REYES CABALLERO.- Una vida al servicio del arte, el patrimonio y las personas
Empresaria, restauradora del patrimonio histórico, comisaria de arte, comunicadora, escritora y una de esas mujeres cuya mayor obra ha sido impulsar el talento de los demás.

Hay personas que llegan a tu vida en el momento justo y terminan convirtiéndose en un regalo. Así ocurrió con Lola Rodríguez de Casanova, a quien conocí en una galería de arte de la calle Serrano, en Madrid. Aquel primer encuentro, rodeadas de obras, artistas y amantes de la cultura, marcó el inicio de una amistad sincera que el paso del tiempo no ha hecho más que fortalecer. Poco después, Lola me entrevistó como directora de cine y, desde entonces, hemos compartido numerosos eventos, inauguraciones, encuentros culturales y momentos que han consolidado una relación basada en el respeto, la admiración y el cariño mutuo.
Lola pertenece a ese reducido grupo de personas que hacen mucho por los demás sin buscar protagonismo. Su trayectoria profesional es tan extensa como admirable: empresaria, restauradora del patrimonio histórico, comisaria y crítica de arte, comunicadora, organizadora de exposiciones, escritora y una firme defensora de la cultura. A lo largo de su vida ha participado en importantes proyectos de restauración del patrimonio español y ha impulsado numerosas iniciativas para acercar el arte a la sociedad.
Pero si algo define verdaderamente a Lola no es su brillante currículo, sino su inmensa calidad humana. Siempre está dispuesta a abrir puertas, tender la mano y ofrecer oportunidades a quienes comienzan su camino artístico. Ha dedicado años a organizar exposiciones solidarias y a colaborar con proyectos benéficos, convencida de que el arte no solo embellece el mundo, sino que también puede mejorar la vida de las personas.
Como periodista y presentadora ha sabido escuchar antes que hablar. Ha dado voz a pintores, escultores, escritores, músicos, actores y cineastas, convirtiendo cada entrevista en un espacio de respeto, sensibilidad y cercanía. Esa capacidad para poner en valor el trabajo de los demás la ha convertido en una figura muy querida dentro del ámbito cultural.
Quienes tenemos el privilegio de conocerla sabemos que detrás de la profesional hay una mujer íntegra, generosa, elegante y profundamente leal. Una amiga de las que permanecen, de las que celebran los éxitos ajenos como propios y de las que nunca dejan de creer en el poder del arte y de las personas.
Hoy quiero que el foco se dirija hacia ella. Porque quienes acostumbran a hacer las preguntas también merecen ser escuchados. Esta entrevista nace con el deseo de descubrir a la mujer que hay detrás de una trayectoria excepcional y de rendir un pequeño homenaje a una gran profesional y, sobre todo, a una gran amiga.

CONVERSACIONES CON LOLA RODRÍGUEZ DE CASANOVA
Tu apellido «Casanova» es un apellido en sí mismo que significa «casa nueva» en latín y lenguas romances, derivando de familias independientes en Italia, España y otros lugares. Cuéntame su procedencia en tu familia.
Realmente, el apellido Casanova no es de mi familia. Te cuento: cuando te casas con un militar, automáticamente te bautizan con tu nombre, en mi caso Lola, y el primer apellido de tu marido, Casanova, porque tiene su lógica.
Sería impensable para los compañeros y mandos recordar el apellido de la esposa de cada militar, y ese es el motivo por el cual pasé a ser conocida como Lola Casanova, y nadie se cuestiona cuál es tu verdadero apellido.
Después de casi cincuenta años siendo conocida como Lola Casanova en el mundo militar, cuando mi marido pasó a la situación de retirado, recuperé mi apellido y, a partir de ahí, en la vida civil soy conocida como Lola Rodríguez de Casanova. Como mi padre también era militar, no me cogió por sorpresa, sino como algo natural.
Has desarrollado una trayectoria extraordinariamente diversa. Si tuvieras que elegir el momento que marcó un antes y un después en tu vida, ¿cuál sería y por qué?
Desde muy joven siempre he sido muy creativa, interesándome por visitar museos y exposiciones, relacionándome con artistas de todas las teclas del mundo del arte en general.
Viví en Galicia hasta los quince años y, al trasladarme a Madrid, me marcó mucho encontrar la gran diversidad de cultura y posibilidades de estar relacionada con ella, lo que me llevó a sumergirme de lleno en querer ir aprendiendo cada día un poco más, conociendo a muchos artistas y sus talleres. Cosa que en mi familia no estaba bien vista, por lo que estudié para ser Técnico Superior en Contabilidad, Administración y Finanzas, formación que me sirvió de base para, con el tiempo, crear tres empresas relacionadas con el arte.
Has dedicado muchos años a la restauración del patrimonio histórico español. ¿Qué se siente al contribuir a conservar edificios y obras que forman parte de nuestra historia?
Mi pasión por el mundo del arte, sin olvidar la pieza fundamental de mi historia, el estar casada con una persona polifacética como era mi marido, militar, arquitecto y artista, César Casanova Martínez-Pardo.
Con parte de mi patrimonio personal me lancé a crear una empresa de rehabilitación y restauración de edificios BIC, donde durante muchos años tuve el inmenso placer de poder restaurar, con un gran equipo de licenciados en Bellas Artes, obras por varias provincias de España. No voy a destacar ninguna por importante, ya que el solo hecho de tomar un bisturí y empezar a desencalar un trocito de pared, ver lo que encuentras debajo y comenzar a restaurarlo es un honor y un placer inmenso, porque contribuyes a recuperar parte del patrimonio. Cuando recuperas el dibujo original, es una de las mayores satisfacciones que puedes tener.

(Antiguamente se tendía mucho a encalar los dibujos originales para protegerlos).
Siempre has trabajado muy cerca de los artistas. ¿Qué es lo que más admiras de quienes dedican su vida a crear?
Admiro en cada uno de ellos su pasión por el oficio de ser artista, su paciencia al tener un lienzo en blanco, la ilusión al empezar a trazar el dibujo de lo que tienen en mente y comenzar con las pinceladas y la composición cromática que les llevará a terminar la obra. Y, al final, ver la cara que ponen… porque casi nunca la dan por terminada.
Fundaste el Grupo de Arte L-V con el propósito de impulsar a otros creadores. ¿Qué te llevó a dedicar tanto esfuerzo a ayudar a los demás antes que a buscar reconocimiento personal?
El poder ayudar a las personas a que consigan realizar parte de sus sueños no es un acto de generosidad; es un acto de satisfacción personal, porque cuando vives sus trayectorias, dedicación y esfuerzo para lograrlos, sientes que el universo también te premia a ti.
Tu compromiso con proyectos solidarios demuestra que para ti el arte tiene una función social. ¿Crees que la cultura puede cambiar realmente la vida de las personas?
Claro que sí. Un pueblo sin cultura no avanza ni crece. Hoy en día casi todo el mundo tiene la oportunidad de estudiar y, como vivimos en un mundo un poco al revés, me entristece cuando quienes tienen todas las facilidades económicas no lo aprovechan, mientras que hay muchas personas a las que les cuesta un esfuerzo extraordinario hacerlo.
Organizo exposiciones solidarias para poder contribuir a que se cumplan algunos sueños con lo recaudado y hacer un poco más felices a los demás.
Como entrevistadora has conversado con infinidad de artistas, escritores, músicos, actores y cineastas. ¿Qué entrevista recuerdas con mayor emoción y qué aprendiste de ella?
Durante siete años he tenido un programa cultural grabado y televisado en directo, en ClickRadio TV y Welcome DTV. Me resulta un poco difícil quedarme con una sola entrevista. Aprendes de cada una de ellas porque, al ser artistas de distintas teclas, cada uno te aporta algo nuevo y te vas enriqueciendo con ellos.

Quizá las de algunos cantantes noveles, cuando les das la oportunidad de cantar en directo por primera vez y les ves superar la barrera de los nervios. Al terminar, ver la ilusión en sus caras es impagable.
En un mundo donde la inmediatez parece imponerse, ¿qué valores consideras imprescindibles para ejercer un periodismo cultural honesto y de calidad?
Hoy en día la prensa no tiene la libertad que le gustaría y, en la mayoría de los medios, no se informa de cultura porque parece que no interesa demasiado.
Has superado momentos difíciles a lo largo de tu vida profesional. ¿Qué papel han desempeñado la perseverancia y la ilusión para seguir adelante?
Todos tenemos el «no» de frente y hay que ir a por el «sí». Cuando te encuentras en uno de esos momentos, te armas de valor y piensas que las dificultades, cuando las superas, te hacen más fuerte y sigues luchando por tus ideales.
Si pudieras transmitir un único consejo a las nuevas generaciones de artistas, ¿cuál sería?
Que no pierdan nunca la ilusión por cumplir sus sueños. Con tesón, constancia y fuerza de voluntad, cuando se persiguen, se cumplen.
¿Qué sueños continúan pendientes en tu vida? ¿Hay algún proyecto que todavía esperas hacer realidad?
Hace años, cuando era una empresaria de éxito, empecé a crear una fundación para ayudar a los artistas que no pudieran permitirse estudiar cualquier oficio: pintura, escultura, tapices, etc. Pero llegó la crisis de 2008 y dio al traste con el sueño.
Nada me gustaría más que poder llevarlo a la práctica.
Busco mecenas para hacerlo.
Después de todo lo vivido, ¿qué significa para ti la palabra amistad?
amistad es una palabra sagrada para mí. Hoy todo el mundo, desde el minuto en que se hace una foto contigo, ya se declara amigo tuyo…
Para mí, tener un amigo es como tener un tesoro y, afortunadamente, tengo unos cuantos… (entre ellos, tú).
¿Cómo te gustaría que te recordaran quienes algún día hablen de Lola Rodríguez de Casanova?
Como una persona con valores, sencilla y normal, a la que le encanta hablar con la misma naturalidad con un vecino, un portero, un ministro o un bombero.

Si pudieras resumir tu filosofía de vida en una sola frase, ¿cuál sería?
Lo que no te gusta que te hagan a ti, no se lo hagas a nadie.
Lola, si hoy pudieras volver a hablar con aquella joven que comenzaba su camino, ¿qué le dirías desde la experiencia que te han regalado los años?
Mantén firmes tus valores; son los que te van a ayudar a superar tus errores.
Tus sombreros son una seña de identidad y su elegancia me fascina. ¿Cuál es tu diseñador preferido de sombreros?
Como me apasiona viajar, en cada lugar que visito me compro uno. Mis hijos viven en Londres y Suiza, y allí hay diseñadores maravillosos. De Suiza tengo uno que es una pieza única.
La gran mayoría me los hago yo. Compro las bases y las complemento con flores, broches, lazos…
Me da mucho apuro cuando me piden cita en mi atelier. No tengo tiempo para crearlos, pero, a lo mejor, algún día lo hago.
Después de una vida tan intensa y llena de experiencias, ¿quién es realmente Lola Rodríguez de Casanova cuando se apagan las cámaras y termina la jornada?
Una señora muy normal, que disfruta con las pequeñas cosas de la vida, como cenar con amigos. Me chiflan las sobremesas largas, arreglando el mundo entre todos los invitados, ir a bailar y, si estoy en casa, después de cenar, me encanta escribir relatos cortos y cuentos para mis nietos, que publicaré algún día.
Reflexión final
Conversar con Lola Rodríguez de Casanova es recorrer varias vidas en una sola. La empresaria, la restauradora del patrimonio, la comisaria de arte, la comunicadora, la escritora y la mujer solidaria forman parte de una misma persona que ha construido su trayectoria desde el trabajo, la constancia y una profunda vocación de servicio.
A lo largo de esta entrevista he descubierto, una vez más, que detrás de un currículo extraordinario existe una mujer sencilla, cercana y generosa, que entiende el éxito no como un reconocimiento personal, sino como la oportunidad de abrir caminos para los demás. Su compromiso con el arte va mucho más allá de las exposiciones o los proyectos culturales; es una manera de entender la vida, basada en compartir, enseñar y tender la mano a quien lo necesita.
Vivimos en una sociedad donde, con demasiada frecuencia, se reconoce a quienes más ruido hacen. Lola pertenece, sin embargo, a esa generación de mujeres que han preferido trabajar en silencio, dejando que sean los hechos los que hablen por ellas. Su legado no solo permanecerá en las obras que ayudó a restaurar o en los artistas a los que impulsó, sino también en las personas que han tenido la fortuna de cruzarse en su camino.

Agradecimiento
Querida Lola:
Hay amistades que nacen de forma inesperada y terminan ocupando un lugar muy especial en nuestra vida. Así comenzó la nuestra, en una galería de arte de Madrid, sin imaginar que aquel encuentro acabaría convirtiéndose en una amistad que hoy considero un verdadero regalo.
Para mí ha sido un inmenso honor que hayas aceptado responder a esta entrevista. Pero aún mayor es el privilegio de poder llamarte amiga. He conocido a una mujer íntegra, culta, elegante y profundamente humana, que nunca ha dejado de creer en el poder del arte ni en la importancia de ayudar a los demás.
Gracias por tu confianza, por tu cariño, por tu lealtad y por estar siempre dispuesta a apoyar la cultura y a quienes luchamos por ella. Personas como tú hacen que el mundo artístico conserve algo que nunca debería perder: la generosidad, la honestidad y la amistad verdadera.
Deseo de corazón que esta entrevista sirva para que muchas personas descubran no solo a la gran profesional que eres, sino también a la extraordinaria mujer que hay detrás de cada proyecto, de cada exposición y de cada gesto de apoyo hacia los demás.
Con todo mi cariño, admiración y respeto.
Fuente: Revista Digital Neü