
Con todo el ceremonial que le es inherente, el solemne acto de apertura de curso es el de recapitular y hacer memoria, recordar a quienes se fueron y premiar por el deber cumplido a quienes estuvieron durante su vida laboral dedicados a la institución.
Pero también es el momento de mirar adelante, plantear nuevas metas y pedir avances que redunden en una sociedad más formada, justa, responsable y preparada para los retos del futuro.
Por eso he pedido
un gran pacto de Estado por la Educación, riguroso y sin prejuicios, que solucione las carencias que evidencia el Informe PISA.
una financiación estable, suficiente y equitativa que tenga en cuenta las necesidades singulares y los objetivos de cada universidad.
una mejora en las condiciones en las que se recibe la docencia con más becas, más proyección social, mas planes de empleo joven y un mejor acceso a la vivienda.
Por eso también apelo a la CIENCIA y a la UNIVERSIDAD para dar respuesta a los grandes desafíos actuales” como son la ciberdelincuencia, la desinformación y el odio.
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