La motivación laboral: el motor de tu desempeño

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¿Alguna vez te has levantado con ganas de comerte el mundo y, al llegar al trabajo, esa energía simplemente desapareció? O, por el contrario, ¿recuerdas un día en el que te sentiste pleno y productivo porque alguien reconoció tu esfuerzo?

Este vaivén ocurre porque la motivación (o la falta de ella) influye sobre nuestra actitud, productividad y bienestar.

El lugar de trabajo ideal no solo tiene beneficios atractivos, sino, sobre todo, aspectos humanos que inspiran a cada persona a dar lo mejor de sí misma.

Pero, ¿Qué sucede cuando estos ingredientes faltan?

¿Qué nos motiva en el trabajo?

1. Autonomía: Cuando confiamos en nuestra capacidad de gestionar nuestras tareas, nuestra autoestima y creatividad se disparan.

2. Reconocimiento: No necesitas un gran gesto; un mensaje, un correo o unas palabras sinceras pueden encender una chispa en la productividad de alguien.

3. Objetivos claros: Cuando sabemos hacia dónde vamos, es mucho más fácil trazar el camino.

4. **Un buen liderazgo**: Los líderes que inspiran son aquellos que escuchan, guían sin microgestionar y empoderan a sus equipos.

¿Qué nos desmotiva en el trabajo?
1. El exceso de control: Cuando alguien supervisa cada pequeño paso, lo único que logra es disminuir nuestra creatividad y confianza.

2. Ambiente laboral tóxico: Las tensiones, los conflictos y las críticas destructivas desgastan a cualquier trabajador… ¡e incluso a los más apasionados!

3. Jerarquías rígidas: Si sientes que tu opinión no importa o que siempre hay una barrera, pronto abandonarás cualquier esfuerzo.

4. Falta de formación y crecimiento profesional: Si sentimos que estamos estancados, la motivación se cansa de esperar a que algo cambie.

¿Cómo motivar?

1. Reconoce con frecuencia: Crea un ritual semanal para destacar logros, pequeños o grandes. ¡Alguien siempre está haciendo algo bien!

2. Flexibilidad y autonomía: Confía en las personas con horarios flexibles o permiten que cada quien alcance metas a su ritmo.

3. Ambiente positivo y seguro: Cultiva una cultura del respeto, promoviendo una comunicación abierta y constructiva.

4. Desafíos escalables: Plantea retos que permitan desarrollar habilidades.

5. Capacitación constante: Implementa espacios de educación continua.

6. Celebra los fracasos constructivos: Haz de ellos una oportunidad para aprender, crecer y perfeccionar estrategias.

Mantener motivado a un equipo no es solo dinero. La clave está en lo humano: entender qué inspira a las personas, darles el espacio para brillar y construir una cultura que apueste por su potencial.

¿Estas motivado en tu trabajo? ¿Sientes como tu labor contribuye al propósito de la organización? Y si no… ¿Estás listo para ser el cambio que motive a los demás? 

Carmen de la Peña

Imagen: @SoyRH