La peor y más sucia política practicada en FITUR, intenta ensuciar la imagen de Benidorm

La peor y más sucia política practicada en FITUR, intenta ensuciar la imagen de Benidorm

Estoy muy indignado, lo pongo en sobre aviso. He dejado pasar algunas horas desde que he conocido la noticia. Posteriormente la he contrastado para que nadie me pueda contestar diciendo que es un bulo, pero aun así sigo muy cabreado. Me alegro, y mucho, de no haber estado presente en la feria FITUR de este año.

Leopoldo D. Bernabeu.- Hace ya un lustro que dejé de acudir, convencido de que su utilidad hacia la industria turística había dejado de existir, pasando a convertirse en lo que siempre fue, pero ahora ya de forma descarada y sonrojante, unos cuantos días de ocio pagados a escote entre todos los contribuyentes para que los disfruten un ejército de políticos. Una feria que ya sólo sirve para edulcorar todavía más esa infinita vanidad de nuestra desvergonzada y aborregada casta de vividores.

Empecé a acudir a FITUR en el año 1.989 y nunca falté durante 22 ediciones seguidas. Siempre fui a trabajar y pagándome hasta el último céntimo. Pero entendí que todo ciclo tiene su final. Por aquellos años todavía se celebraba en la Casa de Campo y Benidorm, santo y seña del turismo de la Comunidad, ostentaba en solitario y siempre de manera destacada, un impresionante stand que deslumbraba a los cientos de miles de madrileños que venían en manada a buscarnos como si fuésemos su agua bendita, el bálsamo a tantas horas de trabajo y el espejo en el que reflejarse meses antes de empezar sus añoradas vacaciones de Semana Santa y verano.

Pasaron los años y el maldito postureo político, ese arte maléfico que está tan de moda, nos obligó a entender a todos, y de manera muy sutil, que lo mejor que nos podía pasar era ir bajo el paraguas de la marca Comunidad Valenciana y con ello embaucó a aquellos malos gobernantes que por entonces accedieron. Y de aquellos barros, estos lodos. Primero sufrimos la sonrojante Mediterranía del Conseller Reche que ni él mismo entendía, y a continuación un desfile de situaciones que han ido, año tras año, pasito a pasito, mezclando el prestigio y liderazgo de Benidorm entre las decenas de marcas que, sin sentido ninguno, se desplazan alegremente hasta FITUR, como el que se va de acampada en fin de semana. Siempre lo critiqué, nunca lo entendí, pero a día de hoy todo sigue igual.

Hoy la ciudad turística más importante de toda España, la tercera después de Madrid y Barcelona en plazas turísticas, bandera del turismo de la Comunidad Valenciana, la que representa por si sola casi el 50% de todo el turismo que recibe la autonomía y más del 65% de toda la Costa Blanca, ha recogido, en la figura de nuestra máxima autoridad, el sagrado alcalde de Benidorm, sea quien sea en cada momento, el desprecio más absoluto de quienes más nos deben. Unos completos impresentables, porque no merecen otro calificativo, han impedido al alcalde de nuestra ciudad, que pudiera situarse entre las autoridades que tenían que recibir a sus Majestades los Reyes de España justo en el momento en el que estos visitaban nuestro stand. Es absolutamente deplorable y exijo, como vecino de Benidorm, como periodista y como concejal de la Corporación, una inmediata explicación y las disculpas correspondientes sin más demora.

Y que a nadie se le ocurra desviar la atención y echar las culpas al protocolo de la Casa Real, porque eso además de ser falso, extendería todavía más una mancha ya de por sí difícil de limpiar. Este que escribe, ha trabajado lo suficiente como para tener los datos muy claros antes de atreverse a escribir una opinión tan dura. La política es cainita, vil y canalla, lo puedo garantizar, pero creo que hay límites que no se deben sobrepasar. He empezado a escuchar declaraciones de algunos políticos que son capaces, con tal de salvar la cara de su color político, de echar la culpa nada menos que a la Casa Real.

A nuestro Alcalde, Toni Pérez y al Presidente de la Patronal hotelera, Toni Mayor, se les impidió estar presentes en la recepción a los Reyes, negándoles el lugar que les corresponde entre las autoridades. Unas autoridades que, con todos mis respetos, están todas muy por debajo de lo que representa el Alcalde de Benidorm cuando de turismo estamos hablando. Y no contentos con eso, de nuevo se le volvió a invitar a abandonar el stand cuando decidieron intentar esperar a sus Majestades en otro lado del stand de la Comunidad, con el pueril y ridículo argumento de que estaban en la zona de Valencia y ahí no podían estar. Nos echan de nuestra propia Comunidad, verdaderamente alucinante.

Tengo que añadir y agradecer a Agustín Navarro, ex alcalde de Benidorm, que decidiera abandonar el lugar junto a ellos. Una situación muy bochornosa que no puede quedar sin una explicación y una disculpa.

Y garantizo que la Casa Real nada tiene que ver pues nuestro Alcalde hace escasos días estuvo comiendo en San Bartolomé de Tirajana, invitado por su alcalde, junto al Rey Felipe VI, y la cordialidad fue de lo más absoluta. Además de, quiero recordar, ser la única de todas las autoridades presentes este miércoles en el stand, que también acudió a la World Travel Market, así como haber recibido, y eso lo digo en rigurosa exclusiva, una invitación del Embajador británico en España para acudir al cumpleaños de la Reina de Inglaterra. Por lo tanto, la relación de nuestra alcaldía con la Casa Real, no puede pasar por mejor momento.

No desviemos la atención. Alguien dio la orden de que Toni Pérez, único alcalde del Partido Popular de una gran ciudad turística de la Comunidad, no pudiera estar presente en la recepción Real. No interesaba que pudiera restar protagonismo a quienes hoy gobiernan la autonomía. Y eso es la primera vez que sucede en los 38 años que se celebra FITUR.

La política es rastrera, asquerosa y vergonzante. No me extraña que los ciudadanos estén hartos de este gremio, que además de abarrotarnos a diario los telediarios con una multiplicación infinita de casos de corrupción, nos dejan entrever su peor bilis con actuaciones como la de hoy.