barrios de la periferia. El nuevo Plan dificultaba las revueltas obreras (como las de 1830 y 1848), impidiendo físicamente la colocación de barricadas, pero favorecía la ubicación estratégica de edificios oficiales, como los cuarteles.

La renovación de París animó a otras ciudades a cambios urbanísticos: Londres, (1848-65); Viena (1857); Florencia (1864-77); Bruselas (1867-71); etc. En España se respetó, por lo general, el Centro Histórico, desarrollándose el urbanismo decimonónico en nuevos barrios o “Ensanches”: Barcelona (1860), Madrid (1860), San Sebastián (1864); Bilbao (1876) y otros.

Durante la 2ª mitad del siglo XIX la necesidad de acometer decisivamente las reformas urbanas de las ciudades y espacios urbanos, fue un hecho sin lugar a dudas. La Desamortización de Mendizábal, el derribo de las murallas, o la entrada del ferrocarril en el centro de las ciudades, podrían considerarse desencadenantes de aquella situación.
Cuenta, que las ciudades continuaron oprimidas durante muchísimos años. Por el rocoso cinturón amurallado, la población aumentaba considerablemente, empeorando las condiciones de vida, escasez de la transformación del marco urbano tradicional.

Por otro lado, se carecía de una legislación urbanística adecuada, pues las posibilidades de la Ley de Expropiación Forzosa de 1836 se consideraba limitada, así como la escasa entidad de la legislación municipal vigente, la cual no facilitaba, la ejecución de las transformaciones necesarias.

Las primeras ampliaciones van a dar paso a una Ley de Ensanche y Mejora de las Poblaciones, aprobada en 1864 y modificada posteriormente, en 1876 y 1892, tratando de regular el crecimiento de las ciudades estableciendo unas condiciones y una memoria razonadas, determinando las entornos de las viviendas, con la idea de un crecimiento de los espacios urbanos entre 60 y 100 años.

Amparados en esta normativa, comienzan a surgir los primeros “Ensanches”: Barcelona (Ildefonso Cerdá). Madrid (Carlos Mª de Castro). San Sebastián (Antonio Cortázar). Bilbao (Severino de Achúcarro, Pablo de Alzola y Ernesto de Hoffmeyer). León, Málaga, Mataró, Badalona, Santander, Valencia, Vitoria, Tarragona, Pamplona, Gijón, Zaragoza, Cartagena, Ribadesella, Laredo, etc.

Estos “Ensanches” plantean planos con manzanas cuadradas o rectangulares regulares, dejando siempre un patio interior, construido entre el 40 y el 60% del total. Estas manzanas cuentan con chaflanes y cuando coinciden varias manzanas se organizará una plaza, para permitir la fluidez del tráfico.

Se preocupan que la ciudad siempre tenga un papel expresivo, con una estética que refleje la elegancia, regulando las alturas de las manzanas hasta 3,70 m. entre forjados y una altura total de unos 20 m. hasta el alero, siempre que no sobrepasen vez y media la anchura de la calle.

Todas estos cambios hacen de los “Ensanches” espacios caros, que solo pueden ser ocupados por personas con solvencia económica, clases más pudientes. Continuó Antonio, explicando sobre la ocupación de los interiores de las manzanas: tiendas, pequeños talleres, etc. Sobre Gijón y los pequeños barrios para obreros, denominados “Ciudadelas”. En Madrid se denominan “Corralas”.

En los “Ensanches” se suelen ubicar los Centros de Negocios, en aquellas ciudades más dinámicas. El alto valor del suelo ha ayudado a la transformación de edificios de viviendas en sedes de estos servicios. Algunas en el s. XIX se consideraban muy importantes: los mercados (Bilbao, en Albia y en Santander, el Mercado del este y el de La Esperanza); iglesias y jardines (Indauchu, en Bilbao y la Plaza de Guipúzcoa, en San Sebastián)…

Desde 1857-60 se construyen los “Ensanches”, hasta bien entrado el s. XX (Ponferrada, 1932). A finales del s. XX el “Ensanche” es una operación de prestigio, dentro de los núcleos urbanos. Después de la Guerra Civil española se proyectan los denominados “Ensanches tardíos”.

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Y durante dos horas estuvimos culturizándonos como cada martes a las 18 horas. Fue una conferencia de lujo y esperamos poder volver a tenerlo entre nosotros con un nuevo tema. Es necesario tratar de superarse siempre; esa tarea debe durar toda la vida.