
Se habla de escribir para sanar, pero también de leer para sanar. Hay libros que nos atrapan, nos trasladan a otras épocas o nos ofrecen pistas para encontrar aquello que buscamos: ese estado interior de paz que nos conecta con la naturaleza, con nuestra esencia y con la vida. Esos momentos que estamos deseando coger el libro en nuestra manos y pasar las páginas absorbiendo cada palabra, cada párrafo y cada estrofa que nos aporta una valiosa sabiduría y un mirar más lejos,mirar más allá de lo cotidiano desde la comprensión y agradeciendo al escritor/a que nos permite disfrutar de esos preciosos instantes.
Porque, en cada momento , tenemos la oportunidad de elegir. Elegimos nuestra actitud, nuestra manera de mirar, de sentir, de elegir y de actuar. Somos protagonistas de nuestras decisiones y de nuestro propio crecimiento.
Detenernos cada día un ratito a reflexionar sobre los instantes que vivimos nos permite descubrir el privilegio de estar aquí. Escuchar el llanto de un bebé y recordar que también fuimos pequeños, que alguien nos atendió con cariño y alivió nuestro dolor, nos conecta con la ternura y la compasión.
Lo que hoy sentimos, un día terminará. Mientras tanto, cada emoción nos informa, nos acompaña y nos invita a ser pacientes, a dar pequeños pasos y a seguir sonriendo a la vida, a las personas y a sus circunstancias.
Dejémonos sorprender. Los segundos, los minutos y los días no son eternos. Aprendamos a disfrutar de nuestra propia compañía, porque estar contigo mismo es un don único, un espacio interior que siempre puedes cultivar.
Sigamos teniendo el coraje de vivir conforme a nuestro corazón, recordando que la vida no está hecha únicamente de grandes momentos, sino también de esos pequeños instantes que nos recuerdan que estamos vivos.
Muchas gracias y feliz lectura.
Deborah Newton Torrubia