Jordi Alemany: «El jefe que no delega no tiene un equipo. Tiene testigos»

Uno de los errores más caros de quien dirige un equipo es creer que revisar todo lo que hace su equipo, cada detalle, cada decimal de un Excel, cada coma de una presentación, es una forma de responsabilidad.

Empieza revisando el correo del equipo antes de que salga por si acaso hay una errata. Sigue rehaciendo la presentación de arriba abajo porque así queda exactamente como a él le gusta. Y acaba entrando en la llamada del cliente para asegurarse de que allí nadie dice una tontería.

El equipo mira todo eso y aprende la lección en apenas un par de semanas. Deja de proponer cosas nuevas, porque sabe que se las van a cambiar igualmente. Y deja de responsabilizarse de un trabajo que en el fondo ha dejado de ser suyo del todo.

Quien no delega se queda con la parte que más le gustaba de su antiguo puesto. A eso lo llama exigencia, aunque por debajo casi siempre hay miedo a que otro lo haga distinto. Mejor. A que los de arriba lo vean como prescindible.

En mi último video desgrano cuál es el triple coste de no delegar y quién lo paga. 

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