Jordi Alemany: «Cuidar sin exigir es buenísimo. Exigir sin cuidar es tiranía»

En los últimos años se ha extendido en redes sociales la absurda idea de que el liderazgo humanista consiste en anteponer bienestar a resultados.

Como si cuidar a las personas fuera incompatible con lograr los resultados económicos que la empresa precisa para ser sostenible. O, peor aún, como si exigirle a tu equipo que asuma su responsabilidad individual, por definición, fuera una forma de maltrato.

Este tipo de mensajes, generalmente promovidos por gente que jamás ha liderado ni la fila del supermercado, están haciendo mucho daño, porque llevan a muchos mandos intermedios y ejecutivos a renunciar a su responsabilidad por miedo a ser percibidos como duros, mientras contribuye a que muchos profesionales se victimicen sin razón.

El humanismo no consiste en decir a todo que sí, ni proteger, empatizar y satisfacer a todo el mundo. Eso es buenismo infantil. Ese tipo de «liderazgo» debilita a personas y empresas. Genera mediocridad. Convierte a las organizaciones empresariales en guarderías.

El liderazgo humanista promueve la construcción de relaciones adultas, donde el respeto, la exigencia, la responsabilidad y el compromiso sean mutuos. Donde no se demonice a unos u otros.

El líder humanista entiende que, en la ecuación de los resultados económicos de la empresa, las personas son la variable multiplicadora, y la rentabilidad es el producto de esa ecuación. Cuando la gente está bien, los resultados mejoran, de ahí la necesidad de equilibrar, no de elegir.

En Humanizers Academy ayudamos a líderes y organizaciones a desarrollar ese equilibrio, formando líderes capaces de combinar cuidado y exigencia sin caer ni en el buenismo.

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