Sobre Pedro Zaragoza

Bernat Mira Tormo.- Son muy enriquecedores culturalmente los libros sobre Pedro Zaragoza Orts y me he divertido mucho leyéndolos, por la gran cantidad y variedad de datos, vivencias y anécdotas que nos trasmite.

Pensaba escribir sobre su manera de actuar como alcalde, y sobre la influencia que tuvo en el desarrollo turístico del Benidorm actual. Pero esto lo dejó el mismo Pedro Zaragoza, bien claro y documentado en sus libros. Por lo que no veo ningún motivo, para escribir nada a este respecto. Porque es muy fácil comprobar, la influencia que ha tenido Pedro Zaragoza, en el desarrollo turístico de Benidorm.

Sólo hay que leer, su librito “Así será Benidorm. Madrid, 1955”, donde podemos ver el anteproyecto del Plan de Urbanización, junto con las fotos del Benidorm de aquella época y compararlo con lo que es el Benidorm actual.

Si se hubiera desarrollado el P.G.O.U. tal y como Pedro Zaragoza lo había planteado, se hubiera solucionado probablemente, el tema del aparcamiento actual en Benidorm. Aunque su idea original, era dedicar estos metros de más, a aparcamientos y jardines. Estos jardines, quería Pedro Zaragoza ver la forma de conseguir, que fueran de titularidad privada, para no sobrecargar los presupuestos municipales. Por ejemplo, La Avda. de Europa, estaba proyectada para tener una anchura de 80 m. y al final las autoridades de la Provincia de Alicante, de la Comunidad Valenciana y del Estado, redujeron su anchura a 36 m.

Está claro que exceptuando a Pedro Zaragoza, nadie en su sano juicio podía prever por entonces, que Benidorm con menos de una docena de vehículos matriculados en aquella época, necesitara unas calles tan anchas. Pero al día de hoy, estaría resuelto seguramente el tema del aparcamiento.

Por lo que deduzco a través de sus escritos, Pedro Zaragoza, era un hombre pragmático, positivo, honrado, inteligente, trabajador, quizá su cualidad más importante consistía en tener una poderosa imaginación creativa. Y él mismo dijo de sí mismo: “que era español en todo, menos en la improvisación”. Y a la entrada de sus oficinas en aquella época, rezaba un cartel donde el visitante podía leer: “La calidad no es fruto de la casualidad sino del trabajo bien hecho” La Planificación, en definitiva, es lo que Pedro Zaragoza enarbola constantemente como motivo del éxito de su gestión, aunque luego todo fuese sobre la marcha de  “El visionario que inventó Benidorm” de Pedro Nuño de la Rosa.

Le gustaba vivir bien, y disfrutar de lo que la vida le deparara, pero no era elitista. Su obsesión era principalmente, el conseguir que Benidorm, fuera un referente para las clases medias de Europa y de España. De ahí su interés por elevar el nivel de vida de las clases más desfavorecidas, hasta convertirlas en clase media, donde no quedara excluido nadie. Porque sin clase media, un país no tiene ninguna viabilidad social, ni cultural, ni económica, ni ética, que merezca tal nombre. Porque en un país sin una clase media desarrollada, la democracia y la libertad, se convierten en un escarnio.

Lo mismo se juntaba con Franco, que con cualquiera otra persona de la condición social que fuera. Pedro Zaragoza no despreciaba a nadie, por su condición social, y se sentía, uno más del pueblo. Era un hombre de mundo, al que le gustaba viajar, leer, estudiar, debatir, y relacionarse con todo tipo de personas y por su carácter abierto, llegó a tener muchos amigos, lo que en consecuencia lógica, desgraciadamente significaba igualmente tener muchos envidiosos, que podían convertirse en potenciales enemigos. En todas las esferas de la sociedad. Su popularidad, su influencia y sus amistades, iban creciendo al mismo ritmo, que crecía Benidorm. Lo que más me sorprende, es la relación que tuvo con muchas personalidades de diversas ideologías, con las que parecía tener una fluida relación. Como: el expresidente de Argentina, el general Perón, el expresidente de la Generalitat de Cataluña Josep Tarradellas, el chileno Salvador Allende, Carmen Polo de Franco, el heredero al trono de Austria, Otto de Habsburgo, de quien Pedro Nuñez de la Rosa escribió: “… cuya altura diplomática, esmerada educación, visión de una nueva Europa y capacidad discursiva, subyugaron a Pedro Zaragoza quien intentó inmediatamente conquistar su amistad. Y a fe suya que lo consiguió, dado que el archiduque fijó su residencia en Benidorm, desde la cual se promovieron el CEDI, Centro Europeo de Documentación e Información, y las antedichas Semanas Europeas Internacionales”. Algunas de las personalidades europeas, que en aquella época acudían a Benidorm, para asistir a las Semanas Europeas Internacionales, se compraron aquí una segunda residencia. Todo esto, ayudo a poner a Benidorm también, en el mapa cultural y político europeo, que en definitiva era de lo que se trataba.

Fotografía tomada de jdiaz474.wordpress.com

Quizás por lo que más se ha conocido a Pedro Zaragoza, fue por conseguir hacer en la década de los años 50 del pasado siglo, El Plan Urbanístico de Benidorm o P.G.O.U. El Festival de la Canción de Benidorm. Y por conseguir también en la misma época, y en contra de la opinión de la Iglesia Católica y de algunos ministros muy influyentes del régimen franquista, que Franco hiciera la vista gorda, para permitir que se pudiera usar libremente el bikini en Benidorm.

Leyendo sus pregones y presentaciones, de los diversos actos en los que participaba, te retrotraías en algunos casos, a épocas pasadas, pero no muy lejanas en el tiempo, épocas que describía muy bien, porque tenía una gran facilidad para expresar lo que sentía. Esta facilidad que tenía para relacionarse con los demás y su capacidad de persuasión, se debía en buena medida quizás, a que sabía transmitir a los demás la confianza que tenía en sí mismo y a la recta intención que albergaba respecto al trato con los demás. Para él era muy importante la palabra dada, y la confianza recíproca, en su trato con las demás personas.

Fotografía de El País

Si amaba a su tierra, era porque la conocía bien. Era un gran amante de la cultura española, de la valenciana y de los pueblos de la provincia de Alicante, pero sobre todo de Benidorm. Pedro Zaragoza, tenía una visión clara de lo que era conveniente para su tierra, y así lo demostró, en todas las ocasiones que se le presentaron, como se puede comprobar en sus numerosos escritos.

Cuando escribía en el Cau y en Mis caras del moro, de temas de actualidad, era uno más, porque veía, como todos vemos, la realidad a través del color de nuestras propias ideas, como no puede ser de otra manera. En algunas ocasiones, cuando se trataba de opinar sobre el adversario político. Seguramente influenciado por el ambiente cultural, a través de los medios de comunicación que ves, los amigos que tienes, los libros que lees, o sea, el ambiente que nos rodea. Escribía cosas como: “Que el presidente de la Generalitat Valenciana Joan Lerma, era un peligroso nacionalista catalán, que estaba a las órdenes de Jordi Pujol”. O “Que Felipe González y Alfonso Guerra, eran unos chorizos que habían arruinado España”. Yo no comparto para nada, esta apreciación suya, pero tampoco la juzgo. Tal como lo he creído percibir, así lo escribo.

Como dato curioso, parece ser que Pedro Zaragoza, tenía la facultad innata de los zahorís, para localizar las corrientes de agua subterráneas. Y era un gran aficionado también, para la posible búsqueda y localización de algunos tipos de minerales.

Ya de mayor, estudió y terminó la carrera de Derecho y cuando abandonó la política ya bastante mayor, estudió y terminó también la carrera de Turismo, y dejó bastante avanzada la carrera de Periodismo. Y cuando escribió su propio epitafio, dejó escrito que quería que lo recordaran como periodista.

Siempre fue un franquista y falangista convencido, y lo siguió siendo, después de la muerte del dictador. Según parece intentaron convencerle antiguos compañeros suyos, para que se pasara como ellos hicieron, a la UCD. Porque sabían de su prestigio y de su enorme tirón electoral en la provincia de Alicante, y al no aceptar cambiar de chaqueta, procuraron hacerle la vida imposible de forma bastante rastrera y miserable. En fin, esto era y es una indecencia bastante frecuente en el mundo de la política, al menos, de los que están convencidos de que “el fin justifica los medios”.

No es fácil resumir brevemente una personalidad tan compleja, ni tampoco lo pretendo. Pero en mi opinión, si tuviera que destacar alguna cosa del carácter de Pedro Zaragoza, destacaría, que cuando falleció su asistenta Ana Llorens, ya mayor, que les había ayudado a criar a sus hijos, fue enterrada en el panteón familiar, de los Zaragoza-Ivars en el cementerio nuevo de Benidorm. De hecho fue ella la que estrenó el panteón familiar. Esto decía mucho sobre su carácter.

Pedro Zaragoza era un hombre de pueblo, quizá mucho más influenciado de lo que él mismo creía, por el talante franco y liberal, de la gente del mar. Influencia marinera, que no sólo procedía de su ambiente familiar, sino del ambiente marinero que emanaba y se respiraba en Benidorm hasta hace poco. Quizá, si no le gustaba dejar a nadie abandonado a su suerte, se debía a que era muy consciente, de que navegábamos todos en el mismo barco.